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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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<ol><li>Organizaci L, Ops L, Miembros E. Organización Panamericana de la Salud /
Organización Mundial de la Salud Alerta Epidemiológica Aumento de casos
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http://www.scielo.org.co/pdf/bio/v32s1/v32s1a11.pdf&nbsp;</li><li>Tellez J, Bovea R, Osorio C, Arrieta J, Mendoza D. Relacion entre el clima y
la transmision de la Malaria en la costa atlantica: Un trabajo de
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PERIODO EPIDEMIOLÓGICO II, COLOMBIA, 2017. 2016;(1).&nbsp;</li><li>Resistance D. Epidemiology, drug resistance, and pathophysiology of
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Carlos Dominguez
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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Organización Mundial de la Salud Alerta Epidemiológica Aumento de casos
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2008. Biomédica [Internet]. 2012;32:95–105. Available from:
http://www.scielo.org.co/pdf/bio/v32s1/v32s1a11.pdf&nbsp;</li><li>Tellez J, Bovea R, Osorio C, Arrieta J, Mendoza D. Relacion entre el clima y
la transmision de la Malaria en la costa atlantica: Un trabajo de
investigacion formativa. Univ magdalena, Rev la Fac ciencias la salud.
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PERIODO EPIDEMIOLÓGICO II, COLOMBIA, 2017. 2016;(1).&nbsp;</li><li>Resistance D. Epidemiology, drug resistance, and pathophysiology of
Plasmodiumvivax malaria. 2020;55(1):1–8.&nbsp;</li><li>Thu AM, Phyo AP, Landier J, Parker DM. Combating multidrugresistantPlasmodium falciparum malaria. 2017;284:2569–78.&nbsp;</li><li>Doumbo OK, Thera MA, Koné AK, Raza A, Louisa J, Lyke KE, et al. High Levels
of Plasmodium falciparum Rosetting in All Clinical Forms of Severe Malaria in
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mortalidad por malaria en el Valle del Cauca, 2005-2006. Biomed [Internet].
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Carolina Montoya
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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Carlos Dominguez
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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2008. Biomédica [Internet]. 2012;32:95–105. Available from:
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la transmision de la Malaria en la costa atlantica: Un trabajo de
investigacion formativa. Univ magdalena, Rev la Fac ciencias la salud.
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PERIODO EPIDEMIOLÓGICO II, COLOMBIA, 2017. 2016;(1).&nbsp;</li><li>Resistance D. Epidemiology, drug resistance, and pathophysiology of
Plasmodiumvivax malaria. 2020;55(1):1–8.&nbsp;</li><li>Thu AM, Phyo AP, Landier J, Parker DM. Combating multidrugresistantPlasmodium falciparum malaria. 2017;284:2569–78.&nbsp;</li><li>Doumbo OK, Thera MA, Koné AK, Raza A, Louisa J, Lyke KE, et al. High Levels
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Acta Trop.2018;185(July 2017):46–51.&nbsp;</li><li>Oliveira-Ferreira J, Lacerda MVG, Brasil P, Ladislau JB, Tauil PL, DanielRibeiroCT. Malaria in Brazil: An overview. Malar J. 2010;9(115):2–15.&nbsp;</li><li>Siqueira AM, Lacerda MVG, Magalhães BML, Mourão MPG, Melo GC,
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admissions to reference hospitals in Brazil and India. BMC Med. 2015;13(1).&nbsp;</li><li>Quispe AM, Pozo E, Guerrero E, Durand S, Baldeviano GC, Edgel KA, et al.
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mortalidad por malaria en el Valle del Cauca, 2005-2006. Biomed [Internet].
2010;29:582–90. Available from:
http://www.revistabiomedica.org/index.php/biomedica/article/viewArticle/136&nbsp;</li><li>Rodríguez JCP, Uribe GÁ, Araújo RM, Narváez PC, Valencia SH. Epidemiology and</li></ol>
Carolina Montoya
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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<ol><li>Organizaci L, Ops L, Miembros E. Organización Panamericana de la Salud /
Organización Mundial de la Salud Alerta Epidemiológica Aumento de casos
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http://www.scielo.org.co/pdf/bio/v32s1/v32s1a11.pdf&nbsp;</li><li>Tellez J, Bovea R, Osorio C, Arrieta J, Mendoza D. Relacion entre el clima y
la transmision de la Malaria en la costa atlantica: Un trabajo de
investigacion formativa. Univ magdalena, Rev la Fac ciencias la salud.
2004;1:86–91.&nbsp;</li><li>Insituto Nacional de Salud. INFORME DEL EVENTO MALARIA, HASTA EL
PERIODO EPIDEMIOLÓGICO II, COLOMBIA, 2017. 2016;(1).&nbsp;</li><li>Resistance D. Epidemiology, drug resistance, and pathophysiology of
Plasmodiumvivax malaria. 2020;55(1):1–8.&nbsp;</li><li>Thu AM, Phyo AP, Landier J, Parker DM. Combating multidrugresistantPlasmodium falciparum malaria. 2017;284:2569–78.&nbsp;</li><li>Doumbo OK, Thera MA, Koné AK, Raza A, Louisa J, Lyke KE, et al. High Levels
of Plasmodium falciparum Rosetting in All Clinical Forms of Severe Malaria in
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http://www.revistabiomedica.org/index.php/biomedica/article/viewArticle/136&nbsp;</li><li>Rodríguez JCP, Uribe GÁ, Araújo RM, Narváez PC, Valencia SH. Epidemiology and</li></ol>
Carlos Dominguez
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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Organización Mundial de la Salud Alerta Epidemiológica Aumento de casos
demalaria. 2017;2–7. Available from: http://www.salud.gob.ec/wp</li><li>Chaparro P, Padilla J. Mortalidad por paludismo en Colombia, 1979-
2008. Biomédica [Internet]. 2012;32:95–105. Available from:
http://www.scielo.org.co/pdf/bio/v32s1/v32s1a11.pdf&nbsp;</li><li>Tellez J, Bovea R, Osorio C, Arrieta J, Mendoza D. Relacion entre el clima y
la transmision de la Malaria en la costa atlantica: Un trabajo de
investigacion formativa. Univ magdalena, Rev la Fac ciencias la salud.
2004;1:86–91.&nbsp;</li><li>Insituto Nacional de Salud. INFORME DEL EVENTO MALARIA, HASTA EL
PERIODO EPIDEMIOLÓGICO II, COLOMBIA, 2017. 2016;(1).&nbsp;</li><li>Resistance D. Epidemiology, drug resistance, and pathophysiology of
Plasmodiumvivax malaria. 2020;55(1):1–8.&nbsp;</li><li>Thu AM, Phyo AP, Landier J, Parker DM. Combating multidrugresistantPlasmodium falciparum malaria. 2017;284:2569–78.&nbsp;</li><li>Doumbo OK, Thera MA, Koné AK, Raza A, Louisa J, Lyke KE, et al. High Levels
of Plasmodium falciparum Rosetting in All Clinical Forms of Severe Malaria in
AfricanChildren. 2010;81(6):987–93.&nbsp;</li><li>Domingos J, Casimiro A, Portugal-calisto D, Varandas L. Clinical, laboratorial
and immunological aspects of severe malariain children from Guinea-Bissau.
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Carolina Montoya
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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http://www.revistabiomedica.org/index.php/biomedica/article/viewArticle/136&nbsp;</li><li>Rodríguez JCP, Uribe GÁ, Araújo RM, Narváez PC, Valencia SH. Epidemiology and</li></ol>
Carolina Montoya
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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Carlos Dominguez
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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<ol><li>Organizaci L, Ops L, Miembros E. Organización Panamericana de la Salud /
Organización Mundial de la Salud Alerta Epidemiológica Aumento de casos
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2008. Biomédica [Internet]. 2012;32:95–105. Available from:
http://www.scielo.org.co/pdf/bio/v32s1/v32s1a11.pdf&nbsp;</li><li>Tellez J, Bovea R, Osorio C, Arrieta J, Mendoza D. Relacion entre el clima y
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Carolina Montoya
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
INS
Título
plv
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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Organización Mundial de la Salud Alerta Epidemiológica Aumento de casos
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2008. Biomédica [Internet]. 2012;32:95–105. Available from:
http://www.scielo.org.co/pdf/bio/v32s1/v32s1a11.pdf&nbsp;</li><li>Tellez J, Bovea R, Osorio C, Arrieta J, Mendoza D. Relacion entre el clima y
la transmision de la Malaria en la costa atlantica: Un trabajo de
investigacion formativa. Univ magdalena, Rev la Fac ciencias la salud.
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PERIODO EPIDEMIOLÓGICO II, COLOMBIA, 2017. 2016;(1).&nbsp;</li><li>Resistance D. Epidemiology, drug resistance, and pathophysiology of
Plasmodiumvivax malaria. 2020;55(1):1–8.&nbsp;</li><li>Thu AM, Phyo AP, Landier J, Parker DM. Combating multidrugresistantPlasmodium falciparum malaria. 2017;284:2569–78.&nbsp;</li><li>Doumbo OK, Thera MA, Koné AK, Raza A, Louisa J, Lyke KE, et al. High Levels
of Plasmodium falciparum Rosetting in All Clinical Forms of Severe Malaria in
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mortalidad por malaria en el Valle del Cauca, 2005-2006. Biomed [Internet].
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Carlos Dominguez
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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Carolina Montoya
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
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<b>Introducción:</b> la malaria es una enfermedad
febril aguda, causada por parásitos del género
Plasmodium spp, que puede generar desde
cuadros asintomáticos y sintomáticos leves hasta
la muerte. Es un problema de salud pública, en
Colombia, ya que hay focos de alta transmisión. En
este estudio se realizó un análisis del
comportamiento del evento durante el 2019, el
año de preparación en el país para la eliminación
de la malaria.&nbsp;<div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>se analizó la base de
datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud
Pública – Sivigila. Se realizó una descripción de las
variables demográficas y básicas de interés del
evento; se calcularon frecuencias absolutas,
incidencias y análisis bivariados; se realizaron
análisis de tendencia basándose en la elaboración
de canales endémicos.&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>en 2019 se notificaron 80 415
casos de malaria, el 98,3 % clasificado como
malaria no complicada y prevaleció la
infección por P. falciparum con el 51,1 % de
los casos; el 44,6 % de casos se presentó en
afrocolombianos y el 22,2 % en indígenas. Se
confirmaron 3 muertes por malaria, causadas
por P. vivax, una de ellas en menor de cinco
años. El país se encontró en situación de
brote y se obtuvo un Índice Parasitario Anual
(IPA) de 10,01 casos por cada 1 000
habitantes en riesgo. El 67,0 % de los casos
procede de la región Pacífica, el municipio de
Quibdó – Chocó fue el que más casos de
malaria notificó (8,4 %), seguido de Tierralta
– Córdoba (6,6 %) y Tibú – Norte de
Santander (5,4 %).&nbsp;</div><div><br></div><div><b>Conclusión:</b> el 2019 fue un año hiper
endémico para malaria, se registró uno de los
IPA más altos durante los últimos años y la
mayor proporción de casos se presentó en el
Pacífico. Predominó la infección por P.
falciparum como se observó en 2010 y 2016,
también años epidémicos.
Palabras clave: malaria, Colombia, malaria
complicada, focos de transmisión, eliminación
de malaria.</div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo de las variables demográficas y básicas de interés del evento en términos de tiempo, persona y lugar, a partir de la base de notificación rutinaria y obligatoria que se consolida a nivel nacional a partir de los reportes realizados por las unidades primarias generadoras de datos (UPGD) a nivelmunicipal, bajo el código 465 del Sistema de Vigilancia en Salud Pública Sivigila del 2019. Las UPGD identifican, notifican y configuran el caso, de acuerdo con la definición operativa de caso dispuesta para la clasificación del evento en el país. 

Para el análisis las bases de datos fueron sometidas a un proceso de depuración y revisión para verificar la calidad del dato y la completitud de la información consignada en cada variable. Se realizó la validación y filtrado de los datos, se eliminaron los casos notificados con ajuste de digitación. Para los casos repetidos setuvo en cuenta la fecha de inicio de síntomas y la fecha de culminación de tratamiento con el fin de descartar recaídas o recrudescencias. Para el análisis de la información se calcularon frecuencias absolutas, relativas, incidencias y análisis bivariados. Los datos fueron procesados en hojas de cálculo de Excel®. La información se presenta en tablas y figuras. 

Se realizó un análisis de tendencia basándose en la elaboración de canales endémicos a través de la metodología de Bortman, para evidenciar las situaciones inusuales de alerta y brote. Esta metodología requiere el número de casos por semana epidemiológica durante una serie de tiempo de siete años, así se definieron los límites de control que permiten evidenciar la tendencia del evento, que establecen así: la zonade éxito, por debajo de la curva inferior; la zona de seguridad: entre la curva inferior y la media; la zona dealerta, entre la curva media y la superior, y la zona de epidemia, por encima de la curva superior. Se realizó un análisis sobre los indicadores de malaria, para evaluar resultados de gestión, de impacto y oportunidad en los procesos. Para los cálculos de índice parasitario anual (IPA), índice parasitario anual por P. vivax (IVA) e índice parasitario anual por P. falciparum (IFA) se tuvo en cuenta: en el numerador los casos confirmados de malaria (casos totales o según especie parasitaria, para IVA e IFA) y en el denominador, la población a riesgo estimada para malaria propuesta por el Ministerio de Salud y Protección Social, con base en la circulación del vector, la altura (municipios ubicados por debajo de los 1.600 m.s.n.m). La razón P. vivax / P. falciparum es calculada así: en el numerador el número de casos demalaria por P. vivax y en el denominador el número de casos de malaria por P. falciparum.
Comportamiento de la notificación En el 2019 se notificaron 80 415 casos de malaria en el país, de los cuales 79 120 (98,3 %) se clasificaron como malaria no complicada y 1 295 (1,6 %) se clasificaron como malaria complicada. Prevaleció la infección por P. falciparum con el 50,1 % de la notificación (40 336 casos), seguido de la infección por P. vivax con el 48,7 % (39 197 casos) y por último la infección mixta con el 1,1 % (882 casos) (Fig. 1)

Se notificaron 12 casos de muerte probable por malaria, se realizaron las respectivas unidades de análisis y fueron descartados 9 casos, por lo que se confirman 3 casos de muerte por malaria para el país provenientes de Medio Atrato – Chocó, Apartadó – Antioquia y Tierralta – Córdoba. Los tres casos de muerte fueron causados por infecciones de P. vivax, uno de ellos en menor de cinco años de edad y ninguno de los casos fueron causados en mujeres en embarazo. Según el análisis epidemiológico el país se encontró en situación de brote para malaria durante las 52 semanas epidemiológicas (Fig. 2), con una mayor notificación de casos desde la SE 7 hasta la SE 30.

El Índice Parasitario Anual (IPA) observado para el 2019 fue de 10,01 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo (Fig. 3); el municipio con el IPA más alto del país se dio en Vigía del Fuerte (Antioquia), con 294,1 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo, seguido de Bagadó (Chocó) con 251,7 casos por 1 000 habitantes en riesgo, y Bajo Baudó (Chocó) con 155,5 casos por cada 1 000 habitantes en riesgo

Los casos de malaria no complicada fueron causados en un 50,4 % (39 891 casos) por P. falciparum, mientras que los casos de malaria complicada fueron causados en un 62,2 % por P. vivax. El 67,0 % del total de los casos proceden de la región pacífica, siendo el departamento del Chocó quien más notifica casos de malaria en el país, seguido de Nariño (20,6 %) y Córdoba (11,4 %). Según su clasificación, los departamentos que más reportan malaria no complicada en el país son: Chocó, Nariño, Córdoba, Antioquia, Norte de Santander, Cauca, Amazonas; y entre los departamentos con mayor notificación de casos de malaria complicada se encuentran: Chocó, Antioquia, Nariño, Guaviare, Norte de Santander, Meta y Vichada (Fig. 4).

En cuanto a la notificación por municipios, el municipio de Quibdó – Chocó, es quien más notifica casos de malaria en el país con un 8,4 % de los casos, seguido de Tierralta – Córdoba (6,6 %), y Tibú – Norte de Santander (5,4 %); y según la especie infectante, el 80,3 % de casos causados por P. falciparum se presenta en municipios de la zona pacífica: en Chocó (Quibdó, Alto Baudó, Bajo Baudó, Tadó, Rioquito y Medio San Juan), en Nariño (Barbacoas, Roberto Payán, Olaya Herrera, El Charco, Tumaco, y Maguí), en Cauca (Timbiquí y Guapi), y Buenaventura. Los casos de malaria se presentaron en un 57,7 % (44 758 casos) en personas de sexo masculino, las personas más afectadas según grupo de edad se encontraban entre los 10 y 14 años (12,9 %), seguido de las personas entre 15 y 19 años (12,8 %), en tercer lugar se encontraron las personas entre 20 y 24 años (11,3 %) y por último los menores entre 5 y 9 años (11,0 %) (Fig. 5); se presentaron 670 casos en mujeresembarazadas (1,9 % de los casos presentados en mujeres); el 44,6 % de los casos se clasificaron como personas de pertenencia étnica afrocolombiana, seguido de indígenas en un 22,2 %; y según ocupación losmineros se encontraron en el 6,1 % de los casos.

De los casos notificados de malaria complicada, el 72,4 % fueron clasificados como malaria complicada de tipo hematológica (937 casos), seguido de las complicaciones hepáticas con el 17,5 % de la notificación (226 casos), otras complicaciones en tercer lugar con el 6,7 % (87 casos), seguido de las complicaciones renales (6,7 %), cerebrales (3,0 %) y pulmonares (2,9 %) (Fig. 6)

Durante el 2019 se notificaron 2 306 casos procedentes del exterior; el 36,7 % de los casos se notificaron en el departamento de Guainía, el 19,3 % de ellos se notificaron en Vichada y el 12,9 % desde Norte de Santander, todas entidades territoriales de frontera con Venezuela, es así como el 96,7 % de los casos del exterior proceden de este país. A través de los años se ha observado un aumento significativo de la notificación de los casos procedentes del exterior, sin embargo, estos casos solo corresponden al 2,8 % de los casos totales notificados en el país (Fig. 7).
La malaria o paludismo es un problema de
salud pública para el país, y a pesar de los
esfuerzos realizados, aún siguen existiendo
focos de alta transmisión en Colombia y se
hanpresentado picos de aumento de casos
durante los años 2002, 2010 y 2016, lo que
puededeberse al comportamiento cíclico de
la enfermedad (1).<div><br></div><div>El nivel de transmisión de la malaria puede
variar entre países, inclusive dentro del
territorio de los mismos: Colombia está
caracterizada por presentar una
transmisión hipo-endémica de malaria, y
presenta variaciones en el nivel de
transmisión en cada uno de los focos, esto
se ve influenciado por las condiciones
geográficas, climáticas, epidemiológicas y
socioculturales del ambiente y de la
población (2,3).<br></div><div><br></div><div>El Índice Parasitario Anual (IPA) registrado
para el 2019 ha sido uno de los más altos
durante los últimos años, una de las
incidencias más altas de los últimos años
después de la obtenida en el 2010 (11,5
casos por cada 1 000 habitantes en
riesgo). Colombia se encontró durante las
52 semanas epidemiológicas en situación
de brote para el evento, y predominó la
infección por P. falciparum como se observó
en los años 2010 y 2016 también años
epidémicos (4). Esto se debe a que en los
territorios donde se presenta una alta
transmisión de la malaria como en los
departamentos de la Región Pacífica, la
mayor proporción de infecciones se da por
P. falciparum, por lo que se observa un
aumento en la notificación de estos casos
cuando hay brotes del evento; sin
embargo, en el resto del país como se
observó, la prevalencia de infecciones
sigue siendo por el parásito P. vivax, esto
es importante tenerlo en cuenta en el
contexto de la eliminación de la malaria ya
que esta especie puede presentar
resistencia a los antimaláricos usados,
también puede generar cuadros de malaria
complicada y casos de muerte y además de
requerir esfuerzos adicionales en su
detección y tratamiento oportuno, dado
que las personas con infecciones por P.
vivax pueden ser transmisoras antes de
presentar claramente alguna sintomatología
(5,6).<br></div><div><br></div><div>Históricamente para el país, los cinco
macro-focos o las zonas donde
principalmente se ha presentado la malaria
incluyen: la costa Pacífica (Chocó, Cauca,
Nariño y Buenaventura), costa caribe
(Córdoba, Bolívar, Antioquia), región
amazónica (Amazonas) y Orinoquía en los
departamentos de: Vichada, Guainía y
Guaviare, pero se observa que para el
2019, no solo los departamentos ya
mencionados tienen alta carga de malaria
en el país sino tambiéndepartamentos como
Norte de Santander y Meta, de hecho, Tibú
en Norte de Santander es el tercer
municipio con mayor notificación de
malaria en el país.
Por otro lado, anteriormente los casos de
malaria complicada eran principalmente
causados por P. falciparum y la literatura
mundial ha clasificado a este parásito como
el principal causante de los casos fatales de
malaria (7,8), sin embargo, en Colombia en
el 2019 el mayor número de casos de
malaria complicada es causado por P.
vivax, lo que concuerdacon los reportes de
casos de malaria complicada atribuidos a
esta especie en otros países de América
Latina (9–12); y adicionalmente en el país
durante 2019 se registraron 3 muertes
causadas por P. vivax.
Se ha observado una disminución de la
mortalidad por malaria en Colombia
(13,14), y esto coincide con lo observado
en la región de las Américas donde se
observa un 60 % menos casos; entre los
factores que han contribuido a la reducción&nbsp;de la morbilidad y la mortalidad se
encuentran: mejora al acceso al
diagnóstico y al tratamiento oportuno,
utilización de nuevos esquemas
antipalúdicos basados en derivados de las
artemisininas y a las coberturas de
protección alcanzadas con los toldillos con
insecticidas de larga duración, el manejo
integrado de vectores, la movilización y la
comunicación social (15–17).
El mayor porcentaje de casos de malaria se
presenta en los grupos de edad entre 10 y
24 años, lo cual se relaciona no solo con
las actividades escolares y laborales
realizadas por la población en horas de
riesgo (18), sino también con la
transmisión hipo-endémica de la
enfermedad en el país; este último factor
también se ve reflejado en los grupos de
edad en los que mayoritariamente se
presenta la malaria complicada (19,20), en
Colombia, estos casos ocurrieron en un 53
% en personas entre los 15 y 44 años,
como en otros países con baja transmisión,
donde la malaria severa ocurre a cualquier
edad, pero en la población adulta tiene
más riesgo, ya que la inmunidad clínica
tarda más en desarrollarse (19).<br></div><div><br></div><div>La minería se estudia cada vez más como
determinante socio-económico de la
malaria (21,22): se conoce que las
excavaciones de minería abandonadas se
convierten en criaderos para el vector, en
Colombia estudios han determinado que la
minería es altamente prevalente en
departamentos como Antioquia, Córdoba,
Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca y Valle del
Cauca, y como ya se ha mencionado estas
entidades territoriales son las que generan
mayor carga de malaria en el país (23), sin
embargo, tenemos que solo el 6,1 % de los
casos se clasifican como mineros, por lo
que este dato puede encontrarse sub
estimado ya que suele dificultarse la
caracterización de los mismos por temor de
recibir repercusiones legales por su
actividad (24). Adicionalmente, este tipo de
población suele no tener acceso oportuno
al diagnóstico y al tratamiento, por lo que
el impacto en la transmisión de la malaria
no se puede conocer con facilidad.
Indiscutiblemente el comportamiento
epidemiológico de la malaria ha venido
cambiando a través de los años en el país,
el análisis continuo de los datos es
necesario para guiar el fortalecimiento de
las estrategias para el control y eliminación
de la enfermedad, por eso esnecesario que
se profundicen estos análisis a nivel
municipal y local, y sean utilizados para
implementar acciones efectivas para la
reducción de focos de transmisión de la
malaria.&nbsp;<br></div><div><br></div><div>Es por esto que la notificación y la calidad
del dato son claves, es necesario fortalecer
cada vez más los procesos de reporte y
clasificación de caso, los profesionales
encargados de la vigilancia municipal y
departamental deben realizar control de
calidad a la notificación semanal al Sivigila,
y de esta forma identificar los casos que
tienen inconsistencias en el momento del
registro para realizar los ajustes
pertinentes, casos duplicados, registros de
seguimiento que se incluyen como casos
nuevos y recrudescencias, para así
proporcionar información fiable para la
toma de decisiones.<br></div>
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la transmision de la Malaria en la costa atlantica: Un trabajo de
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PERIODO EPIDEMIOLÓGICO II, COLOMBIA, 2017. 2016;(1).&nbsp;</li><li>Resistance D. Epidemiology, drug resistance, and pathophysiology of
Plasmodiumvivax malaria. 2020;55(1):1–8.&nbsp;</li><li>Thu AM, Phyo AP, Landier J, Parker DM. Combating multidrugresistantPlasmodium falciparum malaria. 2017;284:2569–78.&nbsp;</li><li>Doumbo OK, Thera MA, Koné AK, Raza A, Louisa J, Lyke KE, et al. High Levels
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http://www.revistabiomedica.org/index.php/biomedica/article/viewArticle/136&nbsp;</li><li>Rodríguez JCP, Uribe GÁ, Araújo RM, Narváez PC, Valencia SH. Epidemiology and</li></ol>
Carolina Montoya
La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda causada por parásitos del género Plasmodium spp, que se transmiten al ser humano a través de la picadura de los mosquitos hembra infectados del género Anopheles spp. Esta enfermedad es prevenible, curable y potencialmente mortal; dependiendo de la especie infectante, la parasitemia (concentración de parásitos en sangre), edad del paciente y su estado inmune y nutricional.&nbsp;<div><br></div><div>La malaria puede generar desde cuadros asintomáticos, cuadros clínicos leves que se caracterizan por fiebre, cefalea, escalofríos, mialgias, artralgias, vómito o diarrea, hasta cuadros clínicos más graves en los que se presenta alteración y daño en distintos órganos que pueden llevar a la muerte. Es un problema de salud pública a nivel global, sobre todo en países que se encuentran sobre el círculo tropical del planeta.&nbsp;</div><div><br></div><div>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2017, casi la mitad de la población mundial tenía el riesgo de enfermar por paludismo; en el 2018 se estimaron 228 millones de casos en todo el mundo y 405 000 casos de muertes por esta causa, de estos la región del África tuvo el 93 % de la carga de paludismo y el 94 % de las defunciones por esta causa. En la región de las Américas, la transmisión de la malaria ocurre principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Haití, Perú y Venezuela.&nbsp;</div><div><br></div><div>A pesar de que entre el 2005 y el 2014 hubo un descenso en la notificación de los casos, entre el 2015 y el 2017 se presentó un incremento del 26 % de los casos en la región, sobre todo en el 2016 en los países: Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, y en el 2017 principalmente en: Brasil, Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. A través de la historia, las regiones han realizado múltiples esfuerzos para su control y reducción, sin embargo, durante los últimos años los países han adquirido estrategias que se enfocan en su eliminación. En la 68° Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estableció la reducción de la carga de esta enfermedad en un 40 % para el 2020, en al menos un 90 % para el 2030 y la eliminación de su transmisión en al menos 35 países en 2030. En Colombia, en el marco del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP) y en articulación con la Estrategia de Gestión Integrada para la promoción, prevención y control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (EGI-ETV, 2012-2021), se busca que para el 2021 se reduzca en un 80 % la mortalidad por malaria en todas las entidades territoriales, de manera progresiva y sostenida. Para el país también se adopta la Estrategia Técnica Mundial para la Eliminación de la Malaria la cual propone un marco conceptual para la formulación de medidas que permitan eliminar la transmisión de la malaria, basándose principalmente en el diagnóstico y tratamiento oportuno de los casos, además de la vigilancia en salud pública como medida de intervención básica.&nbsp;</div><div><br></div><div>En Colombia hay cinco macro-focos de transmisión variable y activa de malaria: región Pacífica (que agrupa municipios de los departamentos de Chocó, Nariño, Cauca y el distrito de Buenaventura), región de AmazoníaOrinoquía (con focos en municipios del departamento de Amazonas, Vichada, Guainía y Guaviare), Magdalena medio (que incluye municipios de Antioquia, Bolívar y Córdoba), y un reciente foco creciente en la frontera con Venezuela (municipios del departamento de Norte de Santander). De las más de 175 especies de Plasmodium spp, cinco pueden causar enfermedad en humanos: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale y Plasmodium knowlesi, en el país circulan principalmente las dos primeras, P. falciparum se presenta con más frecuencia en la región Pacífica y P. vivax en el resto de los focos mencionados. Debido al nivel de afectación que causa en la población vulnerable, y por la presencia de 7 focos de alta transmisión en el territorio, es un evento de interés en salud pública en Colombia. Su vigilancia se realiza con el objetivo de determinar su magnitud según persona, tiempo y lugar, a través del análisis de los datos se determina la distribución y comportamiento epidemiológico de la morbilidad y mortalidad del evento en los municipios, se identifican los comportamientos inusuales del evento, se realizan las alertas de los municipios en zona de alarma y brote, y se generan análisis que son el insumo para la toma de decisiones que se enfocan en el control y eliminación de los focos de transmisión en el país.</div>
  
1. Instituto Nacional de Salud
<div style="text-align: justify;"><br></div>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Introducción:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;color:#005DAC;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-font-weight:
bold"> </span><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;
line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES;
mso-bidi-font-weight:bold">la parotiditis es una enfermedad viral aguda, por su
magnitud ha sido denominada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como
“endémica”. El objetivo fue establecer la tendencia y caracterización del
evento en Colombia entre 2001 a 2018.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-font-weight:bold">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Materiales y métodos:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:115%;
font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;color:#005DAC;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-font-weight:
bold"> </span><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;
line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES;
mso-bidi-font-weight:bold">se realizó un análisis descriptivo retrospectivo en
tiempo, lugar y persona a partir de la notificación realizada al Sistema
Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) desde el 2007 al 2018, de
los casos de parotiditis considerando las estadísticas de 2001 a 2006 de la
OMS. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-font-weight:bold">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Resultados:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;color:#005DAC;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-font-weight:
bold"> </span><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;
line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES;
mso-bidi-font-weight:bold">En Colombia, del 2001 al 2018 la parotiditis afectó
más de 132 741 personas, en promedio 7 374, 5 casos por año, las tasas más
altas se reportaron en el 2018 con 38,8 casos por 100 000 habitantes, seguido
de 2017 con 35,6. La enfermedad ha presentado un comportamiento cíclico cada
seis a siete años para el país con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-font-weight:bold">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Conclusión:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;color:#005DAC;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-font-weight:
bold"> </span><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;
line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES;
mso-bidi-font-weight:bold">Diferentes autores han reportado incremento de casos
de parotiditis en la última década en cohortes de jóvenes vacunados, esto puede
ser causado por la pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad
vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente,
intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en
adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o
discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-font-weight:bold">&nbsp;</span></p>

<b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; font-family: Tahoma, sans-serif;">Palabras clave:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;color:#005DAC;mso-ansi-language:ES;
mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-weight:bold"> </span><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:
EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-weight:bold">parotiditis;
epidemiología; Colombia; inmunización; paperas; endémico.</span><div><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:
EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-weight:bold"><br></span></div><div><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:
EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-weight:bold"><p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><a name="_Hlk111372663"><b><i><span style="font-size: 9pt; line-height: 115%;">Correspondencia a</span></i></b></a><i><span style="font-size: 9pt; line-height: 115%;"> : Luz Amparo Sastoque, Instituto Nacional de Salud; lsastoque@ins.gov.co<o:p></o:p></span></i></p></span></div>
Título

Se realizó un análisis descriptivo retrospectivo de la notificación de casos de parotiditis al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública -Sivigila, entre 2007 y 2018 y los registros estadísticos de la Organización Mundial de la Salud de 2001 a 2006.

 

Las variables analizadas fueron sexo, ocupación, entidad territorial de procedencia; medidas a nivel de razón y ordinal, número de casos notificados por año, tasa incidencia por año, tasa de incidencia por edad, por sexo, tasa de incidencia en población privada de la libertad y cobertura de vacunación. Se empleó como denominador, para las tasas de incidencia, las proyecciones de población DANE 2001 a 2018, y para población privada de la libertad se empleó el censo de la población carcelaria 2014 a 2018. Se realizó análisis de tendencias Joinpoint entre 2001 a 2018. La información se presenta en tablas y figuras.


Consideraciones éticas: el presente estudio se basa en la recolección y procesamiento de información proveniente de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila, por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo. Se garantiza la confidencialidad de los datos de las personas sujeto de estudio.

En el periodo 2001 a 2018 se notificaron un total de 132 741 casos de parotiditis, con un promedio de 7 375 casos anuales, observando un aumento de las incidencias cada seis a siete años, como se ve para los años 2005, 2011 y 2018. Sin embargo, se estableció un ciclo de 3x3, tres años con incidencias altas (pre año cíclico, año cíclico y post año cíclico), que luego decae en los tres años siguientes y así periódicamente (Figura 1).

 

El análisis de la tendencia muestra un aumento en la tasa de incidencia por 100 000 habitantes, pasando de una incidencia calculada de 3,1 en 2001 a 13,3 en 2008 y de 35,4 en 2011 donde este incremento fue significativo (t=0,02) (Ver figura 1).


Figura 1. Tasa de notificación del evento de parotiditis, Colombia, 2001 a 2018


En 2012 la incidencia se redujo a 20,1 / 100 000 y disminuye a 13,6 / 100 000 en 2015 (t=0,03). En 2016 la tasa de incidencia calculada pasó de 21,3 a 38,8 en 2018, teniendo un aumento significativo (t=0,007) (Figura 2).

 El grupo de edad que presenta una incidencia elevada los últimos tres años es el de 20 a 29 años con 40,2; 79,6 y 88 casos / 100 000, seguido del grupo de 1 a 4 años (Figura 3).

El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 / 100 000 habitantes. Respecto a la ocupación el grupo de estudiantes aporta el 40 % de casos, seguido de los menores de edad con el 15 %, no obstante, hay un 16 % que no registra ocupación (No aplica) al Sivigila.

Dentro del grupo de estudiantes el 27,5 % de los casos se encontraba entre los 14 y 17 años y en los menores de edad el 70,2 % de los casos tenía entre 1 y 5 años. La parotiditis es una enfermedad benigna, en promedio el 4,0 % de los casos notificados entre 2007 a 2018 requirió hospitalización (Tabla 1).

Figura 2. Análisis de la tendencia de parotiditis, Colombia, 2001 a 2018



Las entidades territoriales que registraron incidencias mayores a 16 casos /100 000 habitantes (> al percentil 75) entre 2007 a 2018, fueron Amazonas, Antioquia, Arauca, Barranquilla, Bogotá, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Meta, Norte de Santander, San Andrés, Sucre y Tolima (Tabla 2).

En Colombia 58 cárceles han presentados brotes de parotiditis en los últimos cuatro años, teniendo entre estos, el Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario (EPMSC), el Establecimiento de Reclusión Especial (ERE) Barranquilla, Cárcel del Bosque, EPMSC Cáqueza, Colonia Agrícola de Acacías, EPMSC Santo Domingo, Establecimiento Penitenciario (EP) Puerto Triunfo, El Pesebre, Complejo Penitenciario Medellín Pedregal, EPMSC Manizales, Establecimiento Penitenciario y Carcelario (EPC) Yopal, Colonia Agrícola de Acacías y EPMSC, Reclusión de Mu- jeres (RM) Villavicencio con una incidencia mayor a 266 casos por 10 000 personas privadas de la libertad (Tabla 3).

Figura 3. Comportamiento de la parotiditis, por grupo de edad, Colombia, 2007 a 2018


Tabla 2. Proporción de incidencia en población general, por entidad territorial de procedencia, Colombia, 2007 a 2018


Tabla 3. Proporción de incidencia y número de brotes presentados en población privada de la libertad por entidad territorial de procedencia, Colombia, 2014 a 2018



En cuanto a la vacunación con triple viral desde el 2007 al 2018 para primera y segunda dosis, se observan coberturas no útiles de vacunación, siendo 2011 y 2012, donde se presentan coberturas críticas que aumentarían los casos de susceptibles a sufrir la enfermedad (Figura 4).

Figura 4. Casos notificados vs coberturas de vacunación triple viral en niños

de 1 año y 5 años, Colombia, 2007 a 2018


Fuente: Sivigila, Instituto Nacional de Salud, Colombia, 2007-2018, Programa ampliado de inmunización, MSPS,2007 – 2018.







<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">La parotiditis es una enfermedad vírica aguda benigna de
distribución mundial, los países sufren epidemias con intervalos de dos a cinco
años, en los últimos años en Colombia se han detectado picos de mayor
incidencia en 2005, 2011 y 2018, con aparición de ondas epidémicas en los
periodos de 2005 a 2006, 2010 a 2011 y 2017 a 2018, teniendo un comportamiento
cíclico cada seis a siete años. Esto permite predecir la tendencia del evento y
orientar de forma oportuna las medidas de prevención y control ante el
incremento de casos y la posible presencia de brotes.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Se evidencian cambios en la presentación etaria de la
parotiditis, donde se desplazó la enfermedad de los niños menores de cinco años
al de jóvenes, esta situación se presenta en algunos países como España, con el
incremento en la carga de la enfermedad, que cuenta desde última dosis
administrada, donde los niños menores de un año presentaron el 4 % de los
casos, los de 5 -9 años el 13 %, en adolescentes de 10 a 14 años el 26 % y para
los jóvenes de 15 a 20 años el 57%.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Para Colombia existe una posible correlación al encontrar
que la población susceptible va incrementando a medida que pasa el tiempo desde
la última dosis administrada, es así como los menores de un año presentaron una
incidencia de 9,2 casos por 100 000 menores de un año, en el grupo de 1 a 4
años se estimaron 45 casos por 100 000 menores de 1 a 4 años, en el de 10 a 19
años, 38 casos por cada 100 000 y en el grupo de 20 a 29 años, se estimaron 88
casos por 100 000, lo que evidencia una pérdida de inmunidad que se traduce en
un aumento de la incidencia en las personas con más de 10 años de ser vacunados
(13).<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">En la última década, el incremento de casos de
parotiditis en cohortes de jóvenes vacunados ha sido demostrado en varios
países, dentro de las causas que los autores sugieren se encuentran: pérdida de
la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la
esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las
dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las
características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los
genotipos circulantes y la cepa vacunal (13).<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio
de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de
22,2 por 100 000, lo que evidencia que el sexo hombre es el que más casos de
parotiditis reporta, esto puede deberse al tipo de complicación que pueden
presentar (orquitis), que de no recibir tratamiento oportuno puede causar
esterilidad. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">El control de los brotes de parotiditis es complejo
debido a que el periodo de incubación es muy largo y la transmisibilidad va
desde siete días antes de enfermar hasta nueve días después, lo que aumenta el
riesgo de contagio en contactos cercanos susceptibles como niños no vacunados,
escolares, amas de casa, jóvenes y población confinada que tiende a reducir la
inmunidad al tener más de doce años de haber sido vacunados; por esto las
acciones de control deben ser oportunas.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">En Colombia la parotiditis es una enfermedad de control
nacional a diferencia del sarampión y la rubéola que son eventos en
eliminación. Estas tres enfermedades virales cuentan con vacuna en el Programa
Ampliado de Inmunización, dirigido a niños de uno y cinco años. De acuerdo con
los <i>Centers for Disease Control and Prevention</i> (CDC) el componente de la
vacuna contra las paperas, tiene una eficacia del 78 % con una dosis y 88 %
para dos dosis, concediendo una inmunidad humoral hasta los 12 años, donde
presenta un descenso en esta, haciendo a la población susceptible de enfermar
(10, 11). Con respecto a los componentes del sarampión y la rubéola, con una
dosis se alcanza el 95 % y con una segunda dosis el 98 %, garantizando una
respuesta inmunológica de larga duración. La población es más susceptible a
enfermar por parotiditis haciendo que esta enfermedad se considere
endemoepidémica, a diferencia del sarampión, donde los casos presentados en su
mayoría son importados o relacionados con la importación (12).<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Al respecto de los brotes presentados en población
privada de la libertad, se observa que estos son de amplia duración y de
difícil control, situación dada por el ocultamiento de las personas enfermas
por ellos mismos o por sus compañeros, esto obedece a las medidas de control
que afectan la parte socio afectiva en población confinada como lo es la
restricción de visitas familiares y conyugales, esto sumado al hacinamiento y
condiciones higiénico sanitarias precarias, facilitan la circulación del virus
y el control. Llama la atención la baja notificación de brotes de parotiditis
en las cárceles de mujeres en los últimos cinco años donde se han notificado 15
casos, teniendo en cuenta que las mujeres por su condición de sexo tienden a
informar situaciones que pueden afectar su entorno o familia, esto sugiere un
posible subregistro que puede darse por desconocimiento del protocolo de
vigilancia en salud pública y lineamientos.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Limitaciones:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">para
la caracterización viral es importante la toma de muestra para la confirmación
y genotipificación, siendo una de las limitaciones evidenciadas en la
vigilancia del evento en Colombia, ya que en la actualidad solo se toman
muestras en casos de brotes y la genotipificación no se realiza, lo que limita
la posibilidad de identificar la cepa que está circulando y si existe mutación
del virus.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<span lang="ES" style="font-size:11.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:
EN-US;mso-bidi-language:AR-SA">Al realizar el estudio, se evidenciaron
falencias en la calidad del dato en algunas variables como edad y ocupación,
por lo tanto, las entidades territoriales deben validar esta información con el
nivel local. La notificación del evento se realiza a través de la ficha de
notificación de datos básicos, no cuenta con datos complementarios que aporten
información de interés específico como tipo de complicación, síntomas
predominantes, antecedente vacunal, entre otros.</span>
<span lang="ES" style="font-size:11.0pt;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:
ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA">En Colombia, la
parotiditis cuenta con un comportamiento cíclico cada seis a siete años, hecho
evidenciado con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018. El grupo etario con
mayor incidencia se encuentra en el grupo de 10 a 29 años y en los menores de 1
a 4 años. Las incidencias en el primer grupo se ven incrementadas porque la
inmunidad disminuye posterior a 10 a 12 años de haber recibido la vacuna y en
el segundo grupo por contar con solo una dosis cuya protección es del 78 %. De
igual forma coberturas de vacunación no útiles para la segunda dosis aumenta la
población susceptible a enfermar. Los brotes de parotiditis tienen un difícil
manejo en la población privada de la libertad dada las condiciones de hacinamiento,
periodo de incubación muy largo y periodo de transmisión de siete días antes de
enfermar, en donde la persona se encuentra asintomática, lo que permite
condiciones óptimas de rápida y fácil circulación del virus.</span>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Se debe continuar con el fortalecimiento de la vigilancia
del evento por parte de las entidades territoriales hacia las Unidades
Primarias Generadoras de Datos (UPGD) con el fin de mejorar la notificación en
cuanto a la identificación de casos y calidad del dato. Dentro de este
fortalecimiento, se debe asegurar la toma de las muestras en caso de brote.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Dentro de las estrategias para mejorar la notificación de
casos que no fueron detectados oportunamente, las entidades territoriales deben
realizar búsquedas institucionales y comunitarias que permitan identificar la
presencia de brotes y una adecuada intervención.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">A las entidades territoriales que vienen realizando la
vigilancia epidemiológica del evento, en especial a aquellas que cuentan con
notificación en forma ascendente durante el periodo evaluado.&nbsp;<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES"><b>Conflicto de Interés</b></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES"></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Las autoras declaran que no existe conflicto de intereses
en el estudio. El Instituto Nacional de Salud debe continuar apoyando a las
entidades territoriales para mejorar el proceso de vigilancia por medio de
asistencias técnicas, acompañamiento en la investigación y caracterización de
brotes que contribuyen a identificar oportunidades de mejora en el proceso de
vigilancia del evento.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">1. Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia
Estadounidense de Pediatría. </span><span lang="EN-US" style="font-size:11.0pt;
line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">COID. El Libro Rojo de
Pediatría. Edición: 29ª. 2012. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="EN-US" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">3.
Gerald L. Mandell, John E. Bennett, Raphael Dolin, Mandell, Douglas, and
Bennett Principles and Practice of Infectious Diseases. Quinta edición, EEUU,
2000. Volumen 2, pg 1776. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="EN-US" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">4.
Wang Man, Zhao Jin-kou, Wang Tao, Hao Li-xin,Ma Chao, Su Qi-ru and Luo
Hui-ming. Mumps-containing vaccine effecti- veness during outbreaks in two
schools in Guangdong, China, 2012. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">5. Enrique Laval R. Anotaciones sobre la parotiditis
epidémica (“paperas”). <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="EN-US" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">6.
Revista Chil Infect. Santiago de Chile. 2005; 22 (3): 282-284. European Centre
for Disease Prevention and Control. Introduction to the Annual epidemiological
report for 2016. </span><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;
font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">In: ECDC. Annual
epidemiological report for 2016. Stockholm: ECDC; 2017. </span><span style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES-CO"><o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">8. Manual para la Vigilancia de Enfermedades Prevenibles
por Vacunas [Internet]. Atlanta: Centros para el Control y la Pre- vención de
Enfermedades (CDC). Casos y brotes de paperas: [consultado el 30 de julio de
2019]. Disponible: https:// </span><span lang="EN-US"><a href="http://www.cdc.gov/mumps/outbreaks-sp.html"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">www.cdc.gov/mumps/outbreaks-sp.html</span></a></span><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES"> <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">9. Gómez R., Gómez M., Cedillo A. Parotiditis endémica.
Revista de la Asociación Dental. Mexicana. México. Vol. 60, No. 4, julio –
agosto 2003; pp150-154. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">10. Secretaria de Salud de México. Dirección General de
Epidemiologia, Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, Sistema Único de
Información. Boletín epidemiológico. Vol 36, No 1, del 30 de diciembre del 2018
al 5 de enero del 2019; pg. 13. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">11. Repetto D G. Enfermedades Infecciosas Inmunoprevenibles.
Ed. Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile. 2003; p255-6.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">13. Ministerio de Salud y Protección Social. Norma
Técnica para la Vacunación Según el Programa Ampliado de Inmunizacio- nes –
PAI. 2012. 110 p.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">14. Centros para el Control y Prevención de Enfermedades
- CDC. Nakia Clemmons, MPH; Carole Hickman, PhD; Adria Lee, MSPH; Mona Marin,
MD; Manisha Patel, MD M. Manual para la vigilancia de enfermedades prevenibles
por vacunación: parotiditis [Internet]. Disponible: </span><span lang="EN-US"><a href="https://www.cdc.gov/vaccines/pubs/surv-manual/chpt09-mumps.html"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">https://www.cdc.gov/vaccines/pubs/surv-manual/chpt09-mumps.html</span></a></span><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES"><o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">15. ADOLESCERE. Revista de formación continuada de la
Sociedad Española de Medicina de la adolescencia. Moraga F.A. Simposio Vacunas
en adolescencia. España. 2018; volumen 6, No 2.<o:p></o:p></span></p>

<span lang="ES" style="font-size:11.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:
EN-US;mso-bidi-language:AR-SA">16. Carol M., Torner N., Martínez A., Mosquera
M., Costa J., Jané M., Parotiditis: brote en población de jóvenes correctamen-
te vacunada. España. Revista Elsevier, 2019, volumen 20, No 1, pg. 12 - 17.</span>
Luz Amparo Sastoque Díaz1, Adriana Lucía Medina Rubio1
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">La parotiditis es una infección viral aguda
infectocontagiosa, el ser humano es el único huésped natural, afecta
principalmente a niños y adolescentes en edad escolar, es endémica en todo el
mundo. Se presentan brotes cada dos, tres, o siete años, que ocurren a lo largo
de todo el año y causan un alto ausentismo laboral y estudiantil, lo que afecta
el comportamiento dinámico y productivo de la sociedad (1, 2, 4). <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Los datos del sistema de información para el control y la
prevención de enfermedades de China mostraron que el número de casos de paperas
reportado continuó aumentando, con tasas de incidencia de 22,5 / 100 000 en
2009 y de 33,9 / 100 000 en 2011 en niños de cinco a seis años sosteniendo
tasas de incidencia altas. De 2009 a 2011, el número de brotes de paperas
notificados anualmente en China fue de 466, 265 y 440 respectivamente (3). <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">En 2016, 28 países de la Unión Europea, Europa del este y
Asia informaron 14 795 casos de parotiditis; Irlanda informó la tasa de
notificación más alta con 43,5 casos por 100 000 habitantes, seguida de
Eslovaquia (31,5/ 100 000) (5). <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Estados Unidos, a lo largo de 2016 hasta junio de 2017,
reportó 150 brotes (9 200 casos), el brote más grande se presentó en el
noroeste de Arkansas (3 000 casos) (6). En 2018, México reportó 8 941 casos (7,
8). Chile, entre 1995 hasta el 16 de octubre de 2004, reportó 21 306 casos (9).
En 1995 Colombia introdujo la vacuna triple viral para administración a niños
de un año y en 2002 se disminuyó la edad de administración del refuerzo de 10 a
cinco años. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Con esta revisión se pretende establecer la tendencia de
la parotiditis en Colombia entre 2001 a 2018 y su ciclo; caracterizar la
población afectada por las paperas en tiempo lugar, persona y calcular las
incidencias en población privada de la libertad.<o:p></o:p></span></p>
  
1. Instituto Nacional de salud, Bogotá — Colombia
<p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: left;"><br></p><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;
font-family:&quot;Times New Roman&quot;,serif;mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;
mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA"></span>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Introducción:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">la
hepatitis A es una infección viral de transmisión entérica que se presenta en
todo el mundo, ya sea esporádicamente o en epidemias y suele reaparecer
periódicamente.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Objetivo:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">Describir
las características demográficas, sociales y epidemiológicas de la población
expuesta a hepatitis A en 2019 y establecer el impacto de la introducción de la
vacuna para esta enfermedad a partir de 2013.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Materiales y métodos:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">estudio
de tipo descriptivo a partir de la información recolectada a través del Sistema
Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila); presentando el
comportamiento, incidencia y tendencia de los casos de hepatitis A. Para
evaluar el comportamiento histórico del evento se empleó la metodología de <i>Joinpoint</i>,
teniendo en cuenta los casos ocurridos desde el 2007 hasta el 2019.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Resultados:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">en
2019 se notificaron 4 175 casos confirmados de hepatitis; siendo las entidades
territoriales de Antioquia, Barranquilla, Bogotá, Casanare, Cundinamarca, Norte
de Santander, Putumayo y Risaralda las que presentaron mayores incidencias; el
grupo de 10 a 29 años contemplo el 64,2&nbsp;% de los casos (2 679); a
excepción de los grupos de edades extremas de menores de un año y más de
sesenta años, en los que se observó mayor prevalencia en hombres que en mujeres
con un 63,4 % (2 650). Después de la introducción de la vacuna de hepatitis A
con una dosis única en niños de un año, se observó la disminución de la
incidencia de los casos en niños de 7 años o menos.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Conclusión:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">con
la vacunación contra el virus de la hepatitis A introducida en el país en 2013
se ha logrado la disminución de los casos en la población general; sin embargo,
se observa que el grupo de edad de 10 a 29 años es el más afectado.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Palabras clave:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">hepatitis
A; vacunación; incidencia; epidemiología.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><i><span style="font-size:9.0pt;line-height:
115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES-CO">Correspondencia a</span></i></b><i><span style="font-size:9.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES-CO;mso-bidi-font-weight:bold">: Sandra Milena Aparicio,
Instituto Nacional de Salud; saparicio@ins.gov.co<o:p></o:p></span></i></p>
Título

Se realizó un análisis descriptivo a partir de la información recolectada a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) del evento hepatitis A y los datos de Laboratorio Nacional de Referencia – Grupo de Virología del Instituto Nacional de Salud. Se presenta el comportamiento, incidencia y tendencia de los casos de hepatitis A en tiempo, lugar y persona (variables demográficas y sociales) y criterios de confirmación diagnóstica. Previo al análisis se realizó una validación de la base de datos para eliminar registros repetidos y verificar la calidad del dato.

En cuanto al tiempo se tomaron las semanas epidemiológicas desde la 01 hasta la 52; en la variable lugar, el análisis se realizó por departamento y municipio de procedencia de los casos notificados. Se identificaron entidades territoriales que no notificaron casos hasta el periodo epidemiológico descrito.

Para el análisis de los datos se utilizó la distribución de probabilidades de Poisson por medio de la estimación de la probabilidad de ocurrencia del evento según su comportamiento medio a semana epidemiológica 52 entre 2012 a 2018 (histórico) y se comparó con los casos observados en 2019. La razón esperada siempre será 1 y la significancia estadística está dada por el valor de p ≤ 0,05 para identificar las entidades territoriales que presentan variaciones estadísticamente significativas. La población utilizada para la construcción de las incidencias es tomada de las proyecciones de población 2005 a 2020 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Para la construcción del canal endémico se aplicó la metodología de Bortman mediante el cálculo de la media geométrica de los años 2012 a 2018 con sus respectivos intervalos de confianza.

Para evaluar el comportamiento histórico del evento y el impacto de la vacunación se empleó un análisis de tendencias mediante la metodología de Joinpoint, teniendo en cuenta los casos ocurridos desde los años 2007 a 2019, en los diferentes grupos de edad y la población en general.

Comportamiento de la notificación: En el 2019 se notificaron 4 227 casos de los cuales 52 fueron descartados (por ajuste tipo 6), quedando un total de 4 175 casos, con un promedio de 80 casos por semana epidemiológica. El 77,4 % (3 220) de los casos fueron confirmados por laboratorio, 21,3 % (889) por clínica y el 1,3 % (56) por nexo epidemiológico.

 

Magnitud en lugar y persona: En 2019 se identificó un aumento significativo en la razón entre lo observado y lo esperado a partir de la notificación de 2012 a 2018 en las entidades territoriales de Antioquia, Barranquilla, Bogotá, Casanare, Cundinamarca, Norte de Santander, Putumayo y Risaralda; un decremento en la notificación de los casos para el evento en Arauca, Bolívar, Caquetá, Córdoba, La Guajira y Nariño; en las demás entidades territoriales no se observaron cambios estadísticamente significativos. Es importante resaltar que los departamentos de Vaupés y San Andrés y Providencia no notificaron casos en ninguna semana epidemiológica de 2019 (figura 1).

Figura 1. Comparación de la notificación de Hepatitis



Se notificaron 173 casos procedentes del exterior, de los cuales el 98 % (169 casos) son de Venezuela y el 2 % restante son de Brasil; México, Islas Marinas y Turquía con un caso respectivamente. De los 173 casos ocurridos en el exterior, nueve fueron en niños menores de 5 años.

A en el 2019 con su comportamiento histórico entre 2013 a 2018 por entidad territorial de procedencia, Colombia, Con relación a las edades en las que más se presentaron casos, el grupo de 10 a 29 años aporta el 64,2 % de los casos (2 679). En la mayoría de los grupos de edad se observa mayor prevalencia en hombres que mujeres, con un 63,4 % (2 650) del total de los casos (figura 2), a excepción de los grupos de edades extremas de menores de un año y mayores de sesenta años.

Con relación a las características sociales, el 1,6 % de los casos (67) pertenece a alguna etnia, el 53,2 % (2 223) se encuentra afiliado al régimen contributivo de salud y para el 87,6 % (3 659) el área de residencia es urbana. Respecto a la atención en salud, fue necesaria la hospitalización en el 40,2 % (1 681) de los casos (tabla 1).

A nivel general, en el 2019 en Colombia se presentaron 7,9 casos de hepatitis A por 100 000 habitantes; en hombres la incidencia fue de 10,7 y en mujeres de 6,0 casos por 100 000 habitantes, la mayor incidencia por grupo de edad se presentó de 15 a 19 años con 17,8 casos por 100 000 habitantes.

Figura 2. Distribución de casos de Hepatitis A por grupo de edad y sexo Colombia, 2019



Tabla 1. Características sociales y demográficas de los casos confirmados de Hepatitis A,

Colombia 2019


  Tendencia del evento

Teniendo en cuenta el comportamiento de los años anteriores 2012 a 2018, se observa un incremento de los casos notificados para 2019 (4 175); con relación a 2018 (2 341 casos) el porcentaje de aumento es del 78,3 % y con relación a 2017 (1 354 casos) del 208,3 %. En el canal endémico (figura 3) se puede apreciar que en las primeras semanas epidemiológicas del año estuvimos en zona de alarma y desde la semana 09 hasta la 37 se sobrepasó el límite superior histórico, para regresar a zona de alarma hasta finalizar el año.


Figura 3. Canal endémico Hepatitis A semanas epidemiológicas 01 a 52, Colombia 2019


Otras variables de interés

Brotes: En 2019 se presentaron diversos brotes de hepatitis A en los departamentos de Bolívar, Risaralda, Valle del Cauca, Norte de Santander, Santander, Casanare, Cundinamarca, Cesar y Putumayo; en la mayoría de las situaciones no fue posible establecer la fuente de transmisión (tabla 2). Dentro de las medidas de control implementadas en los brotes, las entidades territoriales realizaron búsqueda activa institucional, búsqueda activa comunitaria, en algunas ocasiones toma de muestras de agua para identificación del virus, reuniones de articulación en especial con los proveedores de agua de los municipios y educación a la población sobre medidas preventivas, modo de transmisión, signos y síntomas.

Tabla 2. Brotes de Hepatitis A, Colombia 2019


Muertes: En 2019 se notificaron dos muertes en el evento hepatitis A: un caso de un masculino de 43 años de nacionalidad y país de ocurrencia Venezuela y el otro en una femenina de 39 años en Cali, Valle del Cauca. En ninguna de las dos muertes se logró establecer que la causa de muerte fuese por hepatitis A; sin embargo, las unidades de análisis realizadas tampoco lograron descartarlo.

 

Comportamiento de los indicadores de la vigilancia del evento

2019 en la población general de todo el país la incidencia de hepatitis A fue de 7,9 casos por 100 000 habitantes; por departamento se observa que Antioquia, Arauca, Caldas, Casanare, Cesar, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Valle del Cauca, presentaron una incidencia mayor a la nacional (tabla 3); siendo estos departamentos los de mayor riesgo para la ocurrencia del evento y de brotes.

Para la población menor de 5 años la incidencia fue de 1 caso por 100 000 menores de 5 años a nivel nacional y para menores de 1 año fue de 0,6 casos por 100 000 menores de 1 año; las incidencias más altas se muestran en los mismos departamentos con aumento en población general (tabla 3).

Tabla 3. Incidencia para Hepatitis A en población general, menor de 5 años y menor de 1 año por 100 000 habitantes Colombia, 2019


hepatitis A: Seis años después de la introducción de la vacuna de hepatitis A con una dosis única en niños de un año, se observa la disminución de la incidencia de los casos en niños de 7 años o menos. Es así como en el 2013 la incidencia en niños de 1 a 7 años era de 20 casos por 100 000 niños de estas edades y paso en el 2019 a dos casos por 100 000 habitantes.

De acuerdo al análisis de tendencias en la serie de tiempo 2007 a 2019 mediante la metodología de Joinpoint, se observa una reducción del evento hasta 2016, para menores de 7 años a partir de esta fecha se mantiene constante y en población general se observa un aumento a partir de 2017; sin embargo, los resultados no muestran diferencias significativas en la disminución a partir del 2013; pero el aumento en la población general si resulta significativo a partir del 2016 (figura 4).

Figura 4. Serie de tiempo Hepatitis A Colombia, 2007-2019


Se realizó el ejercicio con niños entre 1 a 4 años para la misma serie de tiempo y allí las diferencias son significativas en la disminución del evento desde el 2013. Así mismo el aumento a partir de 2016 mostró significancia estadística en la población de 10-19 años, más no en el grupo de edad de 20 a 29 años.


<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Se observó un incremento en el número de casos
notificados de hepatitis A para 2019, el cual es atribuido a algunos
departamentos en donde es necesario reforzar las acciones de vigilancia y
caracterizar el comportamiento del evento para lograr la reducción en las
incidencias a un nivel menor o igual al nacional; ante este aumento el
Ministerio de Salud y Protección Social en articulación con el Instituto
Nacional de Salud emitieron la Circular 006 de 2020 en las que se dan
directrices para el fortalecimiento de las medidas de prevención y atención
integral de la Hepatitis A y de las acciones de vigilancia y control para este
evento (6).<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Los casos ocurridos en Venezuela fueron notificados
principalmente por departamentos fronterizos como Norte de Santander y La
Guajira, y otros departamentos como Bogotá, Antioquia y Santander; de igual
forma también se presentaron casos que ocurrieron en Colombia, pero en personas
de nacionalidad venezolana esto podría deberse al hacinamiento y a las
condiciones sanitarias inadecuadas que se observan en los asentamientos (7),
las cuales favorecen la transmisión de la enfermedad.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Con la vacunación contra el virus de la hepatitis A
introducida en el país en 2013, se ha logrado la disminución de los casos en la
población general y concuerda con lo observado en países como Argentina y
Brasil en donde también fue adoptada la política de vacunación de única dosis
desde 2004 y 2014 respectivamente (8, 9); sin embargo, se observa que el grupo
de edad de 10 a 29 años es el más afectado por la enfermedad, corroborando el
cambio de comportamiento del evento de la población infantil a la población de
adultos jóvenes, quienes permanecen susceptibles por no contraer el virus en su
infancia; este patrón es similar al de la mayoría de países que han aumentado
los casos de hepatitis A durante los últimos años como Estados Unidos y Europa
en donde los brotes se han asociado a factores de riesgo como el consumo de
alimentos contaminados, uso de drogas y hombres que tienen sexo con hombres
(10, 11).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">De otra parte, es necesario reforzar la investigación
epidemiológica de los casos y la generación de los informes en las situaciones
de brote, de manera que sean un insumo en la toma de decisiones; así mismo es
primordial realizar el diagnóstico por laboratorio ya que es una prueba fácil,
rápida, que puede hacerse en cualquier nivel de atención y está incluida en los
planes de beneficio del Ministerio de Salud y Protección Social.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Adicionalmente se recomienda hacer seguimiento a los
casos que ocurran en niños que se encuentren en la cohorte de edad de
vacunación, para evaluar posibles fallos o dificultades en el programa.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Es importante continuar con la vigilancia epidemiológica
del evento para poder describir el comportamiento de la enfermedad por grupos
de edad y sexo, así como por departamento de procedencia, ya que este es un
insumo para la generación de políticas públicas tanto a nivel nacional como
territorial, en los planes y programas de saneamiento básico como suministro de
agua potable y manipulación y venta de alimentos.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Para el estudio realizado los datos se encontraban
disponibles y no se presentaron limitaciones en el análisis de la información.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">En 2019 la incidencia de Hepatitis A en Colombia fue de
7,9 casos por 100 000 habitantes y en los departamentos de Antioquia, Arauca,
Caldas, Casanare, Cesar, Norte Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Valle
del Cauca la incidencia fue mayor a la nacional; por grupo de edad la mayor
incidencia se presenta en el rango entre 10 a 29 años.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">A partir de 2017 se observa un incremento en la
incidencia de Hepatitis A, con una significancia estadística en el grupo de
edad de 10 a 14 años y 30 a 39 años, en el grupo en el que menos se observa
incremento es en el de 5 a 7 años y hay una disminución no significativa, en
los niños de 1 a 4 años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">1. Heymann DL,
editor. El control de las enfermedades transmisibles. 18° ed. Washington:
Organización Panamericana de la Salud; 2005.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">2. Organización
Mundial de la Salud. </span><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">Hepatitis A. Notas descriptivas; 2018. Disponible en
https://www.who.int/es/news- room/fact-sheets/detail/hepatitis-a <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">3. Organización
Mundial de la Salud. </span><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">Hepatitis A vaccines. Weekly epidemiological record. </span><span lang="ES" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:
ES">2000 febr. 4; 75 (5): 37-44. Disponible en: </span><span lang="EN-US"><a href="https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/231056/WER7505.PDF?sequence=1&amp;isAllowed=y"><span lang="ES" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:
ES">https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/231056/WER7505.PDF?sequence=1&amp;isAllowed=y</span></a></span><span lang="ES" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:
ES"> <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">4. Organización
Panamericana de la Salud. Hepatitis en las Américas. 2012. Disponible en
https://www.paho.org/par/index.
php?option=com_docman&amp;view=download&amp;category_slug=epidemiologia-y-control-de-enfermedades&amp;alias=429-
hepatitis-aspectos-clave&amp;Itemid=253 <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">5. Instituto
Nacional de Salud. Protocolo de Vigilancia Hepatitis A código 330. Bogotá 2019.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">6. Ministerio de
Salud y Protección Social, Instituto Nacional de Salud. Directrices para el
fortalecimiento de las medidas de prevención y atención integral de la
hepatitis A y de las acciones de vigilancia y control para este evento. 2020.
Disponible en </span><span lang="EN-US"><a href="https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/DIJ/circular-externa-6-de-2020.pdf"><span lang="ES" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:
ES">https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/DIJ/circular-externa-6-de-2020.pdf</span></a></span><span lang="ES" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:
ES"><o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">7. Fernández-Niño
Julián A., Vásquez-Rodríguez Ana B, Flórez-García Víctor A, Rojas-Botero Maylen
L, Luna-Orozco Karen, Navarro-Lechuga Edgar, et. al. Modos de vida y estado de
salud de migrantes en un asentamiento de Barranquilla, 2018. </span><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">Rev. Salud Pública.
2018; 20(4): 530-538. </span><span lang="EN-US"><a href="https://doi.org/10.15446/rsap.V20n4.75773"><span style="font-size:9.0pt;
font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">https://doi.org/10.15446/rsap.V20n4.75773</span></a></span><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif"> <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">8. Dutra Souto FJ, de
Britob WI, Fernandes Fontes J. Impact of the single-dose universal mass
vaccination strategy against hepatitis A in Brazil. </span><span lang="ES" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">Vaccine.
2019 en. 4; 37(6): 771–775. </span><span lang="EN-US"><a href="https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2018.12.054"><span lang="ES" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2018.12.054</span></a></span><span lang="ES" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:
ES"> <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">9. Gentile A;
Ramonet MD y Ciocca M. La introducción de la vacuna contra la hepatitis A en el
Calendario Nacional de Vacunación: una nueva realidad. </span><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">Arch Argent Pediatr.
2013; 111(2): 155-161. </span><span lang="EN-US"><a href="http://dx.doi.org/10.5546/aap.2013.155"><span style="font-size:9.0pt;
font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">http://dx.doi.org/10.5546/aap.2013.155</span></a></span><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif"> <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">10. Foster MA,
Hofmeister MG, Kupronis BA, Lin Y, Xia GL, Yin S, et. al. Increase in Hepatitis
A Virus Infections - United States, 2013-2018. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2019
my. 10; 68(18): 413-415. doi: 10.15585/mmwr.mm6818a2 <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">11. Centro Europeo
para el Control y la Prevención de Enfermedades. Actualización epidemiológica:
brote de hepatitis A en la UE / EEE que afecta principalmente a hombres que
tienen sexo con hombres. </span><span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;
font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">2018 sept. <o:p></o:p></span></p>

<span lang="EN-US" style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:
EN-US;mso-bidi-language:AR-SA">12. Disponible en: </span><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;,serif;mso-fareast-font-family:
&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:EN-US;
mso-bidi-language:AR-SA"><a href="https://www.ecdc.europa.eu/en/news-events/epidemiological-update-hepatitis-outbreak-eueea-mostly-affecting-men-who-%20have-sex-men-2"><span style="font-size:9.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">https://www.ecdc.europa.eu/en/news-events/epidemiological-update-hepatitis-outbreak-eueea-mostly-affecting-men-who-
have-sex-men-2</span></a></span>
Sandra Milena Aparicio Fuertes1
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">La hepatitis A es una infección viral causada por un
virus RNA de transmisión entérica que en niños mayores y adultos provoca
síntomas como anorexia, malestar e ictericia. Los niños pequeños pueden ser
asintomáticos y en algunas ocasiones llegan a tener consecuencias graves (1).<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">El virus de hepatitis A se transmite principalmente por
vía fecal-oral; es decir, cuando una persona no infectada ingiere alimentos o
agua contaminados por las heces de una persona infectada. Los brotes
transmitidos por el agua, aunque infrecuentes, suelen estar relacionados con
casos de contaminación por aguas residuales o de abastecimiento de agua
insuficientemente tratada. El virus también puede transmitirse por contacto
físico estrecho con una persona infectada, pero no se propaga por contactos
ocasionales (2).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la
incidencia de hepatitis A está estrechamente relacionada con el desarrollo
socioeconómico y se estima que cada año ocurren 1,5 millones de casos clínicos
de hepatitis A (3). La enfermedad se presenta en todo el mundo, ya sea
esporádicamente o en epidemias y suele reaparecer periódicamente.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">En la mayoría de los países de las Américas más del 50 %
de la población a los 15 años ha adquirido inmunidad natural al virus de la
hepatitis A. Sin embargo, la endemicidad está disminuyendo en la región y la
exposición al virus también, lo que incrementa el riesgo de brotes en grupos de
edad más avanzada (4).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Las acciones de vigilancia y seguimiento rutinario del
evento tienen como propósito caracterizar su comportamiento a nivel nacional y
subnacional, identificar población y áreas de riesgo y definir acciones de
prevención y control adecuadas (5).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Por otra parte, la identificación de brotes de hepatitis
A aguda se constituye en un insumo fundamental para el análisis de la
vigilancia de la calidad del agua de consumo humano y en un instrumento de
monitoreo y evaluación de otros factores de riesgo ambiental (5).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">El objetivo del análisis es presentar las características
demográficas, sociales y epidemiológicas de la población expuesta a hepatitis A
en 2019 y establecer el impacto de la introducción de la vacuna para esta
enfermedad a partir de 2013.</span></p>
  
1Instituto Nacional de Salud, Dirección de Vigilancia y Análisis del Riesgo en Salud Pública.
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Introducción:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">Según
la Organización Panamericana de Salud (OPS) los casos de poliomielitis han
disminuido en más de un 99 %; de los 350 000 estimados en 1988 a los 37
notificados en 2016. Se han evitado más de 16 millones de casos de
poliomielitis como resultado de los esfuerzos mundiales por erradicar la
enfermedad. Mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países
corren el riesgo de contraer la enfermedad. Si no se erradica la poliomielitis,
se podrían producir hasta 200 000 nuevos casos anuales en diez años en todo el
mundo. Por lo cual resulta importante revisar las definiciones clínicas con el
fin de capacitar y recapacitar a todo el personal de salud a nivel nacional
para la identificación oportuna de los casos probables del evento. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Materiales y métodos:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">Análisis
descriptivo retrospectivo de las características clínicas y vigilancia de los
casos probables de Parálisis Flácida Aguda durante el año 2013 - 2017.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;"><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Resultados:</span></b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif; color: rgb(0, 93, 172);"> </span><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Durante
el año 2013 - 2017 se realizó la notificación de casos probables de PFA a nivel
Nacional. El síntoma que se presentó con mayor frecuencia fue dolor muscular.
La progresión de la parálisis fue ascendente y la instalación de la parálisis
fue de 1 a 5 días.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Conclusiones:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">Se
trata de un evento en erradicación por lo cual es necesario fortalecer el
conocimiento del personal de salud para la identificación, notificación
oportuna de los casos probables de PFA. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><span lang="ES" style="font-size: 11pt; line-height: 115%; font-family: Tahoma, sans-serif;">Palabras claves:</span></b><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
color:#005DAC;mso-ansi-language:ES"> </span><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">Parálisis
flácida aguda, síntomas, signos, vigilancia epidemiológica, epidemiología.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">&nbsp;</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><b><i><span style="font-size:9.0pt;line-height:
115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES-CO">Correspondencia a:</span></i></b><i><span style="font-size:9.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES-CO;mso-bidi-font-weight:bold"> Paola Carolina Correal,
Instituto Nacional de Salud; editorial.vigilancia@ins.gov.co<o:p></o:p></span></i></p>
Título

Población de estudio: Se tomaron los casos registrados a través de las fichas de notificación del Sivigila de Parálisis Flácida aguda de las bases de datos del Instituto Nacional de Salud de los años 2013 a 2017.

 

Variables en estudio y nivel de medición: Se realizó un análisis de las variables: edad, número de casos registrados para el evento en estudio, características clínicas, sexo, indicadores de vigilancia. Plan de recolección de los datos Con previa autorización del Instituto Nacional de Salud, se obtuvo la base Sivigila de datos de casos notificados como sospechosos de PFA registrados en Colombia durante los años 2013 a 2017 en una hoja de cálculo del programa Microsoft Excel 2007 con las variables anteriormente descritas.

 

Plan de análisis: Los datos obtenidos fueron organizados por distribución de frecuencias y presentados en tablas y gráficos.

 

Consideraciones éticas: Se trata de un estudio retrospectivo en donde recolectaron y se procesaron los datos provenientes de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila; por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo por lo que se considera sin riesgo. Se garantizó la confidencialidad de los datos.

Para el periodo de 2013 a 2017 se analizaron 803 casos probables de PFA con un promedio de notificación de tres casos por semana.

 Edad: En el 2013 el 35,5 % de los casos notificados se encontraron en el grupo de edad de 5 a 9 años. Del año 2014 al 2017 predominó el grupo de edad de 10 a 14 años (Ver tabla 1).

Tabla 1. Casos probables de PFA notificados por grupo de edad, Colombia, 2013-2017



Sexo: Existe diferencia en la distribución de casos por sexo, se notificó en mayor porcentaje el sexo masculino con el 61 % en 2013; 53 % en el 2014; 57 % en 2015, 64 % en 2016 y 61 % en 2017 con un promedio de 59, 2 % (Ver tabla 2).

Tabla 2. Casos probables de PFA notificados por sexo, Colombia, 2013-2017


Durante el año 2016 el 52 % de los casos notificados presentaron fiebre, en los demás años los porcentajes fueron menores con 43 % en 2013; 38 % en 2014; 48 % en 2015 y 41 % en 2017.

La presentación de dolor muscular en los casos probables de PFA se reportó en el 65 % de los casos en el 2013; 68 % en el 2014; 75 % en el 2015, 69% en el 2016 y 71 % en el 2017 con un promedio de 69,6% de los casos.

Presentaron progresión de la parálisis ascendente el 61 % en el 2013, el 53 % en el 2014, el 64 % en el 2015, el 61 % en el 2016 y el 66 % en el 2017. Presentaron instalación de la parálisis de 1 a 5 días (rápida) el 76 % en el 2013, el 72 % en el 2014, el 70 % en el 2015, el 68 % en el 2016 y el 73 % en el 2017.

Dentro de los indicadores de porcentaje de casos investigados en menos de 48 horas no se logró cumplir con la meta con un promedio de 56,6 % en el periodo de 2013 a 2017. Se cumplió con el porcentaje de casos con muestra de heces con un promedio de 94,4 %. Se logró cumplir con el porcentaje de casos con muestra de heces obtenida en los 14 días siguientes al inicio de la parálisis durante los años 2014, 2016 y 2017 (Ver tabla 3).

Tabla 3. Indicadores de investigación de PFA en <15 años del 2013 – 2017


Fuente: Polio Eradication Surveillance System (PESS).

La incidencia de la notificación de los casos probables de PFA desde 2013 hasta el 2017 se presentó con un promedio 1,25 por 100 000 menores de 15 años.

Tabla 4.  Incidencia de casos notificados de PFA. Colombia. 2013-2017



<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Siendo la Poliomielitis una enfermedad inmunoprevenible
que se encuentra erradicada en las Américas desde 1991, las estrategias para el
mantenimiento de la erradicación según la Organización Panamericana de la Salud
(OPS) deben orientarse a alcanzar y mantener coberturas de vacunación
superiores a 95 % en la población objeto y a asegurar un sistema de vigilancia
epidemiológica que garantice la investigación inmediata de los casos y el
control oportuno de los brotes.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">La mayoría de los casos durante el 2017 se registró en el
sexo masculino, al igual que en la situación epidemiológica de Guatemala de
Parálisis Flácida Aguda en 2016, donde se observaron casos probables de PFA de
predominio en el sexo masculino (7). A diferencia de España donde se presentó
un mayor número de casos notificados en niñas con el 58 % en el año 2004 (8) y
con el 54,5 % en niñas en el 2016 en Madrid España (9).<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">En cuanto a los grupos de edad, se notificó un mayor
número de casos en el grupo de 10 a 14 años, seguido por el grupo de 1 a 4 años
en el grupo de 5 a 9 años. En la situación epidemiológica de PFA en Guatemala
(2016), se presentó un mayor número de casos en el grupo de 10 a 14 años,
seguido por el grupo de 0 a 4 años y de 5 a 9 años, mientras que en España
(2004) se presentó un mayor número de casos notificados en el grupo de 10 a 14
% con el 42 % (8).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Desde el 2013 hasta el año 2017, se analizaron las
características clínicas de cada uno de los casos donde se identificó que en el
2016 presentó dolor muscular un promedio 69,6 % y 52 % presentaron fiebre. La
progresión de la parálisis se identificó en mayor proporción y en cuanto a la
instalación de la parálisis, se presentó con mayor frecuencia entre uno y cinco
días (instalación rápida). En España en el 2004, el 37% presentó fiebre y el 36
% presentó dolor muscular (8).<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">En 2016 el 60,8 % de los casos presentó fiebre al inicio
de la parálisis y la parálisis progreso rápidamente en el 41,2 % de los casos
(&lt;4 días) (9).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">La herramienta o instrumento para la notificación de este
evento presentó inconveniente en la notificación al evaluar la sensibilidad de
miembro inferior derecho.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Las limitaciones encontradas en la notificación durante
estos años corresponden a la falta de diligenciamiento de algunos datos complementarios.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">La información recolectada refleja la necesidad de
capacitar y recapacitar en el protocolo de PFA en las entidades territoriales,
fortalecer el conocimiento de la parálisis flácida aguda con el fin de
fortalecer la vigilancia y notificación de los casos probables de PFA a nivel
nacional, departamental y municipal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">• Se notificaron los casos con predominio en niños y en el
grupo de edad de 10 a 14 años<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">• El síntoma más frecuentemente encontrado durante este
periodo de vigilancia fue el dolor muscular. La progresión de la parálisis se
presentó de predominio ascendente<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">• Se identificó la instalación rápida de la parálisis en
la mayoría de los casos notificados<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">• Se realizó la notificación de la mayoría de los datos
clínicos de PFA excepto por la sensibilidad en miembro inferior derecho.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">• Resulta
necesario fortalecer la capacitación de todo el personal de salud en el
protocolo, ficha de notificación de los casos probables de PFA, identificación
de la sintomatología relacionada con Parálisis Flácida Aguda. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">• El conocimiento
de las características de PFA es imprescindible para el diagnóstico,
notificación y para el desarrollo de las medidas en el plan de respuesta frente
a un posible brote de poliomielitis. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-size:
11.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">• Se recomienda
garantizar el seguimiento por parte de las EAPB garantizando las valoraciones
neurológicas de 30, 60 y 90 días de cada uno de los casos.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">1. Grupo técnico Asesor sobre
enfermedades prevenibles por vacunación (GTA) XXIV, Ciudad de Panamá, Panamá.
[Fecha de consulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en:
http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&amp;task=doc_
download&amp;gid=42499&amp;Itemid=270&amp;lang=en. <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">2. Protocolo de vigilancia en salud
pública. Parálisis Flácida Aguda. Instituto Nacional de salud. [Citado 21
noviembre 2018]. Disponible en:
http://www.ins.gov.co/buscador-eventos/ZIKA%20Lineamientos/PRO%20Paralisis%20flacida%20agu-
da_.pdf <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">3. Guía para la vigilancia por
laboratorio de la Parálisis Flácida Aguda en menores de 15 años dentro del
programa mundial de erradicación del Polio Virus Salvaje. Dirección de Redes en
Salud Publica. Grupo de virología. Instituto Nacional de salud. [Fecha de consulta:
21 de mayo de 2018]. Disponible en:
https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/Informa-
cin%20de%20laboratorio/Gu%C3%ADa%20para%20la%20vigilancia%20por%20laboratorio%20de%20Par%C3%A-
1lisis%20Fl%C3%A1cida%20Aguda.pdf <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">4. Guía práctica Erradicación de la
poliomielitis. Organización Panamericana de Salud (OPS) Tercera edición. [Fecha
de con- sulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en:
http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/735/9275316074. pdf<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">&nbsp;5. Boletín informativo Síndrome de Guillain Barre.
Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud
(OMS). [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en:
https://www.paho.org/nic/index.php?option=-
com_docman&amp;view=download&amp;category_slug=vigilancia-de-la-salud-publica&amp;alias=724-boletin-informativo-de-guil-
lain-barre&amp;Itemid=235 <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif">6. Acute Flaccid Paralysis (AFP)
surveillance: the surveillance strategy for poliomyelitis eradication. </span><span lang="ES" style="font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">[Fecha de
consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: </span><span lang="EN-US"><a href="http://www.searo.who.int/india/topics/poliomyelitis/acute_flaccid_paralysis_surveil-%20lance.pdf"><span lang="ES" style="font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">http://www.searo.who.int/india/topics/poliomyelitis/acute_flaccid_paralysis_surveil-
lance.pdf</span></a></span><span lang="ES" style="font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES"><o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">7. Parálisis Flácida Aguda, situación
epidemiológica Guatemala 2016. Consultado (Junio/18). [Fecha de consulta: 21 de
ju- nio de 2018]. Disponible en: <o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">8.http://epidemiologia.mspas.gob.gt/files/Publicaciones%202017/Inmunoprevenibles/Par%C3%A1lisis%20Fl%C3%A-1cida%20Aguda%20semana%2052-2016.pdf
<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span lang="ES" style="font-family:
&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">9. Vigilancia de la Parálisis Flácida
Aguda. Plan Nacional de erradicación de la Polio. Centro Nacional de
epidemiologia. Ins- tituto de salud Carlos III. España 2004. [Fecha de
consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: http://www.isciii.es/ISCI-
II/es/contenidos/fd-servicios-cientifico-tecnicos/fd-vigilancias-alertas/fd-enfermedades/fd-enfermedades-prevenibles-
vacunacion/InformePFA2004.pdf <o:p></o:p></span></p>

<span lang="ES" style="font-size:10.0pt;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:
EN-US;mso-bidi-language:AR-SA">10. Vigilancia de la Parálisis Flácida Aguda.
Plan Nacional de erradicación de la Polio. Dirección general de salud pública.
Ser- vicio de epidemiologia. Comunidad de Madrid. 2016. [Fecha de consulta: 21
de junio de 2018]. Disponible en: </span><span lang="EN-US" style="font-size:
10.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;,serif;mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;
mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA"><a href="http://www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/sanidad/epid/informe_pfa_2016.pdf"><span lang="ES" style="font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;mso-ansi-language:ES">www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/sanidad/epid/informe_pfa_2016.pdf</span></a></span>
Paola Carolina Correal Tovar1
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span lang="ES" style="font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:&quot;Tahoma&quot;,sans-serif;
mso-ansi-language:ES">Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los
casos de poliomielitis han disminuido en más de un 99 %, de los 350 000
estimados en 1988 a los 37 notificados en 2016. Mientras haya un solo niño
infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la
poliomielitis.<o:p></o:p></span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Considerando que la poliomielitis es una enfermedad
inmunoprevenible; la OPS promueve que las estrategias para el mantenimiento de
la erradicación deben orientarse a alcanzar y mantener coberturas de vacunación
superiores a 95 % en la población objeto, así como intensificar la vigilancia
epidemiológica por parte de todos los actores del equipo de salud y garantizar
la notificación de cualquier caso probable de poliomielitis, recolección y
envío oportuno de muestras e investigación inmediata de los casos.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Es importante que los gobiernos sepan los riesgos
asociados con la importación de Poliovirus salvaje o la ocurrencia de un evento
de cVDPV (Poliovirus circulantes de origen vacunal); por lo tanto, es necesaria
una vigilancia continua en la región para garantizar una alta cobertura vacunal
y una mejora continua de la calidad de la vigilancia de las parálisis flácidas
agudas (PFA) para una detección y respuesta oportuna a brotes (1).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">La parálisis se define como la pérdida parcial o total de
la capacidad para realizar movimientos voluntarios; lo que incluye no solamente
movimientos de los cuatro miembros, sino también aquellos con un componente
automático como la respiración, la deglución y los movimientos oculares. En
términos clínicos, la parálisis puede resultar de la lesión en uno de los
cuatro sitios anatómicos: neurona motora superior, neurona motora inferior
(incluidas raíces, plexos, nervios periféricos, unión neuromuscular y músculo),
unión neuromuscular y músculo estriado. La denominación de la parálisis aguda
indica la instalación abrupta de la debilidad muscular, pero también que la
parálisis progresa hasta su acmé en uno a diez días, usualmente en tres a
cuatro días (2).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">La parálisis generalmente es flácida (los músculos no
presentan rigidez ni espasmos); suelen tener dificultad para permanecer de pie
y caminar, presentan una evolución rápida por lo general en menos de cuatro
días. Su inicio regularmente va acompañado de fiebre y escasa o nula perdida
sensorial, lo cual puede ser difícil de evaluar en los niños. Las piernas
pueden afectarse más que los brazos. Los músculos proximales de las
extremidades tienden a sufrir más daño que los distales. Es generalmente asimétrica,
aunque puede producirse parálisis de cualquier combinación de extremidades, lo
más común es que se vea afectada solo una pierna y con menor frecuencia un
brazo únicamente; las secuelas suelen persistir más de 60 días después del
inicio (3).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Se deben tener en cuenta los diagnósticos diferenciales,
algunos podrían presentar síntomas similares a la poliomielitis como la
neuritis traumática, algunos tumores y con menos frecuencia la
meningitis/encefalitis y las enfermedades producidas por toxinas. La diferencia
más importante entre la poliomielitis y las demás causas de PFA es que, en la
primera, las secuelas paraliticas suelen ser graves y permanentes, mientras
que, en las demás causas, la PFA tiene a resolverse o mejorar 60 días después
del inicio (4).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">El síndrome de Guillain-Barré (SGB) es una
polirradiculoneuropatía inflamatoria aguda de rápida evolución y potencialmente
fatal, es una enfermedad autoinmune, autolimitada, desencadenada generalmente
por un proceso infeccioso; es considerada una neuropatía periférica aguda
relativamente rara (ocurren anualmente entre 1 y 2 casos por cada 100 000
personas), cursa con trastornos somáticos motores y sensitivos, así como con
manifestaciones disautonómicas. Los pacientes desarrollan una parálisis motora,
clásicamente ascendente, que comienza en los miembros inferiores, progresa en
horas o días a los músculos del tronco, de los miembros superiores, cervicales
y de inervación craneal (por ejemplo, músculos faciales, de la deglución y de
la fonación) (5).</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt;">Por lo cual resulta importante revisar las definiciones
clínicas con el fin de capacitar y recapacitar a todo el personal de salud a
nivel nacional para la identificación oportuna de los casos probables del
evento.</span></p>

<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:115%"><span style="font-family: Tahoma, sans-serif; font-size: 11pt; color: rgb(33, 37, 41); text-align: left;">El propósito de investigar todos los casos probables
de PFA incluyen: 1). La Vigilancia de PFA aumenta sustancialmente la
sensibilidad del sistema de vigilancia y permite detectar la poliomielitis. 2).
La vigilancia de PFA proporciona objetivos para monitorear la calidad de la
vigilancia en un país (6). Los objetivos fueron realizar una revisión de
literatura científica respecto a las características clínicas de la PFA,
identificar las características clínicas de los casos probables, obtener datos
relevantes para el análisis de las características clínicas de la PFA e
identificar las características clínicas durante los años 2013-2017.</span></p>
  
1. Instituto Nacional de Salud
Sastoque-Díaz LA, Medina-Rubio AL. Tendencia y epidemiología de la parotiditis viral en Colombia, 2001 a 2018. REN [Internet]. 2019 jun.; 1(1): 4-16. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1
<div>Introducción: la parotiditis es una enfermedad viral aguda, por su magnitud ha sido denominada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “endémica”. El objetivo fue establecer la tendencia y caracterización del evento en Colombia entre 2001 a 2018.</div><div><br></div><div>Materiales y métodos: se realizó un análisis descriptivo retrospectivo en tiempo, lugar y persona a partir de la notificación realizada al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) desde el 2007 al 2018, de los casos de parotiditis considerando las estadísticas de 2001 a 2006 de la OMS.&nbsp;</div><div><br></div><div>Resultados: En Colombia, del 2001 al 2018 la parotiditis afectó más de 132 741 personas, en promedio 7 374, 5 casos por año, las tasas más altas se reportaron en el 2018 con 38,8 casos por 100 000 habitantes, seguido de 2017 con 35,6. La enfermedad ha presentado un comportamiento cíclico cada seis a siete años para el país con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018.&nbsp;</div><div><br></div><div>Conclusión: Diferentes autores han reportado incremento de casos de parotiditis en la última década en cohortes de jóvenes vacunados, esto puede ser causado por la pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal.&nbsp;</div><div><br></div><div>Palabras clave: parotiditis; epidemiología; Colombia; inmunización; paperas; endémico.</div><div><br></div><div><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">Correspondencia a : Luz Amparo Sastoque, Instituto Nacional de Salud; lsastoque@ins.gov.co</span><br></div><div><br></div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo retrospectivo de la notificación de casos de parotiditis al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública -Sivigila, entre 2007 y 2018 y los registros estadísticos de la Organización Mundial de la Salud de 2001 a 2006. 

Las variables analizadas fueron sexo, ocupación, entidad territorial de procedencia; medidas a nivel de razón y ordinal, número de casos notificados por año, tasa incidencia por año, tasa de incidencia por edad, por sexo, tasa de incidencia en población privada de la libertad y cobertura de vacunación. Se empleó como denominador, para las tasas de incidencia, las proyecciones de población DANE 2001 a 2018, y para población privada de la libertad se empleó el censo de la población carcelaria 2014 a 2018. Se realizó análisis de tendencias Joinpoint entre 2001 a 2018. La información se presenta en tablas y figuras.
 
Consideraciones éticas: el presente estudio se basa en la recolección y procesamiento de información proveniente de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila, por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo. Se garantiza la confidencialidad de los datos de las personas sujeto de estudio. 

En el periodo 2001 a 2018 se notificaron un total de 132 741 casos de parotiditis, con un promedio de 7 375 casos anuales, observando un aumento de las incidencias cada seis a siete años, como se ve para los años 2005, 2011 y 2018. Sin embargo, se estableció un ciclo de 3x3, tres años con incidencias altas (pre año cíclico, año cíclico y post año cíclico), que luego decae en los tres años siguientes y así periódicamente (Figura 1).

El análisis de la tendencia muestra un aumento en la tasa de incidencia por 100 000 habitantes, pasando de una incidencia calculada de 3,1 en 2001 a 13,3 en 2008 y de 35,4 en 2011 donde este incremento fue significativo (t=0,02) (Ver figura 1).



En 2012 la incidencia se redujo a 20,1 / 100 000 y disminuye a 13,6 / 100 000 en 2015 (t=0,03). En 2016 la tasa de incidencia calculada pasó de 21,3 a 38,8 en 2018, teniendo un aumento significativo (t=0,007) (Figura 2).

El grupo de edad que presenta una incidencia elevada los últimos tres años es el de 20 a 29 años con 40,2; 79,6 y 88 casos / 100 000, seguido del grupo de 1 a 4 años (Figura 3).

El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 / 100 000 habitantes. Respecto a la ocupación el grupo de estudiantes aporta el 40 % de casos, seguido de los menores de edad con el 15 %, no obstante, hay un 16 % que no registra ocupación (No aplica) al Sivigila.

Dentro del grupo de estudiantes el 27,5 % de los casos se encontraba entre los 14 y 17 años y en los menores de edad el 70,2 % de los casos tenía entre 1 y 5 años. La parotiditis es una enfermedad benigna, en promedio el 4,0 % de los casos notificados entre 2007 a 2018 requirió hospitalización (Tabla 1).



Las entidades territoriales que registraron incidencias mayores a 16 casos /100 000 habitantes (> al percentil 75) entre 2007 a 2018, fueron Amazonas, Antioquia, Arauca, Barranquilla, Bogotá, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Meta, Norte de Santander, San Andrés, Sucre y Tolima (Tabla 2).

En Colombia 58 cárceles han presentados brotes de parotiditis en los últimos cuatro años, teniendo entre estos, el Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario (EPMSC), el 
Establecimiento de Reclusión Especial (ERE) Barranquilla, Cárcel del Bosque, EPMSC Cáqueza, Colonia Agrícola de Acacías, EPMSC Santo Domingo, Establecimiento Penitenciario (EP) Puerto Triunfo, El Pesebre, Complejo Penitenciario Medellín Pedregal, EPMSC Manizales, Establecimiento Penitenciario y Carcelario (EPC) Yopal, Colonia Agrícola de Acacías y EPMSC, Reclusión de Mu- jeres (RM) Villavicencio con una incidencia mayor a 266 casos por 10 000 personas privadas de la libertad (Tabla 3).






 
En cuanto a la vacunación con triple viral desde el 2007 al 2018 para primera y segunda dosis, se observan coberturas no útiles de vacunación, siendo 2011 y 2012, donde se presentan coberturas críticas que aumentarían los casos de susceptibles a sufrir la enfermedad (Figura 4).


<div style="text-align: justify;">La parotiditis es una enfermedad vírica aguda benigna de distribución mundial, los países sufren epidemias con intervalos de dos a cinco años, en los últimos años en Colombia se han detectado picos de mayor incidencia en 2005, 2011 y 2018, con aparición de ondas epidémicas en los periodos de 2005 a 2006, 2010 a 2011 y 2017 a 2018, teniendo un comportamiento cíclico cada seis a siete años. Esto permite predecir la tendencia del evento y orientar de forma oportuna las medidas de prevención y control ante el incremento de casos y la posible presencia de brotes.</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">Se evidencian cambios en la presentación etaria de la parotiditis, donde se desplazó la enfermedad de los niños menores de cinco años al de jóvenes, esta situación se presenta en algunos países como España, con el incremento en la carga de la enfermedad, que cuenta desde última dosis administrada, donde los niños menores de un año presentaron el 4 % de los casos, los de 5 -9 años el 13 %, en adolescentes de 10 a 14 años el 26 % y para los jóvenes de 15 a 20 años el 57%.</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">Para Colombia existe una posible correlación al encontrar que la población susceptible va incrementando a medida que pasa el tiempo desde la última dosis administrada, es así como los menores de un año presentaron una incidencia de 9,2 casos por 100 000 menores de un año, en el grupo de 1 a 4 años se estimaron 45 casos por 100 000 menores de 1 a 4 años, en el de 10 a 19 años, 38 casos por cada 100 000 y en el grupo de 20 a 29 años, se estimaron 88 casos por 100 000, lo que evidencia una pérdida de inmunidad que se traduce en un aumento de la incidencia en las personas con más de 10 años de ser vacunados (13).</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">En la última década, el incremento de casos de parotiditis en cohortes de jóvenes vacunados ha sido demostrado en varios países, dentro de las causas que los autores sugieren se encuentran: pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal (13).</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 por 100 000, lo que evidencia que el sexo hombre es el que más casos de parotiditis reporta, esto puede deberse al tipo de complicación que pueden presentar (orquitis), que de no recibir tratamiento oportuno puede causar esterilidad.&nbsp;</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">El control de los brotes de parotiditis es complejo debido a que el periodo de incubación es muy largo y la transmisibilidad va desde siete días antes de enfermar hasta nueve días después, lo que aumenta el riesgo de contagio en contactos cercanos susceptibles como niños no vacunados, escolares, amas de casa, jóvenes y población confinada que tiende a reducir la inmunidad al tener más de doce años de haber sido vacunados; por esto las acciones de control deben ser oportunas.</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">En Colombia la parotiditis es una enfermedad de control nacional a diferencia del sarampión y la rubéola que son eventos en eliminación. Estas tres enfermedades virales cuentan con vacuna en el Programa Ampliado de Inmunización, dirigido a niños de uno y cinco años. De acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) el componente de la vacuna contra las paperas, tiene una eficacia del 78 % con una dosis y 88 % para dos dosis, concediendo una inmunidad humoral hasta los 12 años, donde presenta un descenso en esta, haciendo a la población susceptible de enfermar (10, 11). Con respecto a los componentes del sarampión y la rubéola, con una dosis se alcanza el 95 % y con una segunda dosis el 98 %, garantizando una respuesta inmunológica de larga duración. La población es más susceptible a enfermar por parotiditis haciendo que esta enfermedad se considere endemoepidémica, a diferencia del sarampión, donde los casos presentados en su mayoría son importados o relacionados con la importación (12).</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">Al respecto de los brotes presentados en población privada de la libertad, se observa que estos son de amplia duración y de difícil control, situación dada por el ocultamiento de las personas enfermas por ellos mismos o por sus compañeros, esto obedece a las medidas de control que afectan la parte socio afectiva en población confinada como lo es la restricción de visitas familiares y conyugales, esto sumado al hacinamiento y condiciones higiénico sanitarias precarias, facilitan la circulación del virus y el control. Llama la atención la baja notificación de brotes de parotiditis en las cárceles de mujeres en los últimos cinco años donde se han notificado 15 casos, teniendo en cuenta que las mujeres por su condición de sexo tienden a informar situaciones que pueden afectar su entorno o familia, esto sugiere un posible subregistro que puede darse por desconocimiento del protocolo de vigilancia en salud pública y lineamientos.</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">Limitaciones: para la caracterización viral es importante la toma de muestra para la confirmación y genotipificación, siendo una de las limitaciones evidenciadas en la vigilancia del evento en Colombia, ya que en la actualidad solo se toman muestras en casos de brotes y la genotipificación no se realiza, lo que limita la posibilidad de identificar la cepa que está circulando y si existe mutación del virus.</div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;">Al realizar el estudio, se evidenciaron falencias en la calidad del dato en algunas variables como edad y ocupación, por lo tanto, las entidades territoriales deben validar esta información con el nivel local. La notificación del evento se realiza a través de la ficha de notificación de datos básicos, no cuenta con datos complementarios que aporten información de interés específico como tipo de complicación, síntomas predominantes, antecedente vacunal, entre otros.</div><div style="text-align: justify;"><br></div>
En Colombia, la parotiditis cuenta con un comportamiento cíclico cada seis a siete años, hecho evidenciado con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018. El grupo etario con mayor incidencia se encuentra en el grupo de 10 a 29 años y en los menores de 1 a 4 años. Las incidencias en el primer grupo se ven incrementadas porque la inmunidad disminuye posterior a 10 a 12 años de haber recibido la vacuna y en el segundo grupo por contar con solo una dosis cuya protección es del 78 %. De igual forma coberturas de vacunación no útiles para la segunda dosis aumenta la población susceptible a enfermar. Los brotes de parotiditis tienen un difícil manejo en la población privada de la libertad dada las condiciones de hacinamiento, periodo de incubación muy largo y periodo de transmisión de siete días antes de enfermar, en donde la persona se encuentra asintomática, lo que permite condiciones óptimas de rápida y fácil circulación del virus.
<div>Se debe continuar con el fortalecimiento de la vigilancia del evento por parte de las entidades territoriales hacia las Unidades Primarias Generadoras de Datos (UPGD) con el fin de mejorar la notificación en cuanto a la identificación de casos y calidad del dato. Dentro de este fortalecimiento, se debe asegurar la toma de las muestras en caso de brote.</div><div><br></div><div>Dentro de las estrategias para mejorar la notificación de casos que no fueron detectados oportunamente, las entidades territoriales deben realizar búsquedas institucionales y comunitarias que permitan identificar la presencia de brotes y una adecuada intervención.</div><div><br></div>
A las entidades territoriales que vienen realizando la vigilancia epidemiológica del evento, en especial a aquellas que cuentan con notificación en forma ascendente durante el periodo evaluado.&nbsp;<div><div><br></div><div>Conflicto de intereses&nbsp;</div><div><br></div><div>Las autoras declaran que no existe conflicto de intereses en el estudio. El Instituto Nacional de Salud debe continuar apoyando a las entidades territoriales para mejorar el proceso de vigilancia por medio de asistencias técnicas, acompañamiento en la investigación y caracterización de brotes que contribuyen a identificar oportunidades de mejora en el proceso de vigilancia del evento.</div></div><div><br></div>
N.A.
<div>1. Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría. COID. El Libro Rojo de Pediatría. Edición: 29ª. 2012.&nbsp;</div><div>3. Gerald L. Mandell, John E. Bennett, Raphael Dolin, Mandell, Douglas, and Bennett Principles and Practice of Infectious Diseases. Quinta edición, EEUU, 2000. Volumen 2, pg 1776.&nbsp;</div><div>4. Wang Man, Zhao Jin-kou, Wang Tao, Hao Li-xin,Ma Chao, Su Qi-ru and Luo Hui-ming. Mumps-containing vaccine effecti- veness during outbreaks in two schools in Guangdong, China, 2012.&nbsp;</div><div>5. Enrique Laval R. Anotaciones sobre la parotiditis epidémica (“paperas”).&nbsp;</div><div>6. Revista Chil Infect. Santiago de Chile. 2005; 22 (3): 282-284. European Centre for Disease Prevention and Control. Introduction to the Annual epidemiological report for 2016. In: ECDC. Annual epidemiological report for 2016. Stockholm: ECDC; 2017.&nbsp;</div><div>8. Manual para la Vigilancia de Enfermedades Prevenibles por Vacunas [Internet]. Atlanta: Centros para el Control y la Pre- vención de Enfermedades (CDC). Casos y brotes de paperas: [consultado el 30 de julio de 2019]. Disponible: https:// www.cdc.gov/mumps/outbreaks-sp.html&nbsp;</div><div>9. Gómez R., Gómez M., Cedillo A. Parotiditis endémica. Revista de la Asociación Dental. Mexicana. México. Vol. 60, No. 4, julio – agosto 2003; pp150-154.&nbsp;</div><div>10. Secretaria de Salud de México. Dirección General de Epidemiologia, Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, Sistema Único de Información. Boletín epidemiológico. Vol 36, No 1, del 30 de diciembre del 2018 al 5 de enero del 2019; pg. 13.&nbsp;</div><div>11. Repetto D G. Enfermedades Infecciosas Inmunoprevenibles. Ed. Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile. 2003; p255-6.</div><div>13. Ministerio de Salud y Protección Social. Norma Técnica para la Vacunación Según el Programa Ampliado de Inmunizacio- nes – PAI. 2012. 110 p.</div><div>14. Centros para el Control y Prevención de Enfermedades - CDC. Nakia Clemmons, MPH; Carole Hickman, PhD; Adria Lee, MSPH; Mona Marin, MD; Manisha Patel, MD M. Manual para la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunación: parotiditis [Internet]. Disponible: https://www.cdc.gov/vaccines/pubs/surv-manual/chpt09-mumps.html</div><div>15. ADOLESCERE. Revista de formación continuada de la Sociedad Española de Medicina de la adolescencia. Moraga F.A. Simposio Vacunas en adolescencia. España. 2018; volumen 6, No 2.</div><div>16. Carol M., Torner N., Martínez A., Mosquera M., Costa J., Jané M., Parotiditis: brote en población de jóvenes correctamen- te vacunada. España. Revista Elsevier, 2019, volumen 20, No 1, pg. 12 - 17.</div><div><br></div>
Luz Amparo Sastoque Díaz1, Adriana Lucía Medina Rubio1
<div>La parotiditis es una infección viral aguda infectocontagiosa, el ser humano es el único huésped natural, afecta principalmente a niños y adolescentes en edad escolar, es endémica en todo el mundo. Se presentan brotes cada dos, tres, o siete años, que ocurren a lo largo de todo el año y causan un alto ausentismo laboral y estudiantil, lo que afecta el comportamiento dinámico y productivo de la sociedad (1, 2, 4).&nbsp;</div><div><br></div><div>Los datos del sistema de información para el control y la prevención de enfermedades de China mostraron que el número de casos de paperas reportado continuó aumentando, con tasas de incidencia de 22,5 / 100 000 en 2009 y de 33,9 / 100 000 en 2011 en niños de cinco a seis años sosteniendo tasas de incidencia altas. De 2009 a 2011, el número de brotes de paperas notificados anualmente en China fue de 466, 265 y 440 respectivamente (3).&nbsp;</div><div><br></div><div>En 2016, 28 países de la Unión Europea, Europa del este y Asia informaron 14 795 casos de parotiditis; Irlanda informó la tasa de notificación más alta con 43,5 casos por 100 000 habitantes, seguida de Eslovaquia (31,5/ 100 000) (5).&nbsp;</div><div><br></div><div>Estados Unidos, a lo largo de 2016 hasta junio de 2017, reportó 150 brotes (9 200 casos), el brote más grande se presentó en el noroeste de Arkansas (3 000 casos) (6). En 2018, México reportó 8 941 casos (7, 8). Chile, entre 1995 hasta el 16 de octubre de 2004, reportó 21 306 casos (9). En 1995 Colombia introdujo la vacuna triple viral para administración a niños de un año y en 2002 se disminuyó la edad de administración del refuerzo de 10 a cinco años.&nbsp;</div><div><br></div><div>Con esta revisión se pretende establecer la tendencia de la parotiditis en Colombia entre 2001 a 2018 y su ciclo; caracterizar la población afectada por las paperas en tiempo lugar, persona y calcular las incidencias en población privada de la libertad.</div><div><br></div>
  
1. Instituto Nacional de Salud
Sastoque-Díaz LA, Medina-Rubio AL. Tendencia y epidemiología de la parotiditis viral en Colombia, 2001 a 2018. REN [Internet]. 2019 jun.; 1(1): 4-16. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1&nbsp;
<b>Introducción:</b> la parotiditis es una enfermedad viral aguda, por su magnitud ha sido denominada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “endémica”. El objetivo fue establecer la tendencia y caracterización del evento en Colombia entre 2001 a 2018.<div><br><div></div><div></div><div></div><div><b>Materiales y métodos:</b> se realizó un análisis descriptivo retrospectivo en tiempo, lugar y persona a partir de la notificación realizada al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) desde el 2007 al 2018, de los casos de parotiditis considerando las estadísticas de 2001 a 2006 de la OMS.  </div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>En Colombia, del 2001 al 2018 la parotiditis afectó más de 132 741 personas, en promedio 7 374, 5 casos por año, las tasas más altas se reportaron en el 2018 con 38,8 casos por 100 000 habitantes, seguido de 2017 con 35,6. La enfermedad ha presentado un comportamiento cíclico cada seis a siete años para el país con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018.  </div><div><br></div><div><b>Conclusión: </b>Diferentes autores han reportado incremento de casos de parotiditis en la última década en cohortes de jóvenes vacunados, esto puede ser causado por la pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal.  </div><div><br></div><div><b>Palabras clave:</b> parotiditis; epidemiología; Colombia; inmunización; paperas; endémico. </div><div><br></div><div><b>Correspondencia a : </b>Luz Amparo Sastoque, Instituto Nacional de Salud; lsastoque@ins.gov.co&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo retrospectivo de la notificación de casos de parotiditis al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública -Sivigila, entre 2007 y 2018 y los registros estadísticos de la Organización Mundial de la Salud de 2001 a 2006.

Las variables analizadas fueron sexo, ocupación, entidad territorial de procedencia; medidas a nivel de razón y ordinal, número de casos notificados por año, tasa incidencia por año, tasa de incidencia por edad, por sexo, tasa de incidencia en población privada de la libertad y cobertura de vacunación. Se empleó como denominador, para las tasas de incidencia, las proyecciones de población DANE 2001 a 2018, y para población privada de la libertad se empleó el censo de la población carcelaria 2014 a 2018. Se realizó análisis de tendencias Joinpoint entre 2001 a 2018. La información se presenta en tablas y figuras.

Consideraciones éticas: el presente estudio se basa en la recolección y procesamiento de información proveniente de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila, por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo. Se garantiza la confidencialidad de los datos de las personas sujeto de estudio. 
En el periodo 2001 a 2018 se notificaron un total de 132 741 casos de parotiditis, con un promedio de 7 375 casos anuales, observando un aumento de las incidencias cada seis a siete años, como se ve para los años 2005, 2011 y 2018. Sin embargo, se estableció un ciclo de 3x3, tres años con incidencias altas (pre año cíclico, año cíclico y post año cíclico), que luego decae en los tres años siguientes y así periódicamente (Figura 1).

El análisis de la tendencia muestra un aumento en la tasa de incidencia por 100 000 habitantes, pasando de una incidencia calculada de 3,1 en 2001 a 13,3 en 2008 y de 35,4 en 2011 donde este incremento fue significativo (t=0,02) (Ver figura 1). 

En 2012 la incidencia se redujo a 20,1 / 100 000 y disminuye a 13,6 / 100 000 en 2015 (t=0,03). En 2016 la tasa de incidencia calculada pasó de 21,3 a 38,8 en 2018, teniendo un aumento significativo (t=0,007) (Figura 2).

El grupo de edad que presenta una incidencia elevada los últimos tres años es el de 20 a 29 años con 40,2; 79,6 y 88 casos / 100 000, seguido del grupo de 1 a 4 años (Figura 3).

El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 / 100 000 habitantes. Respecto a la ocupación el grupo de estudiantes aporta el 40 % de casos, seguido de los menores de edad con el 15 %, no obstante, hay un 16 % que no registra ocupación (No aplica) al Sivigila.

Dentro del grupo de estudiantes el 27,5 % de los casos se encontraba entre los 14 y 17 años y en los menores de edad el 70,2 % de los casos tenía entre 1 y 5 años. La parotiditis es una enfermedad benigna, en promedio el 4,0 % de los casos notificados entre 2007 a 2018 requirió hospitalización (Tabla 1). 

Figura 2. Análisis de la tendencia de parotiditis, Colombia, 2001 a 2018 

Las entidades territoriales que registraron incidencias mayores a 16 casos /100 000 habitantes (> al percentil 75) entre 2007 a 2018, fueron Amazonas, Antioquia, Arauca, Barranquilla, Bogotá, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Meta, Norte de Santander, San Andrés, Sucre y Tolima (Tabla 2).
En Colombia 58 cárceles han presentados brotes de parotiditis en los últimos cuatro años, teniendo entre estos, el Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario (EPMSC), el

Establecimiento de Reclusión Especial (ERE) Barranquilla, Cárcel del Bosque, EPMSC Cáqueza, Colonia Agrícola de Acacías, EPMSC Santo Domingo, Establecimiento Penitenciario (EP) Puerto Triunfo, El Pesebre, Complejo Penitenciario Medellín Pedregal, EPMSC Manizales, Establecimiento Penitenciario y Carcelario (EPC) Yopal, Colonia Agrícola de Acacías y EPMSC, Reclusión de Mu- jeres (RM) Villavicencio con una incidencia mayor a 266 casos por 10 000 personas privadas de la libertad (Tabla 3). 

Figura 3. Comportamiento de la parotiditis, por grupo de edad, Colombia, 2007 a 2018 

Tabla 2. Proporción de incidencia en población general, por entidad territorial de procedencia, Colombia, 2007 a 2018 

Tabla 3. Proporción de incidencia y número de brotes presentados en población privada de la libertad por entidad territorial de procedencia, Colombia, 2014 a 2018 

En cuanto a la vacunación con triple viral desde el 2007 al 2018 para primera y segunda dosis, se observan coberturas no útiles de vacunación, siendo 2011 y 2012, donde se presentan coberturas críticas que aumentarían los casos de susceptibles a sufrir la enfermedad (Figura 4). 


<div>La parotiditis es una enfermedad vírica aguda benigna de distribución mundial, los países sufren epidemias con intervalos de dos a cinco años, en los últimos años en Colombia se han detectado picos de mayor incidencia en 2005, 2011 y 2018, con aparición de ondas epidémicas en los periodos de 2005 a 2006, 2010 a 2011 y 2017 a 2018, teniendo un comportamiento cíclico cada seis a siete años. Esto permite predecir la tendencia del evento y orientar de forma oportuna las medidas de prevención y control ante el incremento de casos y la posible presencia de brotes. </div><div><br></div><div>Se evidencian cambios en la presentación etaria de la parotiditis, donde se desplazó la enfermedad de los niños menores de cinco años al de jóvenes, esta situación se presenta en algunos países como España, con el incremento en la carga de la enfermedad, que cuenta desde última dosis administrada, donde los niños menores de un año presentaron el 4 % de los casos, los de 5 -9 años el 13 %, en adolescentes de 10 a 14 años el 26 % y para los jóvenes de 15 a 20 años el 57%. </div><div><br></div><div>Para Colombia existe una posible correlación al encontrar que la población susceptible va incrementando a medida que pasa el tiempo desde la última dosis administrada, es así como los menores de un año presentaron una incidencia de 9,2 casos por 100 000 menores de un año, en el grupo de 1 a 4 años se estimaron 45 casos por 100 000 menores de 1 a 4 años, en el de 10 a 19 años, 38 casos por cada 100 000 y en el grupo de 20 a 29 años, se estimaron 88 casos por 100 000, lo que evidencia una pérdida de inmunidad que se traduce en un aumento de la incidencia en las personas con más de 10 años de ser vacunados (13). </div><div><br></div><div>En la última década, el incremento de casos de parotiditis en cohortes de jóvenes vacunados ha sido demostrado en varios países, dentro de las causas que los autores sugieren se encuentran: pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal (13). </div><div><br></div><div>El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 por 100 000, lo que evidencia que el sexo hombre es el que más casos de parotiditis reporta, esto puede deberse al tipo de complicación que pueden presentar (orquitis), que de no recibir tratamiento oportuno puede causar esterilidad.  </div><div><br></div><div>El control de los brotes de parotiditis es complejo debido a que el periodo de incubación es muy largo y la transmisibilidad va desde siete días antes de enfermar hasta nueve días después, lo que aumenta el riesgo de contagio en contactos cercanos susceptibles como niños no vacunados, escolares, amas de casa, jóvenes y población confinada que tiende a reducir la inmunidad al tener más de doce años de haber sido vacunados; por esto las acciones de control deben ser oportunas. </div><div><br></div><div>En Colombia la parotiditis es una enfermedad de control nacional a diferencia del sarampión y la rubéola que son eventos en eliminación. Estas tres enfermedades virales cuentan con vacuna en el Programa Ampliado de Inmunización, dirigido a niños de uno y cinco años. De acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) el componente de la vacuna contra las paperas, tiene una eficacia del 78 % con una dosis y 88 % para dos dosis, concediendo una inmunidad humoral hasta los 12 años, donde presenta un descenso en esta, haciendo a la población susceptible de enfermar (10, 11). Con respecto a los componentes del sarampión y la rubéola, con una dosis se alcanza el 95 % y con una segunda dosis el 98 %, garantizando una respuesta inmunológica de larga duración. La población es más susceptible a enfermar por parotiditis haciendo que esta enfermedad se considere endemoepidémica, a diferencia del sarampión, donde los casos presentados en su mayoría son importados o relacionados con la importación (12). </div><div><br></div><div>Al respecto de los brotes presentados en población privada de la libertad, se observa que estos son de amplia duración y de difícil control, situación dada por el ocultamiento de las personas enfermas por ellos mismos o por sus compañeros, esto obedece a las medidas de control que afectan la parte socio afectiva en población confinada como lo es la restricción de visitas familiares y conyugales, esto sumado al hacinamiento y condiciones higiénico sanitarias precarias, facilitan la circulación del virus y el control. Llama la atención la baja notificación de brotes de parotiditis en las cárceles de mujeres en los últimos cinco años donde se han notificado 15 casos, teniendo en cuenta que las mujeres por su condición de sexo tienden a informar situaciones que pueden afectar su entorno o familia, esto sugiere un posible subregistro que puede darse por desconocimiento del protocolo de vigilancia en salud pública y lineamientos. </div><div><br></div><div><b>Limitaciones:</b> para la caracterización viral es importante la toma de muestra para la confirmación y genotipificación, siendo una de las limitaciones evidenciadas en la vigilancia del evento en Colombia, ya que en la actualidad solo se toman muestras en casos de brotes y la genotipificación no se realiza, lo que limita la posibilidad de identificar la cepa que está circulando y si existe mutación del virus. </div><div><br></div><div>Al realizar el estudio, se evidenciaron falencias en la calidad del dato en algunas variables como edad y ocupación, por lo tanto, las entidades territoriales deben validar esta información con el nivel local. La notificación del evento se realiza a través de la ficha de notificación de datos básicos, no cuenta con datos complementarios que aporten información de interés específico como tipo de complicación, síntomas predominantes, antecedente vacunal, entre otros.&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
En Colombia, la parotiditis cuenta con un comportamiento cíclico cada seis a siete años, hecho evidenciado con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018. El grupo etario con mayor incidencia se encuentra en el grupo de 10 a 29 años y en los menores de 1 a 4 años. Las incidencias en el primer grupo se ven incrementadas porque la inmunidad disminuye posterior a 10 a 12 años de haber recibido la vacuna y en el segundo grupo por contar con solo una dosis cuya protección es del 78 %. De igual forma coberturas de vacunación no útiles para la segunda dosis aumenta la población susceptible a enfermar. Los brotes de parotiditis tienen un difícil manejo en la población privada de la libertad dada las condiciones de hacinamiento, periodo de incubación muy largo y periodo de transmisión de siete días antes de enfermar, en donde la persona se encuentra asintomática, lo que permite condiciones óptimas de rápida y fácil circulación del virus.&nbsp;
Se debe continuar con el fortalecimiento de la vigilancia del evento por parte de las entidades territoriales hacia las Unidades Primarias Generadoras de Datos (UPGD) con el fin de mejorar la notificación en cuanto a la identificación de casos y calidad del dato. Dentro de este fortalecimiento, se debe asegurar la toma de las muestras en caso de brote.<div><div><br></div><div>Dentro de las estrategias para mejorar la notificación de casos que no fueron detectados oportunamente, las entidades territoriales deben realizar búsquedas institucionales y comunitarias que permitan identificar la presencia de brotes y una adecuada intervención.&nbsp;</div></div>
A las entidades territoriales que vienen realizando la vigilancia epidemiológica del evento, en especial a aquellas que cuentan con notificación en forma ascendente durante el periodo evaluado.
<ol><li>Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría. COID. El Libro Rojo de Pediatría. Edición: 29ª. 2012.  </li><li>Gerald L. Mandell, John E. Bennett, Raphael Dolin, Mandell, Douglas, and Bennett Principles and Practice of Infectious Diseases. Quinta edición, EEUU, 2000. Volumen 2, pg 1776.  </li><li>Wang Man, Zhao Jin-kou, Wang Tao, Hao Li-xin,Ma Chao, Su Qi-ru and Luo Hui-ming. Mumps-containing vaccine effecti- veness during outbreaks in two schools in Guangdong, China, 2012.  </li><li>Enrique Laval R. Anotaciones sobre la parotiditis epidémica (“paperas”).  </li><li>Revista Chil Infect. Santiago de Chile. 2005; 22 (3): 282-284. European Centre for Disease Prevention and Control. Introduction to the Annual epidemiological report for 2016. In: ECDC. Annual epidemiological report for 2016. Stockholm: ECDC; 2017.  </li><li>Manual para la Vigilancia de Enfermedades Prevenibles por Vacunas [Internet]. Atlanta: Centros para el Control y la Pre- vención de Enfermedades (CDC). Casos y brotes de paperas: [consultado el 30 de julio de 2019]. Disponible: https:// www.cdc.gov/mumps/outbreaks-sp.html   </li><li>Gómez R., Gómez M., Cedillo A. Parotiditis endémica. Revista de la Asociación Dental. Mexicana. México. Vol. 60, No. 4, julio – agosto 2003; pp150-154.  </li><li>Secretaria de Salud de México. Dirección General de Epidemiologia, Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, Sistema Único de Información. Boletín epidemiológico. Vol 36, No 1, del 30 de diciembre del 2018 al 5 de enero del 2019; pg. 13.  </li><li>Repetto D G. Enfermedades Infecciosas Inmunoprevenibles. Ed. Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile. 2003; p255-6. </li><li>Ministerio de Salud y Protección Social. Norma Técnica para la Vacunación Según el Programa Ampliado de Inmunizacio- nes – PAI. 2012. 110 p. </li><li>Centros para el Control y Prevención de Enfermedades - CDC. Nakia Clemmons, MPH; Carole Hickman, PhD; Adria Lee, MSPH; Mona Marin, MD; Manisha Patel, MD M. Manual para la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunación: parotiditis [Internet]. Disponible: https://www.cdc.gov/vaccines/pubs/surv-manual/chpt09-mumps.html  </li><li>ADOLESCERE. Revista de formación continuada de la Sociedad Española de Medicina de la adolescencia. Moraga F.A. Simposio Vacunas en adolescencia. España. 2018; volumen 6, No 2. </li><li>Carol M., Torner N., Martínez A., Mosquera M., Costa J., Jané M., Parotiditis: brote en población de jóvenes correctamen- te vacunada. España. Revista Elsevier, 2019, volumen 20, No 1, pg. 12 - 17.&nbsp;</li></ol><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
Luz Amparo Sastoque Díaz1, Adriana Lucía Medina Rubio1
La parotiditis es una infección viral aguda infectocontagiosa, el ser humano es el único huésped natural, afecta principalmente a niños y adolescentes en edad escolar, es endémica en todo el mundo. Se presentan brotes cada dos, tres, o siete años, que ocurren a lo largo de todo el año y causan un alto ausentismo laboral y estudiantil, lo que afecta el comportamiento dinámico y productivo de la sociedad (1, 2, 4).<div><br><div></div><div></div><div></div><div>Los datos del sistema de información para el control y la prevención de enfermedades de China mostraron que el número de casos de paperas reportado continuó aumentando, con tasas de incidencia de 22,5 / 100 000 en 2009 y de 33,9 / 100 000 en 2011 en niños de cinco a seis años sosteniendo tasas de incidencia altas. De 2009 a 2011, el número de brotes de paperas notificados anualmente en China fue de 466, 265 y 440 respectivamente (3).  </div><div><br></div><div>En 2016, 28 países de la Unión Europea, Europa del este y Asia informaron 14 795 casos de parotiditis; Irlanda informó la tasa de notificación más alta con 43,5 casos por 100 000 habitantes, seguida de Eslovaquia (31,5/ 100 000) (5).  </div><div><br></div><div>Estados Unidos, a lo largo de 2016 hasta junio de 2017, reportó 150 brotes (9 200 casos), el brote más grande se presentó en el noroeste de Arkansas (3 000 casos) (6). En 2018, México reportó 8 941 casos (7, 8). Chile, entre 1995 hasta el 16 de octubre de 2004, reportó 21 306 casos (9). En 1995 Colombia introdujo la vacuna triple viral para administración a niños de un año y en 2002 se disminuyó la edad de administración del refuerzo de 10 a cinco años.  </div><div><br></div><div>Con esta revisión se pretende establecer la tendencia de la parotiditis en Colombia entre 2001 a 2018 y su ciclo; caracterizar la población afectada por las paperas en tiempo lugar, persona y calcular las incidencias en población privada de la libertad.&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
  
1. Instituto Nacional de salud, Bogotá — Colombia
Aparicio Fuentes SA. Comportamiento de la hepatitis A y la disminución de su incidencia en niños menores de siete años tras la implementación de la vacuna, Colombia 2019. REN [Internet].  <div> </div><div>2019 jun.; 1(1): 17-28. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1&nbsp;</div>
<b>Introducción: </b>la hepatitis A es una infección viral de transmisión entérica que se presenta en todo el mundo, ya sea esporádicamente o en epidemias y suele reaparecer periódicamente.<div><b><br></b><div></div><div></div><div></div><div><b>Objetivo:</b> Describir las características demográficas, sociales y epidemiológicas de la población expuesta a hepatitis A en 2019 y establecer el impacto de la introducción de la vacuna para esta enfermedad a partir de 2013. </div><div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>estudio de tipo descriptivo a partir de la información recolectada a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila); presentando el comportamiento, incidencia y tendencia de los casos de hepatitis A. Para evaluar el comportamiento histórico del evento se empleó la metodología de Joinpoint, teniendo en cuenta los casos ocurridos desde el 2007 hasta el 2019. </div><div><br></div><div><i>Resultados: </i>en 2019 se notificaron 4 175 casos confirmados de hepatitis; siendo las entidades territoriales de Antioquia, Barranquilla, Bogotá, Casanare, Cundinamarca, Norte de Santander, Putumayo y Risaralda las que presentaron mayores incidencias; el grupo de 10 a 29 años contemplo el 64,2 % de los casos (2 679); a excepción de los grupos de edades extremas de menores de un año y más de sesenta años, en los que se observó mayor prevalencia en hombres que en mujeres con un 63,4 % (2 650). Después de la introducción de la vacuna de hepatitis A con una dosis única en niños de un año, se observó la disminución de la incidencia de los casos en niños de 7 años o menos. </div><div><b><br></b></div><div><b style="">Conclusión:</b> con la vacunación contra el virus de la hepatitis A introducida en el país en 2013 se ha logrado la disminución de los casos en la población general; sin embargo, se observa que el grupo de edad de 10 a 29 años es el más afectado. </div><div><br></div><div><b>Palabras clave: </b>hepatitis A; vacunación; incidencia; epidemiología. </div><div><br></div><div><b>Correspondencia a:</b> Sandra Milena Aparicio, Instituto Nacional de Salud; saparicio@ins.gov.co&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo a partir de la información recolectada a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) del evento hepatitis A y los datos de Laboratorio Nacional de Referencia – Grupo de Virología del Instituto Nacional de Salud. Se presenta el comportamiento, incidencia y tendencia de los casos de hepatitis A en tiempo, lugar y persona (variables demográficas y sociales) y criterios de confirmación diagnóstica. Previo al análisis se realizó una validación de la base de datos para eliminar registros repetidos y verificar la calidad del dato.

En cuanto al tiempo se tomaron las semanas epidemiológicas desde la 01 hasta la 52; en la variable lugar, el análisis se realizó por departamento y municipio de procedencia de los casos notificados. Se identificaron entidades territoriales que no notificaron casos hasta el periodo epidemiológico descrito.

Para el análisis de los datos se utilizó la distribución de probabilidades de Poisson por medio de la estimación de la probabilidad de ocurrencia del evento según su comportamiento medio a semana epidemiológica 52 entre 2012 a 2018 (histórico) y se comparó con los casos observados en 2019. La razón esperada siempre será 1 y la significancia estadística está dada por el valor de p ≤ 0,05 para identificar las entidades territoriales que presentan variaciones estadísticamente significativas. La población utilizada para la construcción de las incidencias es tomada de las proyecciones de población 2005 a 2020 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Para la construcción del canal endémico se aplicó la metodología de Bortman mediante el cálculo de la media geométrica de los años 2012 a 2018 con sus respectivos intervalos de confianza.

Para evaluar el comportamiento histórico del evento y el impacto de la vacunación se empleó un análisis de tendencias mediante la metodología de Joinpoint, teniendo en cuenta los casos ocurridos desde los años 2007 a 2019, en los diferentes grupos de edad y la población en general. 
Comportamiento de la notificación: En el 2019 se notificaron 4 227 casos de los cuales 52 fueron descartados (por ajuste tipo 6), quedando un total de 4 175 casos, con un promedio de 80 casos por semana epidemiológica. El 77,4 % (3 220) de los casos fueron confirmados por laboratorio, 21,3 % (889) por clínica y el 1,3 % (56) por nexo epidemiológico.

Magnitud en lugar y persona: En 2019 se identificó un aumento significativo en la razón entre lo observado y lo esperado a partir de la notificación de 2012 a 2018 en las entidades territoriales de Antioquia, Barranquilla, Bogotá, Casanare, Cundinamarca, Norte de Santander, Putumayo y Risaralda; un decremento en la notificación de los casos para el evento en Arauca, Bolívar, Caquetá, Córdoba, La Guajira y Nariño; en las demás entidades territoriales no se observaron cambios estadísticamente significativos. Es importante resaltar que los departamentos de Vaupés y San Andrés y Providencia no notificaron casos en ninguna semana epidemiológica de 2019 (figura 1).
 
Se notificaron 173 casos procedentes del exterior, de los cuales el 98 % (169 casos) son de Venezuela y el 2 % restante son de Brasil; México, Islas Marinas y Turquía con un caso respectivamente. De los 173 casos ocurridos en el exterior, nueve fueron en niños menores de 5 años.

A en el 2019 con su comportamiento histórico entre 2013 a 2018 por entidad territorial de procedencia, Colombia, Con relación a las edades en las que más se presentaron casos, el grupo de 10 a 29 años aporta el 64,2 % de los casos (2 679). En la mayoría de los grupos de edad se observa mayor prevalencia en hombres que mujeres, con un 63,4 % (2 650) del total de los casos (figura 2), a excepción de los grupos de edades extremas de menores de un año y mayores de sesenta años.

Con relación a las características sociales, el 1,6 % de los casos (67) pertenece a alguna etnia, el 53,2 % (2 223) se encuentra afiliado al régimen contributivo de salud y para el 87,6 % (3 659) el área de residencia es urbana. Respecto a la atención en salud, fue necesaria la hospitalización en el 40,2 % (1 681) de los casos (tabla 1).

A nivel general, en el 2019 en Colombia se presentaron 7,9 casos de hepatitis A por 100 000 habitantes; en hombres la incidencia fue de 10,7 y en mujeres de 6,0 casos por 100 000 habitantes, la mayor incidencia por grupo de edad se presentó de 15 a 19 años con 17,8 casos por 100 000 habitantes. 

Tabla 1. Características sociales y demográficas de los casos confirmados de Hepatitis A,
Colombia 2019 

Tendencia del evento

Teniendo en cuenta el comportamiento de los años anteriores 2012 a 2018, se observa un incremento de los casos notificados para 2019 (4 175); con relación a 2018 (2 341 casos) el porcentaje de aumento es del 78,3 % y con relación a 2017 (1 354 casos) del 208,3 %. En el canal endémico (figura 3) se puede apreciar que en las primeras semanas epidemiológicas del año estuvimos en zona de alarma y desde la semana 09 hasta la 37 se sobrepasó el límite superior histórico, para regresar a zona de alarma hasta finalizar el año. 


Figura 3. Canal endémico Hepatitis A semanas epidemiológicas 01 a 52, Colombia 2019 

Otras variables de interés

Brotes: En 2019 se presentaron diversos brotes de hepatitis A en los departamentos de Bolívar, Risaralda, Valle del Cauca, Norte de Santander, Santander, Casanare, Cundinamarca, Cesar y Putumayo; en la mayoría de las situaciones no fue posible establecer la fuente de transmisión (tabla 2). Dentro de las medidas de control implementadas en los brotes, las entidades territoriales realizaron búsqueda activa institucional, búsqueda activa comunitaria, en algunas ocasiones toma de muestras de agua para identificación del virus, reuniones de articulación en especial con los proveedores de agua de los municipios y educación a la población sobre medidas preventivas, modo de transmisión, signos y síntomas. 

Muertes: En 2019 se notificaron dos muertes en el evento hepatitis A: un caso de un masculino de 43 años de nacionalidad y país de ocurrencia Venezuela y el otro en una femenina de 39 años en Cali, Valle del Cauca. En ninguna de las dos muertes se logró establecer que la causa de muerte fuese por hepatitis A; sin embargo, las unidades de análisis realizadas tampoco lograron descartarlo.

Comportamiento de los indicadores de la vigilancia del evento

Para 2019 en la población general de todo el país la incidencia de hepatitis A fue de 7,9 casos por 100 000 habitantes; por departamento se observa que Antioquia, Arauca, Caldas, Casanare, Cesar, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Valle del Cauca, presentaron una incidencia mayor a la nacional (tabla 3); siendo estos departamentos los de mayor riesgo para la ocurrencia del evento y de brotes.

Para la población menor de 5 años la incidencia fue de 1 caso por 100 000 menores de 5 años a nivel nacional y para menores de 1 año fue de 0,6 casos por 100 000 menores de 1 año; las incidencias más altas se muestran en los mismos departamentos con aumento en población general (tabla 3). 

Tabla 3. Incidencia para Hepatitis A en población general, menor de 5 años y menor de 1 año por 100 000 habitantes Colombia, 2019 

Impacto de la vacunación de la hepatitis A: Seis años después de la introducción de la vacuna de hepatitis A con una dosis única en niños de un año, se observa la disminución de la incidencia de los casos en niños de 7 años o menos. Es así como en el 2013 la incidencia en niños de 1 a 7 años era de 20 casos por 100 000 niños de estas edades y paso en el 2019 a dos casos por 100 000 habitantes.

De acuerdo al análisis de tendencias en la serie de tiempo 2007 a 2019 mediante la metodología de Joinpoint, se observa una reducción del evento hasta 2016, para menores de 7 años a partir de esta fecha se mantiene constante y en población general se observa un aumento a partir de 2017; sin embargo, los resultados no muestran diferencias significativas en la disminución a partir del 2013; pero el aumento en la población general si resulta significativo a partir del 2016 (figura 4). 

Figura 4. Serie de tiempo Hepatitis A Colombia, 2007-2019 

Se realizó el ejercicio con niños entre 1 a 4 años para la misma serie de tiempo y allí las diferencias son significativas en la disminución del evento desde el 2013. Así mismo el aumento a partir de 2016 mostró significancia estadística en la población de 10-19 años, más no en el grupo de edad de 20 a 29 años.  
<div>Se observó un incremento en el número de casos notificados de hepatitis A para 2019, el cual es atribuido a algunos departamentos en donde es necesario reforzar las acciones de vigilancia y caracterizar el comportamiento del evento para lograr la reducción en las incidencias a un nivel menor o igual al nacional; ante este aumento el Ministerio de Salud y Protección Social en articulación con el Instituto Nacional de Salud emitieron la Circular 006 de 2020 en las que se dan directrices para el fortalecimiento de las medidas de prevención y atención integral de la Hepatitis A y de las acciones de vigilancia y control para este evento (6). </div><div><br></div><div>Los casos ocurridos en Venezuela fueron notificados principalmente por departamentos fronterizos como Norte de Santander y La Guajira, y otros departamentos como Bogotá, Antioquia y Santander; de igual forma también se presentaron casos que ocurrieron en Colombia, pero en personas de nacionalidad venezolana esto podría deberse al hacinamiento y a las condiciones sanitarias inadecuadas que se observan en los asentamientos (7), las cuales favorecen la transmisión de la enfermedad. </div><div>Con la vacunación contra el virus de la hepatitis A introducida en el país en 2013, se ha logrado la disminución de los casos en la población general y concuerda con lo observado en países como Argentina y Brasil en donde también fue adoptada la política de vacunación de única dosis desde 2004 y 2014 respectivamente (8, 9); sin embargo, se observa que el grupo de edad de 10 a 29 años es el más afectado por la enfermedad, corroborando el cambio de comportamiento del evento de la población infantil a la población de adultos jóvenes, quienes permanecen susceptibles por no contraer el virus en su infancia; este patrón es similar al de la mayoría de países que han aumentado los casos de hepatitis A durante los últimos años como Estados Unidos y Europa en donde los brotes se han asociado a factores de riesgo como el consumo de alimentos contaminados, uso de drogas y hombres que tienen sexo con hombres (10, 11). </div><div><br></div><div>De otra parte, es necesario reforzar la investigación epidemiológica de los casos y la generación de los informes en las situaciones de brote, de manera que sean un insumo en la toma de decisiones; así mismo es primordial realizar el diagnóstico por laboratorio ya que es una prueba fácil, rápida, que puede hacerse en cualquier nivel de atención y está incluida en los planes de beneficio del Ministerio de Salud y Protección Social.  </div><div><br></div><div>Adicionalmente se recomienda hacer seguimiento a los casos que ocurran en niños que se encuentren en la cohorte de edad de vacunación, para evaluar posibles fallos o dificultades en el programa. </div><div><br></div><div>Es importante continuar con la vigilancia epidemiológica del evento para poder describir el comportamiento de la enfermedad por grupos de edad y sexo, así como por departamento de procedencia, ya que este es un insumo para la generación de políticas públicas tanto a nivel nacional como territorial, en los planes y programas de saneamiento básico como suministro de agua potable y manipulación y venta de alimentos. </div><div><br></div><div>Para el estudio realizado los datos se encontraban disponibles y no se presentaron limitaciones en el análisis de la información.&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
<div>En 2019 la incidencia de Hepatitis A en Colombia fue de 7,9 casos por 100 000 habitantes y en los departamentos de Antioquia, Arauca, Caldas, Casanare, Cesar, Norte Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Valle del Cauca la incidencia fue mayor a la nacional; por grupo de edad la mayor incidencia se presenta en el rango entre 10 a 29 años.<br></div><div><br></div><div><div></div><div></div><div></div><div>A partir de 2017 se observa un incremento en la incidencia de Hepatitis A, con una significancia estadística en el grupo de edad de 10 a 14 años y 30 a 39 años, en el grupo en el que menos se observa incremento es en el de 5 a 7 años y hay una disminución no significativa, en los niños de 1 a 4 años.&nbsp;</div></div>
<ol><li>Heymann DL, editor. El control de las enfermedades transmisibles. 18° ed. Washington: Organización Panamericana de la Salud; 2005. </li><li>Organización Mundial de la Salud. Hepatitis A. Notas descriptivas; 2018. Disponible en https://www.who.int/es/news- room/fact-sheets/detail/hepatitis-a  </li><li>Organización Mundial de la Salud. Hepatitis A vaccines. Weekly epidemiological record. 2000 febr. 4; 75 (5): 37-44. Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/231056/WER7505.PDF?sequence=1&amp;isAllowed=y   </li><li>Organización Panamericana de la Salud. Hepatitis en las Américas. 2012. Disponible en https://www.paho.org/par/index. php?option=com_docman&amp;view=download&amp;category_slug=epidemiologia-y-control-de-enfermedades&amp;alias=429- hepatitis-aspectos-clave&amp;Itemid=253  </li><li>Instituto Nacional de Salud. Protocolo de Vigilancia Hepatitis A código 330. Bogotá 2019. </li><li>Ministerio de Salud y Protección Social, Instituto Nacional de Salud. Directrices para el fortalecimiento de las medidas de prevención y atención integral de la hepatitis A y de las acciones de vigilancia y control para este evento. 2020. Disponible en https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/DIJ/circular-externa-6-de-2020.pdf  </li><li>Fernández-Niño Julián A., Vásquez-Rodríguez Ana B, Flórez-García Víctor A, Rojas-Botero Maylen L, Luna-Orozco Karen, Navarro-Lechuga Edgar, et. al. Modos de vida y estado de salud de migrantes en un asentamiento de Barranquilla, 2018. Rev. Salud Pública. 2018; 20(4): 530-538. https://doi.org/10.15446/rsap.V20n4.75773   </li><li>Dutra Souto FJ, de Britob WI, Fernandes Fontes J. Impact of the single-dose universal mass vaccination strategy against hepatitis A in Brazil. Vaccine. 2019 en. 4; 37(6): 771–775. https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2018.12.054   </li><li>Gentile A; Ramonet MD y Ciocca M. La introducción de la vacuna contra la hepatitis A en el Calendario Nacional de Vacunación: una nueva realidad. Arch Argent Pediatr. 2013; 111(2): 155-161. http://dx.doi.org/10.5546/aap.2013.155   </li><li>Foster MA, Hofmeister MG, Kupronis BA, Lin Y, Xia GL, Yin S, et. al. Increase in Hepatitis A Virus Infections - United States, 2013-2018. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2019 my. 10; 68(18): 413-415. doi: 10.15585/mmwr.mm6818a2  </li><li>Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades. Actualización epidemiológica: brote de hepatitis A en la UE / EEE que afecta principalmente a hombres que tienen sexo con hombres. 2018 sept.  </li><li>Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/en/news-events/epidemiological-update-hepatitis-outbreak-eueea-mostly-affecting-men-who- have-sex-men-2&nbsp;</li></ol><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
Sandra Milena Aparicio Fuertes1
La hepatitis A es una infección viral causada por un virus RNA de transmisión entérica que en niños mayores y adultos provoca síntomas como anorexia, malestar e ictericia. Los niños pequeños pueden ser asintomáticos y en algunas ocasiones llegan a tener consecuencias graves (1).<div><br><div></div><div></div><div></div><div>El virus de hepatitis A se transmite principalmente por vía fecal-oral; es decir, cuando una persona no infectada ingiere alimentos o agua contaminados por las heces de una persona infectada. Los brotes transmitidos por el agua, aunque infrecuentes, suelen estar relacionados con casos de contaminación por aguas residuales o de abastecimiento de agua insuficientemente tratada. El virus también puede transmitirse por contacto físico estrecho con una persona infectada, pero no se propaga por contactos ocasionales (2). </div><div><br></div><div>De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la incidencia de hepatitis A está estrechamente relacionada con el desarrollo socioeconómico y se estima que cada año ocurren 1,5 millones de casos clínicos de hepatitis A (3). La enfermedad se presenta en todo el mundo, ya sea esporádicamente o en epidemias y suele reaparecer periódicamente.  </div><div><br></div><div>En la mayoría de los países de las Américas más del 50 % de la población a los 15 años ha adquirido inmunidad natural al virus de la hepatitis A. Sin embargo, la endemicidad está disminuyendo en la región y la exposición al virus también, lo que incrementa el riesgo de brotes en grupos de edad más avanzada (4).  </div><div>Las acciones de vigilancia y seguimiento rutinario del evento tienen como propósito caracterizar su comportamiento a nivel nacional y subnacional, identificar población y áreas de riesgo y definir acciones de prevención y control adecuadas (5).  </div><div><br></div><div>Por otra parte, la identificación de brotes de hepatitis A aguda se constituye en un insumo fundamental para el análisis de la vigilancia de la calidad del agua de consumo humano y en un instrumento de monitoreo y evaluación de otros factores de riesgo ambiental (5).  </div><div><br></div><div>El objetivo del análisis es presentar las características demográficas, sociales y epidemiológicas de la población expuesta a hepatitis A en 2019 y establecer el impacto de la introducción de la vacuna para esta enfermedad a partir de 2013.</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
  
1Instituto Nacional de Salud, Dirección de Vigilancia y Análisis del Riesgo en Salud Pública.
Correal Tovar PC. Características clínicas y vigilancia de los casos probables de Parálisis Flácida Aguda, Colombia, 2013-2017. REN [Internet]. 2019 jun.; 1(1): 29-37. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1
<b>Introducción: </b>Según la Organización Panamericana de Salud (OPS) los casos de poliomielitis han disminuido en más de un 99 %; de los 350 000 estimados en 1988 a los 37 notificados en 2016. Se han evitado más de 16 millones de casos de poliomielitis como resultado de los esfuerzos mundiales por erradicar la enfermedad. Mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la enfermedad. Si no se erradica la poliomielitis, se podrían producir hasta 200 000 nuevos casos anuales en diez años en todo el mundo. Por lo cual resulta importante revisar las definiciones clínicas con el fin de capacitar y recapacitar a todo el personal de salud a nivel nacional para la identificación oportuna de los casos probables del evento.<div><br><div></div><div></div><div></div><div><b>Materiales y métodos: </b>Análisis descriptivo retrospectivo de las características clínicas y vigilancia de los casos probables de Parálisis Flácida Aguda durante el año 2013 - 2017. </div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>Durante el año 2013 - 2017 se realizó la notificación de casos probables de PFA a nivel Nacional. El síntoma que se presentó con mayor frecuencia fue dolor muscular. La progresión de la parálisis fue ascendente y la instalación de la parálisis fue de 1 a 5 días. </div><div><br></div><div><b style="">Conclusiones:</b> Se trata de un evento en erradicación por lo cual es necesario fortalecer el conocimiento del personal de salud para la identificación, notificación oportuna de los casos probables de PFA.  </div><div><br></div><div><b>Palabras claves: </b>Parálisis flácida aguda, síntomas, signos, vigilancia epidemiológica, epidemiología. </div><div>Correspondencia a: Paola Carolina Correal, Instituto Nacional de Salud; editorial.vigilancia@ins.gov.co&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
Título
Población de estudio: Se tomaron los casos registrados a través de las fichas de notificación del Sivigila de Parálisis Flácida aguda de las bases de datos del Instituto Nacional de Salud de los años 2013 a 2017.

Variables en estudio y nivel de medición: Se realizó un análisis de las variables: edad, número de casos registrados para el evento en estudio, características clínicas, sexo, indicadores de vigilancia. Plan de recolección de los datos Con previa autorización del Instituto Nacional de Salud, se obtuvo la base Sivigila de datos de casos notificados como sospechosos de PFA registrados en Colombia durante los años 2013 a 2017 en una hoja de cálculo del programa Microsoft Excel 2007 con las variables anteriormente descritas.

Plan de análisis: Los datos obtenidos fueron organizados por distribución de frecuencias y presentados en tablas y gráficos.

Consideraciones éticas: Se trata de un estudio retrospectivo en donde recolectaron y se procesaron los datos provenientes de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila; por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo por lo que se considera sin riesgo. Se garantizó la confidencialidad de los datos. 
Para el periodo de 2013 a 2017 se analizaron 803 casos probables de PFA con un promedio de notificación de tres casos por semana.

Edad: En el 2013 el 35,5 % de los casos notificados se encontraron en el grupo de edad de 5 a 9 años. Del año 2014 al 2017 predominó el grupo de edad de 10 a 14 años (Ver tabla 1).
 
Tabla 1. Casos probables de PFA notificados por grupo de edad, Colombia, 2013-2017 

Sexo: Existe diferencia en la distribución de casos por sexo, se notificó en mayor porcentaje el sexo masculino con el 61 % en 2013; 53 % en el 2014; 57 % en 2015, 64 % en 2016 y 61 % en 2017 con un promedio de 59, 2 % (Ver tabla 2). 

Tabla 2. Casos probables de PFA notificados por sexo, Colombia, 2013-2017 

Durante el año 2016 el 52 % de los casos notificados presentaron fiebre, en los demás años los porcentajes fueron menores con 43 % en 2013; 38 % en 2014; 48 % en 2015 y 41 % en 2017.

La presentación de dolor muscular en los casos probables de PFA se reportó en el 65 % de los casos en el 2013; 68 % en el 2014; 75 % en el 2015, 69% en el 2016 y 71 % en el 2017 con un promedio de 69,6% de los casos.

Presentaron progresión de la parálisis ascendente el 61 % en el 2013, el 53 % en el 2014, el 64 % en el 2015, el 61 % en el 2016 y el 66 % en el 2017. Presentaron instalación de la parálisis de 1 a 5 días (rápida) el 76 % en el 2013, el 72 % en el 2014, el 70 % en el 2015, el 68 % en el 2016 y el 73 % en el 2017.

Dentro de los indicadores de porcentaje de casos investigados en menos de 48 horas no se logró cumplir con la meta con un promedio de 56,6 % en el periodo de 2013 a 2017. Se cumplió con el porcentaje de casos con muestra de heces con un promedio de 94,4 %. Se logró cumplir con el porcentaje de casos con muestra de heces obtenida en los 14 días siguientes al inicio de la parálisis durante los años 2014, 2016 y 2017 (Ver tabla 3). 

Tabla 3. Indicadores de investigación de PFA en <15 años del 2013 – 2017 
Fuente: Polio Eradication Surveillance System (PESS). 

La incidencia de la notificación de los casos probables de PFA desde 2013 hasta el 2017 se presentó con un promedio 1,25 por 100 000 menores de 15 años. 

Tabla 4. Incidencia de casos notificados de PFA. Colombia. 2013-2017 
Siendo la Poliomielitis una enfermedad inmunoprevenible que se encuentra erradicada en las Américas desde 1991, las estrategias para el mantenimiento de la erradicación según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) deben orientarse a alcanzar y mantener coberturas de vacunación superiores a 95 % en la población objeto y a asegurar un sistema de vigilancia epidemiológica que garantice la investigación inmediata de los casos y el control oportuno de los brotes.<div><br><div></div><div>La mayoría de los casos durante el 2017 se registró en el sexo masculino, al igual que en la situación epidemiológica de Guatemala de Parálisis Flácida Aguda en 2016, donde se observaron casos probables de PFA de predominio en el sexo masculino (7). A diferencia de España donde se presentó un mayor número de casos notificados en niñas con el 58 % en el año 2004 (8) y con el 54,5 % en niñas en el 2016 en Madrid España (9). </div><div><br></div><div>En cuanto a los grupos de edad, se notificó un mayor número de casos en el grupo de 10 a 14 años, seguido por el grupo de 1 a 4 años en el grupo de 5 a 9 años. En la situación epidemiológica de PFA en Guatemala (2016), se presentó un mayor número de casos en el grupo de 10 a 14 años, seguido por el grupo de 0 a 4 años y de 5 a 9 años, mientras que en España (2004) se presentó un mayor número de casos notificados en el grupo de 10 a 14 % con el 42 % (8). </div><div><br></div><div>Desde el 2013 hasta el año 2017, se analizaron las características clínicas de cada uno de los casos donde se identificó que en el 2016 presentó dolor muscular un promedio 69,6 % y 52 % presentaron fiebre. La progresión de la parálisis se identificó en mayor proporción y en cuanto a la instalación de la parálisis, se presentó con mayor frecuencia entre uno y cinco días (instalación rápida). En España en el 2004, el 37% presentó fiebre y el 36 % presentó dolor muscular (8). </div><div><br></div><div>En 2016 el 60,8 % de los casos presentó fiebre al inicio de la parálisis y la parálisis progreso rápidamente en el 41,2 % de los casos (&lt;4 días) (9). </div><div><br></div><div>La herramienta o instrumento para la notificación de este evento presentó inconveniente en la notificación al evaluar la sensibilidad de miembro inferior derecho. </div><div>Las limitaciones encontradas en la notificación durante estos años corresponden a la falta de diligenciamiento de algunos datos complementarios. </div><div><br></div><div>La información recolectada refleja la necesidad de capacitar y recapacitar en el protocolo de PFA en las entidades territoriales, fortalecer el conocimiento de la parálisis flácida aguda con el fin de fortalecer la vigilancia y notificación de los casos probables de PFA a nivel nacional, departamental y municipal.</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
  <div><ul><li>Se notificaron los casos con predominio en niños y en el grupo de edad de 10 a 14 años</li><li>El síntoma más frecuentemente encontrado durante este periodo de vigilancia fue el dolor muscular. La progresión de la parálisis se presentó de predominio ascendente </li><li>Se identificó la instalación rápida de la parálisis en la mayoría de los casos notificados </li><li>Se realizó la notificación de la mayoría de los datos clínicos de PFA excepto por la sensibilidad en miembro inferior derecho.&nbsp;</li></ul></div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
<ul><li>Resulta necesario fortalecer la capacitación de todo el personal de salud en el protocolo, ficha de notificación de los casos probables de PFA, identificación de la sintomatología relacionada con Parálisis Flácida Aguda.  </li><li>El conocimiento de las características de PFA es imprescindible para el diagnóstico, notificación y para el desarrollo de las medidas en el plan de respuesta frente a un posible brote de poliomielitis.  </li><li>Se recomienda garantizar el seguimiento por parte de las EAPB garantizando las valoraciones neurológicas de 30, 60 y 90 días de cada uno de los casos.&nbsp;</li></ul><div> </div><div> </div>
<ol><li>Grupo técnico Asesor sobre enfermedades prevenibles por vacunación (GTA) XXIV, Ciudad de Panamá, Panamá. [Fecha de consulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&amp;task=doc_ download&amp;gid=42499&amp;Itemid=270&amp;lang=en.  </li><li>Protocolo de vigilancia en salud pública. Parálisis Flácida Aguda. Instituto Nacional de salud. [Citado 21 noviembre 2018]. Disponible en: http://www.ins.gov.co/buscador-eventos/ZIKA%20Lineamientos/PRO%20Paralisis%20flacida%20agu- da_.pdf  </li><li>Guía para la vigilancia por laboratorio de la Parálisis Flácida Aguda en menores de 15 años dentro del programa mundial de erradicación del Polio Virus Salvaje. Dirección de Redes en Salud Publica. Grupo de virología. Instituto Nacional de salud. [Fecha de consulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/Informa- cin%20de%20laboratorio/Gu%C3%ADa%20para%20la%20vigilancia%20por%20laboratorio%20de%20Par%C3%A- 1lisis%20Fl%C3%A1cida%20Aguda.pdf  </li><li>Guía práctica Erradicación de la poliomielitis. Organización Panamericana de Salud (OPS) Tercera edición. [Fecha de con- sulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/735/9275316074. pdf </li><li>Boletín informativo Síndrome de Guillain Barre. Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS). [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: https://www.paho.org/nic/index.php?option=- com_docman&amp;view=download&amp;category_slug=vigilancia-de-la-salud-publica&amp;alias=724-boletin-informativo-de-guil- lain-barre&amp;Itemid=235  </li><li>Acute Flaccid Paralysis (AFP) surveillance: the surveillance strategy for poliomyelitis eradication. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: http://www.searo.who.int/india/topics/poliomyelitis/acute_flaccid_paralysis_surveil- lance.pdf </li><li>Parálisis Flácida Aguda, situación epidemiológica Guatemala 2016. Consultado (Junio/18). [Fecha de consulta: 21 de ju- nio de 2018]. Disponible en:  </li><li>http://epidemiologia.mspas.gob.gt/files/Publicaciones%202017/Inmunoprevenibles/Par%C3%A1lisis%20Fl%C3%A-1cida%20Aguda%20semana%2052-2016.pdf   </li><li>Vigilancia de la Parálisis Flácida Aguda. Plan Nacional de erradicación de la Polio. Centro Nacional de epidemiologia. Ins- tituto de salud Carlos III. España 2004. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: http://www.isciii.es/ISCI- II/es/contenidos/fd-servicios-cientifico-tecnicos/fd-vigilancias-alertas/fd-enfermedades/fd-enfermedades-prevenibles- vacunacion/InformePFA2004.pdf  </li><li>Vigilancia de la Parálisis Flácida Aguda. Plan Nacional de erradicación de la Polio. Dirección general de salud pública. Ser- vicio de epidemiologia. Comunidad de Madrid. 2016. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/sanidad/epid/informe_pfa_2016.pdf&nbsp;</li></ol><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
Paola Carolina Correal Tovar1
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los casos de poliomielitis han disminuido en más de un 99 %, de los 350 000 estimados en 1988 a los 37 notificados en 2016. Mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la poliomielitis.<div><br><div></div><div></div><div></div><div>Considerando que la poliomielitis es una enfermedad inmunoprevenible; la OPS promueve que las estrategias para el mantenimiento de la erradicación deben orientarse a alcanzar y mantener coberturas de vacunación superiores a 95 % en la población objeto, así como intensificar la vigilancia epidemiológica por parte de todos los actores del equipo de salud y garantizar la notificación de cualquier caso probable de poliomielitis, recolección y envío oportuno de muestras e investigación inmediata de los casos. </div><div><br></div><div>Es importante que los gobiernos sepan los riesgos asociados con la importación de Poliovirus salvaje o la ocurrencia de un evento de cVDPV (Poliovirus circulantes de origen vacunal); por lo tanto, es necesaria una vigilancia continua en la región para garantizar una alta cobertura vacunal y una mejora continua de la calidad de la vigilancia de las parálisis flácidas agudas (PFA) para una detección y respuesta oportuna a brotes (1).  </div><div><br></div><div>La parálisis se define como la pérdida parcial o total de la capacidad para realizar movimientos voluntarios; lo que incluye no solamente movimientos de los cuatro miembros, sino también aquellos con un componente automático como la respiración, la deglución y los movimientos oculares. En términos clínicos, la parálisis puede resultar de la lesión en uno de los cuatro sitios anatómicos: neurona motora superior, neurona motora inferior (incluidas raíces, plexos, nervios periféricos, unión neuromuscular y músculo), unión neuromuscular y músculo estriado. La denominación de la parálisis aguda indica la instalación abrupta de la debilidad muscular, pero también que la parálisis progresa hasta su acmé en uno a diez días, usualmente en tres a cuatro días (2).  </div><div><br></div><div>La parálisis generalmente es flácida (los músculos no presentan rigidez ni espasmos); suelen tener dificultad para permanecer de pie y caminar, presentan una evolución rápida por lo general en menos de cuatro días. Su inicio regularmente va acompañado de fiebre y escasa o nula perdida sensorial, lo cual puede ser difícil de evaluar en los niños. Las piernas pueden afectarse más que los brazos. Los músculos proximales de las extremidades tienden a sufrir más daño que los distales. Es generalmente asimétrica, aunque puede producirse parálisis de cualquier combinación de extremidades, lo más común es que se vea afectada solo una pierna y con menor frecuencia un brazo únicamente; las secuelas suelen persistir más de 60 días después del inicio (3). </div><div><br></div><div>Se deben tener en cuenta los diagnósticos diferenciales, algunos podrían presentar síntomas similares a la poliomielitis como la neuritis traumática, algunos tumores y con menos frecuencia la meningitis/encefalitis y las enfermedades producidas por toxinas. La diferencia más importante entre la poliomielitis y las demás causas de PFA es que, en la primera, las secuelas paraliticas suelen ser graves y permanentes, mientras que, en las demás causas, la PFA tiene a resolverse o mejorar 60 días después del inicio (4). </div><div><br></div><div>El síndrome de Guillain-Barré (SGB) es una polirradiculoneuropatía inflamatoria aguda de rápida evolución y potencialmente fatal, es una enfermedad autoinmune, autolimitada, desencadenada generalmente por un proceso infeccioso; es considerada una neuropatía periférica aguda relativamente rara (ocurren anualmente entre 1 y 2 casos por cada 100 000 personas), cursa con trastornos somáticos motores y sensitivos, así como con manifestaciones disautonómicas. Los pacientes desarrollan una parálisis motora, clásicamente ascendente, que comienza en los miembros inferiores, progresa en horas o días a los músculos del tronco, de los miembros superiores, cervicales y de inervación craneal (por ejemplo, músculos faciales, de la deglución y de la fonación) (5). </div><div><br></div><div>Por lo cual resulta importante revisar las definiciones clínicas con el fin de capacitar y recapacitar a todo el personal de salud a nivel nacional para la identificación oportuna de los casos probables del evento. </div><div><br></div><div>El propósito de investigar todos los casos probables de PFA incluyen: 1). La Vigilancia de PFA aumenta sustancialmente la sensibilidad del sistema de vigilancia y permite detectar la poliomielitis. 2). La vigilancia de PFA proporciona objetivos para monitorear la calidad de la vigilancia en un país (6). Los objetivos fueron realizar una revisión de literatura científica respecto a las características clínicas de la PFA, identificar las características clínicas de los casos probables, obtener datos relevantes para el análisis de las características clínicas de la PFA e identificar las características clínicas durante los años 2013-2017.&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
  
1. Instituto Nacional de Salud
Sastoque-Díaz LA, Medina-Rubio AL. Tendencia y epidemiología de la parotiditis viral en Colombia, 2001 a 2018. REN [Internet]. 2019 jun.; 1(1): 4-16. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1&nbsp;
<b>Introducción:</b> la parotiditis es una enfermedad viral aguda, por su magnitud ha sido denominada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “endémica”. El objetivo fue establecer la tendencia y caracterización del evento en Colombia entre 2001 a 2018.<div><br><div></div><div></div><div></div><div><b>Materiales y métodos:</b> se realizó un análisis descriptivo retrospectivo en tiempo, lugar y persona a partir de la notificación realizada al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) desde el 2007 al 2018, de los casos de parotiditis considerando las estadísticas de 2001 a 2006 de la OMS.  </div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>En Colombia, del 2001 al 2018 la parotiditis afectó más de 132 741 personas, en promedio 7 374, 5 casos por año, las tasas más altas se reportaron en el 2018 con 38,8 casos por 100 000 habitantes, seguido de 2017 con 35,6. La enfermedad ha presentado un comportamiento cíclico cada seis a siete años para el país con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018.  </div><div><br></div><div><b>Conclusión: </b>Diferentes autores han reportado incremento de casos de parotiditis en la última década en cohortes de jóvenes vacunados, esto puede ser causado por la pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal.  </div><div><br></div><div><b>Palabras clave:</b> parotiditis; epidemiología; Colombia; inmunización; paperas; endémico. </div><div><br></div><div><b>Correspondencia a : </b>Luz Amparo Sastoque, Instituto Nacional de Salud; lsastoque@ins.gov.co&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo retrospectivo de la notificación de casos de parotiditis al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública -Sivigila, entre 2007 y 2018 y los registros estadísticos de la Organización Mundial de la Salud de 2001 a 2006.

Las variables analizadas fueron sexo, ocupación, entidad territorial de procedencia; medidas a nivel de razón y ordinal, número de casos notificados por año, tasa incidencia por año, tasa de incidencia por edad, por sexo, tasa de incidencia en población privada de la libertad y cobertura de vacunación. Se empleó como denominador, para las tasas de incidencia, las proyecciones de población DANE 2001 a 2018, y para población privada de la libertad se empleó el censo de la población carcelaria 2014 a 2018. Se realizó análisis de tendencias Joinpoint entre 2001 a 2018. La información se presenta en tablas y figuras.

Consideraciones éticas: el presente estudio se basa en la recolección y procesamiento de información proveniente de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila, por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo. Se garantiza la confidencialidad de los datos de las personas sujeto de estudio. 
En el periodo 2001 a 2018 se notificaron un total de 132 741 casos de parotiditis, con un promedio de 7 375 casos anuales, observando un aumento de las incidencias cada seis a siete años, como se ve para los años 2005, 2011 y 2018. Sin embargo, se estableció un ciclo de 3x3, tres años con incidencias altas (pre año cíclico, año cíclico y post año cíclico), que luego decae en los tres años siguientes y así periódicamente (Figura 1).

El análisis de la tendencia muestra un aumento en la tasa de incidencia por 100 000 habitantes, pasando de una incidencia calculada de 3,1 en 2001 a 13,3 en 2008 y de 35,4 en 2011 donde este incremento fue significativo (t=0,02) (Ver figura 1). 


En 2012 la incidencia se redujo a 20,1 / 100 000 y disminuye a 13,6 / 100 000 en 2015 (t=0,03). En 2016 la tasa de incidencia calculada pasó de 21,3 a 38,8 en 2018, teniendo un aumento significativo (t=0,007) (Figura 2).

El grupo de edad que presenta una incidencia elevada los últimos tres años es el de 20 a 29 años con 40,2; 79,6 y 88 casos / 100 000, seguido del grupo de 1 a 4 años (Figura 3).

El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 / 100 000 habitantes. Respecto a la ocupación el grupo de estudiantes aporta el 40 % de casos, seguido de los menores de edad con el 15 %, no obstante, hay un 16 % que no registra ocupación (No aplica) al Sivigila.

Dentro del grupo de estudiantes el 27,5 % de los casos se encontraba entre los 14 y 17 años y en los menores de edad el 70,2 % de los casos tenía entre 1 y 5 años. La parotiditis es una enfermedad benigna, en promedio el 4,0 % de los casos notificados entre 2007 a 2018 requirió hospitalización (Tabla 1). 

Figura 2. Análisis de la tendencia de parotiditis, Colombia, 2001 a 2018 


Las entidades territoriales que registraron incidencias mayores a 16 casos /100 000 habitantes (> al percentil 75) entre 2007 a 2018, fueron Amazonas, Antioquia, Arauca, Barranquilla, Bogotá, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Meta, Norte de Santander, San Andrés, Sucre y Tolima (Tabla 2).
En Colombia 58 cárceles han presentados brotes de parotiditis en los últimos cuatro años, teniendo entre estos, el Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario (EPMSC), el

Establecimiento de Reclusión Especial (ERE) Barranquilla, Cárcel del Bosque, EPMSC Cáqueza, Colonia Agrícola de Acacías, EPMSC Santo Domingo, Establecimiento Penitenciario (EP) Puerto Triunfo, El Pesebre, Complejo Penitenciario Medellín Pedregal, EPMSC Manizales, Establecimiento Penitenciario y Carcelario (EPC) Yopal, Colonia Agrícola de Acacías y EPMSC, Reclusión de Mu- jeres (RM) Villavicencio con una incidencia mayor a 266 casos por 10 000 personas privadas de la libertad (Tabla 3). 







En cuanto a la vacunación con triple viral desde el 2007 al 2018 para primera y segunda dosis, se observan coberturas no útiles de vacunación, siendo 2011 y 2012, donde se presentan coberturas críticas que aumentarían los casos de susceptibles a sufrir la enfermedad (Figura 4). 


<div>La parotiditis es una enfermedad vírica aguda benigna de distribución mundial, los países sufren epidemias con intervalos de dos a cinco años, en los últimos años en Colombia se han detectado picos de mayor incidencia en 2005, 2011 y 2018, con aparición de ondas epidémicas en los periodos de 2005 a 2006, 2010 a 2011 y 2017 a 2018, teniendo un comportamiento cíclico cada seis a siete años. Esto permite predecir la tendencia del evento y orientar de forma oportuna las medidas de prevención y control ante el incremento de casos y la posible presencia de brotes. </div><div><br></div><div>Se evidencian cambios en la presentación etaria de la parotiditis, donde se desplazó la enfermedad de los niños menores de cinco años al de jóvenes, esta situación se presenta en algunos países como España, con el incremento en la carga de la enfermedad, que cuenta desde última dosis administrada, donde los niños menores de un año presentaron el 4 % de los casos, los de 5 -9 años el 13 %, en adolescentes de 10 a 14 años el 26 % y para los jóvenes de 15 a 20 años el 57%. </div><div><br></div><div>Para Colombia existe una posible correlación al encontrar que la población susceptible va incrementando a medida que pasa el tiempo desde la última dosis administrada, es así como los menores de un año presentaron una incidencia de 9,2 casos por 100 000 menores de un año, en el grupo de 1 a 4 años se estimaron 45 casos por 100 000 menores de 1 a 4 años, en el de 10 a 19 años, 38 casos por cada 100 000 y en el grupo de 20 a 29 años, se estimaron 88 casos por 100 000, lo que evidencia una pérdida de inmunidad que se traduce en un aumento de la incidencia en las personas con más de 10 años de ser vacunados (13). </div><div><br></div><div>En la última década, el incremento de casos de parotiditis en cohortes de jóvenes vacunados ha sido demostrado en varios países, dentro de las causas que los autores sugieren se encuentran: pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal (13). </div><div><br></div><div>El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 por 100 000, lo que evidencia que el sexo hombre es el que más casos de parotiditis reporta, esto puede deberse al tipo de complicación que pueden presentar (orquitis), que de no recibir tratamiento oportuno puede causar esterilidad.  </div><div><br></div><div>El control de los brotes de parotiditis es complejo debido a que el periodo de incubación es muy largo y la transmisibilidad va desde siete días antes de enfermar hasta nueve días después, lo que aumenta el riesgo de contagio en contactos cercanos susceptibles como niños no vacunados, escolares, amas de casa, jóvenes y población confinada que tiende a reducir la inmunidad al tener más de doce años de haber sido vacunados; por esto las acciones de control deben ser oportunas. </div><div><br></div><div>En Colombia la parotiditis es una enfermedad de control nacional a diferencia del sarampión y la rubéola que son eventos en eliminación. Estas tres enfermedades virales cuentan con vacuna en el Programa Ampliado de Inmunización, dirigido a niños de uno y cinco años. De acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) el componente de la vacuna contra las paperas, tiene una eficacia del 78 % con una dosis y 88 % para dos dosis, concediendo una inmunidad humoral hasta los 12 años, donde presenta un descenso en esta, haciendo a la población susceptible de enfermar (10, 11). Con respecto a los componentes del sarampión y la rubéola, con una dosis se alcanza el 95 % y con una segunda dosis el 98 %, garantizando una respuesta inmunológica de larga duración. La población es más susceptible a enfermar por parotiditis haciendo que esta enfermedad se considere endemoepidémica, a diferencia del sarampión, donde los casos presentados en su mayoría son importados o relacionados con la importación (12). </div><div><br></div><div>Al respecto de los brotes presentados en población privada de la libertad, se observa que estos son de amplia duración y de difícil control, situación dada por el ocultamiento de las personas enfermas por ellos mismos o por sus compañeros, esto obedece a las medidas de control que afectan la parte socio afectiva en población confinada como lo es la restricción de visitas familiares y conyugales, esto sumado al hacinamiento y condiciones higiénico sanitarias precarias, facilitan la circulación del virus y el control. Llama la atención la baja notificación de brotes de parotiditis en las cárceles de mujeres en los últimos cinco años donde se han notificado 15 casos, teniendo en cuenta que las mujeres por su condición de sexo tienden a informar situaciones que pueden afectar su entorno o familia, esto sugiere un posible subregistro que puede darse por desconocimiento del protocolo de vigilancia en salud pública y lineamientos. </div><div><br></div><div><b>Limitaciones:</b> para la caracterización viral es importante la toma de muestra para la confirmación y genotipificación, siendo una de las limitaciones evidenciadas en la vigilancia del evento en Colombia, ya que en la actualidad solo se toman muestras en casos de brotes y la genotipificación no se realiza, lo que limita la posibilidad de identificar la cepa que está circulando y si existe mutación del virus. </div><div><br></div><div>Al realizar el estudio, se evidenciaron falencias en la calidad del dato en algunas variables como edad y ocupación, por lo tanto, las entidades territoriales deben validar esta información con el nivel local. La notificación del evento se realiza a través de la ficha de notificación de datos básicos, no cuenta con datos complementarios que aporten información de interés específico como tipo de complicación, síntomas predominantes, antecedente vacunal, entre otros.&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
En Colombia, la parotiditis cuenta con un comportamiento cíclico cada seis a siete años, hecho evidenciado con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018. El grupo etario con mayor incidencia se encuentra en el grupo de 10 a 29 años y en los menores de 1 a 4 años. Las incidencias en el primer grupo se ven incrementadas porque la inmunidad disminuye posterior a 10 a 12 años de haber recibido la vacuna y en el segundo grupo por contar con solo una dosis cuya protección es del 78 %. De igual forma coberturas de vacunación no útiles para la segunda dosis aumenta la población susceptible a enfermar. Los brotes de parotiditis tienen un difícil manejo en la población privada de la libertad dada las condiciones de hacinamiento, periodo de incubación muy largo y periodo de transmisión de siete días antes de enfermar, en donde la persona se encuentra asintomática, lo que permite condiciones óptimas de rápida y fácil circulación del virus.&nbsp;
Se debe continuar con el fortalecimiento de la vigilancia del evento por parte de las entidades territoriales hacia las Unidades Primarias Generadoras de Datos (UPGD) con el fin de mejorar la notificación en cuanto a la identificación de casos y calidad del dato. Dentro de este fortalecimiento, se debe asegurar la toma de las muestras en caso de brote.<div><div><br></div><div>Dentro de las estrategias para mejorar la notificación de casos que no fueron detectados oportunamente, las entidades territoriales deben realizar búsquedas institucionales y comunitarias que permitan identificar la presencia de brotes y una adecuada intervención.&nbsp;</div></div>
A las entidades territoriales que vienen realizando la vigilancia epidemiológica del evento, en especial a aquellas que cuentan con notificación en forma ascendente durante el periodo evaluado.
N.A.<div><br></div>
<ol><li>Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría. COID. El Libro Rojo de Pediatría. Edición: 29ª. 2012.  </li><li>Gerald L. Mandell, John E. Bennett, Raphael Dolin, Mandell, Douglas, and Bennett Principles and Practice of Infectious Diseases. Quinta edición, EEUU, 2000. Volumen 2, pg 1776.  </li><li>Wang Man, Zhao Jin-kou, Wang Tao, Hao Li-xin,Ma Chao, Su Qi-ru and Luo Hui-ming. Mumps-containing vaccine effecti- veness during outbreaks in two schools in Guangdong, China, 2012.  </li><li>Enrique Laval R. Anotaciones sobre la parotiditis epidémica (“paperas”).  </li><li>Revista Chil Infect. Santiago de Chile. 2005; 22 (3): 282-284. European Centre for Disease Prevention and Control. Introduction to the Annual epidemiological report for 2016. In: ECDC. Annual epidemiological report for 2016. Stockholm: ECDC; 2017.  </li><li>Manual para la Vigilancia de Enfermedades Prevenibles por Vacunas [Internet]. Atlanta: Centros para el Control y la Pre- vención de Enfermedades (CDC). Casos y brotes de paperas: [consultado el 30 de julio de 2019]. Disponible: https:// www.cdc.gov/mumps/outbreaks-sp.html   </li><li>Gómez R., Gómez M., Cedillo A. Parotiditis endémica. Revista de la Asociación Dental. Mexicana. México. Vol. 60, No. 4, julio – agosto 2003; pp150-154.  </li><li>Secretaria de Salud de México. Dirección General de Epidemiologia, Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, Sistema Único de Información. Boletín epidemiológico. Vol 36, No 1, del 30 de diciembre del 2018 al 5 de enero del 2019; pg. 13.  </li><li>Repetto D G. Enfermedades Infecciosas Inmunoprevenibles. Ed. Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile. 2003; p255-6. </li><li>Ministerio de Salud y Protección Social. Norma Técnica para la Vacunación Según el Programa Ampliado de Inmunizacio- nes – PAI. 2012. 110 p. </li><li>Centros para el Control y Prevención de Enfermedades - CDC. Nakia Clemmons, MPH; Carole Hickman, PhD; Adria Lee, MSPH; Mona Marin, MD; Manisha Patel, MD M. Manual para la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunación: parotiditis [Internet]. Disponible: https://www.cdc.gov/vaccines/pubs/surv-manual/chpt09-mumps.html  </li><li>ADOLESCERE. Revista de formación continuada de la Sociedad Española de Medicina de la adolescencia. Moraga F.A. Simposio Vacunas en adolescencia. España. 2018; volumen 6, No 2. </li><li>Carol M., Torner N., Martínez A., Mosquera M., Costa J., Jané M., Parotiditis: brote en población de jóvenes correctamen- te vacunada. España. Revista Elsevier, 2019, volumen 20, No 1, pg. 12 - 17.&nbsp;</li></ol><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
Luz Amparo Sastoque Díaz1, Adriana Lucía Medina Rubio1
La parotiditis es una infección viral aguda infectocontagiosa, el ser humano es el único huésped natural, afecta principalmente a niños y adolescentes en edad escolar, es endémica en todo el mundo. Se presentan brotes cada dos, tres, o siete años, que ocurren a lo largo de todo el año y causan un alto ausentismo laboral y estudiantil, lo que afecta el comportamiento dinámico y productivo de la sociedad (1, 2, 4).<div><br><div></div><div></div><div></div><div>Los datos del sistema de información para el control y la prevención de enfermedades de China mostraron que el número de casos de paperas reportado continuó aumentando, con tasas de incidencia de 22,5 / 100 000 en 2009 y de 33,9 / 100 000 en 2011 en niños de cinco a seis años sosteniendo tasas de incidencia altas. De 2009 a 2011, el número de brotes de paperas notificados anualmente en China fue de 466, 265 y 440 respectivamente (3).  </div><div><br></div><div>En 2016, 28 países de la Unión Europea, Europa del este y Asia informaron 14 795 casos de parotiditis; Irlanda informó la tasa de notificación más alta con 43,5 casos por 100 000 habitantes, seguida de Eslovaquia (31,5/ 100 000) (5).  </div><div><br></div><div>Estados Unidos, a lo largo de 2016 hasta junio de 2017, reportó 150 brotes (9 200 casos), el brote más grande se presentó en el noroeste de Arkansas (3 000 casos) (6). En 2018, México reportó 8 941 casos (7, 8). Chile, entre 1995 hasta el 16 de octubre de 2004, reportó 21 306 casos (9). En 1995 Colombia introdujo la vacuna triple viral para administración a niños de un año y en 2002 se disminuyó la edad de administración del refuerzo de 10 a cinco años.  </div><div><br></div><div>Con esta revisión se pretende establecer la tendencia de la parotiditis en Colombia entre 2001 a 2018 y su ciclo; caracterizar la población afectada por las paperas en tiempo lugar, persona y calcular las incidencias en población privada de la libertad.&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
  
1. Instituto Nacional de salud, Bogotá — Colombia
Aparicio Fuentes SA. Comportamiento de la hepatitis A y la disminución de su incidencia en niños menores de siete años tras la implementación de la vacuna, Colombia 2019. REN [Internet].  <div> </div><div>2019 jun.; 1(1): 17-28. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1&nbsp;</div>
<b>Introducción: </b>la hepatitis A es una infección viral de transmisión entérica que se presenta en todo el mundo, ya sea esporádicamente o en epidemias y suele reaparecer periódicamente.<div><b><br></b><div></div><div></div><div></div><div><b>Objetivo:</b> Describir las características demográficas, sociales y epidemiológicas de la población expuesta a hepatitis A en 2019 y establecer el impacto de la introducción de la vacuna para esta enfermedad a partir de 2013. </div><div><br></div><div><b>Materiales y métodos: </b>estudio de tipo descriptivo a partir de la información recolectada a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila); presentando el comportamiento, incidencia y tendencia de los casos de hepatitis A. Para evaluar el comportamiento histórico del evento se empleó la metodología de Joinpoint, teniendo en cuenta los casos ocurridos desde el 2007 hasta el 2019. </div><div><br></div><div><i>Resultados: </i>en 2019 se notificaron 4 175 casos confirmados de hepatitis; siendo las entidades territoriales de Antioquia, Barranquilla, Bogotá, Casanare, Cundinamarca, Norte de Santander, Putumayo y Risaralda las que presentaron mayores incidencias; el grupo de 10 a 29 años contemplo el 64,2 % de los casos (2 679); a excepción de los grupos de edades extremas de menores de un año y más de sesenta años, en los que se observó mayor prevalencia en hombres que en mujeres con un 63,4 % (2 650). Después de la introducción de la vacuna de hepatitis A con una dosis única en niños de un año, se observó la disminución de la incidencia de los casos en niños de 7 años o menos. </div><div><b><br></b></div><div><b style="">Conclusión:</b> con la vacunación contra el virus de la hepatitis A introducida en el país en 2013 se ha logrado la disminución de los casos en la población general; sin embargo, se observa que el grupo de edad de 10 a 29 años es el más afectado. </div><div><br></div><div><b>Palabras clave: </b>hepatitis A; vacunación; incidencia; epidemiología. </div><div><br></div><div><b>Correspondencia a:</b> Sandra Milena Aparicio, Instituto Nacional de Salud; saparicio@ins.gov.co&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo a partir de la información recolectada a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) del evento hepatitis A y los datos de Laboratorio Nacional de Referencia – Grupo de Virología del Instituto Nacional de Salud. Se presenta el comportamiento, incidencia y tendencia de los casos de hepatitis A en tiempo, lugar y persona (variables demográficas y sociales) y criterios de confirmación diagnóstica. Previo al análisis se realizó una validación de la base de datos para eliminar registros repetidos y verificar la calidad del dato.

En cuanto al tiempo se tomaron las semanas epidemiológicas desde la 01 hasta la 52; en la variable lugar, el análisis se realizó por departamento y municipio de procedencia de los casos notificados. Se identificaron entidades territoriales que no notificaron casos hasta el periodo epidemiológico descrito.

Para el análisis de los datos se utilizó la distribución de probabilidades de Poisson por medio de la estimación de la probabilidad de ocurrencia del evento según su comportamiento medio a semana epidemiológica 52 entre 2012 a 2018 (histórico) y se comparó con los casos observados en 2019. La razón esperada siempre será 1 y la significancia estadística está dada por el valor de p ≤ 0,05 para identificar las entidades territoriales que presentan variaciones estadísticamente significativas. La población utilizada para la construcción de las incidencias es tomada de las proyecciones de población 2005 a 2020 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Para la construcción del canal endémico se aplicó la metodología de Bortman mediante el cálculo de la media geométrica de los años 2012 a 2018 con sus respectivos intervalos de confianza.

Para evaluar el comportamiento histórico del evento y el impacto de la vacunación se empleó un análisis de tendencias mediante la metodología de Joinpoint, teniendo en cuenta los casos ocurridos desde los años 2007 a 2019, en los diferentes grupos de edad y la población en general. 
Comportamiento de la notificación: En el 2019 se notificaron 4 227 casos de los cuales 52 fueron descartados (por ajuste tipo 6), quedando un total de 4 175 casos, con un promedio de 80 casos por semana epidemiológica. El 77,4 % (3 220) de los casos fueron confirmados por laboratorio, 21,3 % (889) por clínica y el 1,3 % (56) por nexo epidemiológico.

Magnitud en lugar y persona: En 2019 se identificó un aumento significativo en la razón entre lo observado y lo esperado a partir de la notificación de 2012 a 2018 en las entidades territoriales de Antioquia, Barranquilla, Bogotá, Casanare, Cundinamarca, Norte de Santander, Putumayo y Risaralda; un decremento en la notificación de los casos para el evento en Arauca, Bolívar, Caquetá, Córdoba, La Guajira y Nariño; en las demás entidades territoriales no se observaron cambios estadísticamente significativos. Es importante resaltar que los departamentos de Vaupés y San Andrés y Providencia no notificaron casos en ninguna semana epidemiológica de 2019 (figura 1).

 
Se notificaron 173 casos procedentes del exterior, de los cuales el 98 % (169 casos) son de Venezuela y el 2 % restante son de Brasil; México, Islas Marinas y Turquía con un caso respectivamente. De los 173 casos ocurridos en el exterior, nueve fueron en niños menores de 5 años.

A en el 2019 con su comportamiento histórico entre 2013 a 2018 por entidad territorial de procedencia, Colombia, Con relación a las edades en las que más se presentaron casos, el grupo de 10 a 29 años aporta el 64,2 % de los casos (2 679). En la mayoría de los grupos de edad se observa mayor prevalencia en hombres que mujeres, con un 63,4 % (2 650) del total de los casos (figura 2), a excepción de los grupos de edades extremas de menores de un año y mayores de sesenta años.

Con relación a las características sociales, el 1,6 % de los casos (67) pertenece a alguna etnia, el 53,2 % (2 223) se encuentra afiliado al régimen contributivo de salud y para el 87,6 % (3 659) el área de residencia es urbana. Respecto a la atención en salud, fue necesaria la hospitalización en el 40,2 % (1 681) de los casos (tabla 1).

A nivel general, en el 2019 en Colombia se presentaron 7,9 casos de hepatitis A por 100 000 habitantes; en hombres la incidencia fue de 10,7 y en mujeres de 6,0 casos por 100 000 habitantes, la mayor incidencia por grupo de edad se presentó de 15 a 19 años con 17,8 casos por 100 000 habitantes. 




Tendencia del evento

Teniendo en cuenta el comportamiento de los años anteriores 2012 a 2018, se observa un incremento de los casos notificados para 2019 (4 175); con relación a 2018 (2 341 casos) el porcentaje de aumento es del 78,3 % y con relación a 2017 (1 354 casos) del 208,3 %. En el canal endémico (figura 3) se puede apreciar que en las primeras semanas epidemiológicas del año estuvimos en zona de alarma y desde la semana 09 hasta la 37 se sobrepasó el límite superior histórico, para regresar a zona de alarma hasta finalizar el año. 

 

Otras variables de interés

Brotes: En 2019 se presentaron diversos brotes de hepatitis A en los departamentos de Bolívar, Risaralda, Valle del Cauca, Norte de Santander, Santander, Casanare, Cundinamarca, Cesar y Putumayo; en la mayoría de las situaciones no fue posible establecer la fuente de transmisión (tabla 2). Dentro de las medidas de control implementadas en los brotes, las entidades territoriales realizaron búsqueda activa institucional, búsqueda activa comunitaria, en algunas ocasiones toma de muestras de agua para identificación del virus, reuniones de articulación en especial con los proveedores de agua de los municipios y educación a la población sobre medidas preventivas, modo de transmisión, signos y síntomas. 


Muertes: En 2019 se notificaron dos muertes en el evento hepatitis A: un caso de un masculino de 43 años de nacionalidad y país de ocurrencia Venezuela y el otro en una femenina de 39 años en Cali, Valle del Cauca. En ninguna de las dos muertes se logró establecer que la causa de muerte fuese por hepatitis A; sin embargo, las unidades de análisis realizadas tampoco lograron descartarlo.

Comportamiento de los indicadores de la vigilancia del evento

Para 2019 en la población general de todo el país la incidencia de hepatitis A fue de 7,9 casos por 100 000 habitantes; por departamento se observa que Antioquia, Arauca, Caldas, Casanare, Cesar, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Valle del Cauca, presentaron una incidencia mayor a la nacional (tabla 3); siendo estos departamentos los de mayor riesgo para la ocurrencia del evento y de brotes.

Para la población menor de 5 años la incidencia fue de 1 caso por 100 000 menores de 5 años a nivel nacional y para menores de 1 año fue de 0,6 casos por 100 000 menores de 1 año; las incidencias más altas se muestran en los mismos departamentos con aumento en población general (tabla 3). 


Impacto de la vacunación de la hepatitis A: Seis años después de la introducción de la vacuna de hepatitis A con una dosis única en niños de un año, se observa la disminución de la incidencia de los casos en niños de 7 años o menos. Es así como en el 2013 la incidencia en niños de 1 a 7 años era de 20 casos por 100 000 niños de estas edades y paso en el 2019 a dos casos por 100 000 habitantes.

De acuerdo al análisis de tendencias en la serie de tiempo 2007 a 2019 mediante la metodología de Joinpoint, se observa una reducción del evento hasta 2016, para menores de 7 años a partir de esta fecha se mantiene constante y en población general se observa un aumento a partir de 2017; sin embargo, los resultados no muestran diferencias significativas en la disminución a partir del 2013; pero el aumento en la población general si resulta significativo a partir del 2016 (figura 4). 

 

Se realizó el ejercicio con niños entre 1 a 4 años para la misma serie de tiempo y allí las diferencias son significativas en la disminución del evento desde el 2013. Así mismo el aumento a partir de 2016 mostró significancia estadística en la población de 10-19 años, más no en el grupo de edad de 20 a 29 años.  
<div>Se observó un incremento en el número de casos notificados de hepatitis A para 2019, el cual es atribuido a algunos departamentos en donde es necesario reforzar las acciones de vigilancia y caracterizar el comportamiento del evento para lograr la reducción en las incidencias a un nivel menor o igual al nacional; ante este aumento el Ministerio de Salud y Protección Social en articulación con el Instituto Nacional de Salud emitieron la Circular 006 de 2020 en las que se dan directrices para el fortalecimiento de las medidas de prevención y atención integral de la Hepatitis A y de las acciones de vigilancia y control para este evento (6). </div><div><br></div><div>Los casos ocurridos en Venezuela fueron notificados principalmente por departamentos fronterizos como Norte de Santander y La Guajira, y otros departamentos como Bogotá, Antioquia y Santander; de igual forma también se presentaron casos que ocurrieron en Colombia, pero en personas de nacionalidad venezolana esto podría deberse al hacinamiento y a las condiciones sanitarias inadecuadas que se observan en los asentamientos (7), las cuales favorecen la transmisión de la enfermedad. </div><div>Con la vacunación contra el virus de la hepatitis A introducida en el país en 2013, se ha logrado la disminución de los casos en la población general y concuerda con lo observado en países como Argentina y Brasil en donde también fue adoptada la política de vacunación de única dosis desde 2004 y 2014 respectivamente (8, 9); sin embargo, se observa que el grupo de edad de 10 a 29 años es el más afectado por la enfermedad, corroborando el cambio de comportamiento del evento de la población infantil a la población de adultos jóvenes, quienes permanecen susceptibles por no contraer el virus en su infancia; este patrón es similar al de la mayoría de países que han aumentado los casos de hepatitis A durante los últimos años como Estados Unidos y Europa en donde los brotes se han asociado a factores de riesgo como el consumo de alimentos contaminados, uso de drogas y hombres que tienen sexo con hombres (10, 11). </div><div><br></div><div>De otra parte, es necesario reforzar la investigación epidemiológica de los casos y la generación de los informes en las situaciones de brote, de manera que sean un insumo en la toma de decisiones; así mismo es primordial realizar el diagnóstico por laboratorio ya que es una prueba fácil, rápida, que puede hacerse en cualquier nivel de atención y está incluida en los planes de beneficio del Ministerio de Salud y Protección Social.  </div><div><br></div><div>Adicionalmente se recomienda hacer seguimiento a los casos que ocurran en niños que se encuentren en la cohorte de edad de vacunación, para evaluar posibles fallos o dificultades en el programa. </div><div><br></div><div>Es importante continuar con la vigilancia epidemiológica del evento para poder describir el comportamiento de la enfermedad por grupos de edad y sexo, así como por departamento de procedencia, ya que este es un insumo para la generación de políticas públicas tanto a nivel nacional como territorial, en los planes y programas de saneamiento básico como suministro de agua potable y manipulación y venta de alimentos. </div><div><br></div><div>Para el estudio realizado los datos se encontraban disponibles y no se presentaron limitaciones en el análisis de la información.&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
<div>En 2019 la incidencia de Hepatitis A en Colombia fue de 7,9 casos por 100 000 habitantes y en los departamentos de Antioquia, Arauca, Caldas, Casanare, Cesar, Norte Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Valle del Cauca la incidencia fue mayor a la nacional; por grupo de edad la mayor incidencia se presenta en el rango entre 10 a 29 años.<br></div><div><br></div><div><div></div><div></div><div></div><div>A partir de 2017 se observa un incremento en la incidencia de Hepatitis A, con una significancia estadística en el grupo de edad de 10 a 14 años y 30 a 39 años, en el grupo en el que menos se observa incremento es en el de 5 a 7 años y hay una disminución no significativa, en los niños de 1 a 4 años.&nbsp;</div></div>
N.A.<div><br></div>
N.A. <div><br></div>
N.A. <div><br></div>
<ol><li>Heymann DL, editor. El control de las enfermedades transmisibles. 18° ed. Washington: Organización Panamericana de la Salud; 2005. </li><li>Organización Mundial de la Salud. Hepatitis A. Notas descriptivas; 2018. Disponible en https://www.who.int/es/news- room/fact-sheets/detail/hepatitis-a  </li><li>Organización Mundial de la Salud. Hepatitis A vaccines. Weekly epidemiological record. 2000 febr. 4; 75 (5): 37-44. Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/231056/WER7505.PDF?sequence=1&amp;isAllowed=y   </li><li>Organización Panamericana de la Salud. Hepatitis en las Américas. 2012. Disponible en https://www.paho.org/par/index. php?option=com_docman&amp;view=download&amp;category_slug=epidemiologia-y-control-de-enfermedades&amp;alias=429- hepatitis-aspectos-clave&amp;Itemid=253  </li><li>Instituto Nacional de Salud. Protocolo de Vigilancia Hepatitis A código 330. Bogotá 2019. </li><li>Ministerio de Salud y Protección Social, Instituto Nacional de Salud. Directrices para el fortalecimiento de las medidas de prevención y atención integral de la hepatitis A y de las acciones de vigilancia y control para este evento. 2020. Disponible en https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/DIJ/circular-externa-6-de-2020.pdf  </li><li>Fernández-Niño Julián A., Vásquez-Rodríguez Ana B, Flórez-García Víctor A, Rojas-Botero Maylen L, Luna-Orozco Karen, Navarro-Lechuga Edgar, et. al. Modos de vida y estado de salud de migrantes en un asentamiento de Barranquilla, 2018. Rev. Salud Pública. 2018; 20(4): 530-538. https://doi.org/10.15446/rsap.V20n4.75773   </li><li>Dutra Souto FJ, de Britob WI, Fernandes Fontes J. Impact of the single-dose universal mass vaccination strategy against hepatitis A in Brazil. Vaccine. 2019 en. 4; 37(6): 771–775. https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2018.12.054   </li><li>Gentile A; Ramonet MD y Ciocca M. La introducción de la vacuna contra la hepatitis A en el Calendario Nacional de Vacunación: una nueva realidad. Arch Argent Pediatr. 2013; 111(2): 155-161. http://dx.doi.org/10.5546/aap.2013.155   </li><li>Foster MA, Hofmeister MG, Kupronis BA, Lin Y, Xia GL, Yin S, et. al. Increase in Hepatitis A Virus Infections - United States, 2013-2018. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2019 my. 10; 68(18): 413-415. doi: 10.15585/mmwr.mm6818a2  </li><li>Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades. Actualización epidemiológica: brote de hepatitis A en la UE / EEE que afecta principalmente a hombres que tienen sexo con hombres. 2018 sept.  </li><li>Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/en/news-events/epidemiological-update-hepatitis-outbreak-eueea-mostly-affecting-men-who- have-sex-men-2&nbsp;</li></ol><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
Sandra Milena Aparicio Fuertes1
La hepatitis A es una infección viral causada por un virus RNA de transmisión entérica que en niños mayores y adultos provoca síntomas como anorexia, malestar e ictericia. Los niños pequeños pueden ser asintomáticos y en algunas ocasiones llegan a tener consecuencias graves (1).<div><br><div></div><div></div><div></div><div>El virus de hepatitis A se transmite principalmente por vía fecal-oral; es decir, cuando una persona no infectada ingiere alimentos o agua contaminados por las heces de una persona infectada. Los brotes transmitidos por el agua, aunque infrecuentes, suelen estar relacionados con casos de contaminación por aguas residuales o de abastecimiento de agua insuficientemente tratada. El virus también puede transmitirse por contacto físico estrecho con una persona infectada, pero no se propaga por contactos ocasionales (2). </div><div><br></div><div>De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la incidencia de hepatitis A está estrechamente relacionada con el desarrollo socioeconómico y se estima que cada año ocurren 1,5 millones de casos clínicos de hepatitis A (3). La enfermedad se presenta en todo el mundo, ya sea esporádicamente o en epidemias y suele reaparecer periódicamente.  </div><div><br></div><div>En la mayoría de los países de las Américas más del 50 % de la población a los 15 años ha adquirido inmunidad natural al virus de la hepatitis A. Sin embargo, la endemicidad está disminuyendo en la región y la exposición al virus también, lo que incrementa el riesgo de brotes en grupos de edad más avanzada (4).  </div><div>Las acciones de vigilancia y seguimiento rutinario del evento tienen como propósito caracterizar su comportamiento a nivel nacional y subnacional, identificar población y áreas de riesgo y definir acciones de prevención y control adecuadas (5).  </div><div><br></div><div>Por otra parte, la identificación de brotes de hepatitis A aguda se constituye en un insumo fundamental para el análisis de la vigilancia de la calidad del agua de consumo humano y en un instrumento de monitoreo y evaluación de otros factores de riesgo ambiental (5).  </div><div><br></div><div>El objetivo del análisis es presentar las características demográficas, sociales y epidemiológicas de la población expuesta a hepatitis A en 2019 y establecer el impacto de la introducción de la vacuna para esta enfermedad a partir de 2013.</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
  
1Instituto Nacional de Salud, Dirección de Vigilancia y Análisis del Riesgo en Salud Pública.
Correal Tovar PC. Características clínicas y vigilancia de los casos probables de Parálisis Flácida Aguda, Colombia, 2013-2017. REN [Internet]. 2019 jun.; 1(1): 29-37. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1
<b>Introducción: </b>Según la Organización Panamericana de Salud (OPS) los casos de poliomielitis han disminuido en más de un 99 %; de los 350 000 estimados en 1988 a los 37 notificados en 2016. Se han evitado más de 16 millones de casos de poliomielitis como resultado de los esfuerzos mundiales por erradicar la enfermedad. Mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la enfermedad. Si no se erradica la poliomielitis, se podrían producir hasta 200 000 nuevos casos anuales en diez años en todo el mundo. Por lo cual resulta importante revisar las definiciones clínicas con el fin de capacitar y recapacitar a todo el personal de salud a nivel nacional para la identificación oportuna de los casos probables del evento.<div><br><div></div><div></div><div></div><div><b>Materiales y métodos: </b>Análisis descriptivo retrospectivo de las características clínicas y vigilancia de los casos probables de Parálisis Flácida Aguda durante el año 2013 - 2017. </div><div><br></div><div><b>Resultados: </b>Durante el año 2013 - 2017 se realizó la notificación de casos probables de PFA a nivel Nacional. El síntoma que se presentó con mayor frecuencia fue dolor muscular. La progresión de la parálisis fue ascendente y la instalación de la parálisis fue de 1 a 5 días. </div><div><br></div><div><b style="">Conclusiones:</b> Se trata de un evento en erradicación por lo cual es necesario fortalecer el conocimiento del personal de salud para la identificación, notificación oportuna de los casos probables de PFA.  </div><div><br></div><div><b>Palabras claves: </b>Parálisis flácida aguda, síntomas, signos, vigilancia epidemiológica, epidemiología. </div><div>Correspondencia a: Paola Carolina Correal, Instituto Nacional de Salud; editorial.vigilancia@ins.gov.co&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
Título
Población de estudio: Se tomaron los casos registrados a través de las fichas de notificación del Sivigila de Parálisis Flácida aguda de las bases de datos del Instituto Nacional de Salud de los años 2013 a 2017.

Variables en estudio y nivel de medición: Se realizó un análisis de las variables: edad, número de casos registrados para el evento en estudio, características clínicas, sexo, indicadores de vigilancia. Plan de recolección de los datos Con previa autorización del Instituto Nacional de Salud, se obtuvo la base Sivigila de datos de casos notificados como sospechosos de PFA registrados en Colombia durante los años 2013 a 2017 en una hoja de cálculo del programa Microsoft Excel 2007 con las variables anteriormente descritas.

Plan de análisis: Los datos obtenidos fueron organizados por distribución de frecuencias y presentados en tablas y gráficos.

Consideraciones éticas: Se trata de un estudio retrospectivo en donde recolectaron y se procesaron los datos provenientes de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila; por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo por lo que se considera sin riesgo. Se garantizó la confidencialidad de los datos. 
Para el periodo de 2013 a 2017 se analizaron 803 casos probables de PFA con un promedio de notificación de tres casos por semana.

Edad: En el 2013 el 35,5 % de los casos notificados se encontraron en el grupo de edad de 5 a 9 años. Del año 2014 al 2017 predominó el grupo de edad de 10 a 14 años (Ver tabla 1).
 
 

Sexo: Existe diferencia en la distribución de casos por sexo, se notificó en mayor porcentaje el sexo masculino con el 61 % en 2013; 53 % en el 2014; 57 % en 2015, 64 % en 2016 y 61 % en 2017 con un promedio de 59, 2 % (Ver tabla 2). 


Durante el año 2016 el 52 % de los casos notificados presentaron fiebre, en los demás años los porcentajes fueron menores con 43 % en 2013; 38 % en 2014; 48 % en 2015 y 41 % en 2017.

La presentación de dolor muscular en los casos probables de PFA se reportó en el 65 % de los casos en el 2013; 68 % en el 2014; 75 % en el 2015, 69% en el 2016 y 71 % en el 2017 con un promedio de 69,6% de los casos.

Presentaron progresión de la parálisis ascendente el 61 % en el 2013, el 53 % en el 2014, el 64 % en el 2015, el 61 % en el 2016 y el 66 % en el 2017. Presentaron instalación de la parálisis de 1 a 5 días (rápida) el 76 % en el 2013, el 72 % en el 2014, el 70 % en el 2015, el 68 % en el 2016 y el 73 % en el 2017.

Dentro de los indicadores de porcentaje de casos investigados en menos de 48 horas no se logró cumplir con la meta con un promedio de 56,6 % en el periodo de 2013 a 2017. Se cumplió con el porcentaje de casos con muestra de heces con un promedio de 94,4 %. Se logró cumplir con el porcentaje de casos con muestra de heces obtenida en los 14 días siguientes al inicio de la parálisis durante los años 2014, 2016 y 2017 (Ver tabla 3). 


Fuente: Polio Eradication Surveillance System (PESS). 

La incidencia de la notificación de los casos probables de PFA desde 2013 hasta el 2017 se presentó con un promedio 1,25 por 100 000 menores de 15 años. 

 
Siendo la Poliomielitis una enfermedad inmunoprevenible que se encuentra erradicada en las Américas desde 1991, las estrategias para el mantenimiento de la erradicación según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) deben orientarse a alcanzar y mantener coberturas de vacunación superiores a 95 % en la población objeto y a asegurar un sistema de vigilancia epidemiológica que garantice la investigación inmediata de los casos y el control oportuno de los brotes.<div><br><div></div><div>La mayoría de los casos durante el 2017 se registró en el sexo masculino, al igual que en la situación epidemiológica de Guatemala de Parálisis Flácida Aguda en 2016, donde se observaron casos probables de PFA de predominio en el sexo masculino (7). A diferencia de España donde se presentó un mayor número de casos notificados en niñas con el 58 % en el año 2004 (8) y con el 54,5 % en niñas en el 2016 en Madrid España (9). </div><div><br></div><div>En cuanto a los grupos de edad, se notificó un mayor número de casos en el grupo de 10 a 14 años, seguido por el grupo de 1 a 4 años en el grupo de 5 a 9 años. En la situación epidemiológica de PFA en Guatemala (2016), se presentó un mayor número de casos en el grupo de 10 a 14 años, seguido por el grupo de 0 a 4 años y de 5 a 9 años, mientras que en España (2004) se presentó un mayor número de casos notificados en el grupo de 10 a 14 % con el 42 % (8). </div><div><br></div><div>Desde el 2013 hasta el año 2017, se analizaron las características clínicas de cada uno de los casos donde se identificó que en el 2016 presentó dolor muscular un promedio 69,6 % y 52 % presentaron fiebre. La progresión de la parálisis se identificó en mayor proporción y en cuanto a la instalación de la parálisis, se presentó con mayor frecuencia entre uno y cinco días (instalación rápida). En España en el 2004, el 37% presentó fiebre y el 36 % presentó dolor muscular (8). </div><div><br></div><div>En 2016 el 60,8 % de los casos presentó fiebre al inicio de la parálisis y la parálisis progreso rápidamente en el 41,2 % de los casos (&lt;4 días) (9). </div><div><br></div><div>La herramienta o instrumento para la notificación de este evento presentó inconveniente en la notificación al evaluar la sensibilidad de miembro inferior derecho. </div><div>Las limitaciones encontradas en la notificación durante estos años corresponden a la falta de diligenciamiento de algunos datos complementarios. </div><div><br></div><div>La información recolectada refleja la necesidad de capacitar y recapacitar en el protocolo de PFA en las entidades territoriales, fortalecer el conocimiento de la parálisis flácida aguda con el fin de fortalecer la vigilancia y notificación de los casos probables de PFA a nivel nacional, departamental y municipal.</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
  <div><ul><li>Se notificaron los casos con predominio en niños y en el grupo de edad de 10 a 14 años</li><li>El síntoma más frecuentemente encontrado durante este periodo de vigilancia fue el dolor muscular. La progresión de la parálisis se presentó de predominio ascendente </li><li>Se identificó la instalación rápida de la parálisis en la mayoría de los casos notificados </li><li>Se realizó la notificación de la mayoría de los datos clínicos de PFA excepto por la sensibilidad en miembro inferior derecho.&nbsp;</li></ul></div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
<ul><li>Resulta necesario fortalecer la capacitación de todo el personal de salud en el protocolo, ficha de notificación de los casos probables de PFA, identificación de la sintomatología relacionada con Parálisis Flácida Aguda.  </li><li>El conocimiento de las características de PFA es imprescindible para el diagnóstico, notificación y para el desarrollo de las medidas en el plan de respuesta frente a un posible brote de poliomielitis.  </li><li>Se recomienda garantizar el seguimiento por parte de las EAPB garantizando las valoraciones neurológicas de 30, 60 y 90 días de cada uno de los casos.&nbsp;</li></ul><div> </div><div> </div>
N.A.<div><br></div>
N.A. <div><br></div>
<ol><li>Grupo técnico Asesor sobre enfermedades prevenibles por vacunación (GTA) XXIV, Ciudad de Panamá, Panamá. [Fecha de consulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&amp;task=doc_ download&amp;gid=42499&amp;Itemid=270&amp;lang=en.  </li><li>Protocolo de vigilancia en salud pública. Parálisis Flácida Aguda. Instituto Nacional de salud. [Citado 21 noviembre 2018]. Disponible en: http://www.ins.gov.co/buscador-eventos/ZIKA%20Lineamientos/PRO%20Paralisis%20flacida%20agu- da_.pdf  </li><li>Guía para la vigilancia por laboratorio de la Parálisis Flácida Aguda en menores de 15 años dentro del programa mundial de erradicación del Polio Virus Salvaje. Dirección de Redes en Salud Publica. Grupo de virología. Instituto Nacional de salud. [Fecha de consulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/Informa- cin%20de%20laboratorio/Gu%C3%ADa%20para%20la%20vigilancia%20por%20laboratorio%20de%20Par%C3%A- 1lisis%20Fl%C3%A1cida%20Aguda.pdf  </li><li>Guía práctica Erradicación de la poliomielitis. Organización Panamericana de Salud (OPS) Tercera edición. [Fecha de con- sulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/735/9275316074. pdf </li><li>Boletín informativo Síndrome de Guillain Barre. Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS). [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: https://www.paho.org/nic/index.php?option=- com_docman&amp;view=download&amp;category_slug=vigilancia-de-la-salud-publica&amp;alias=724-boletin-informativo-de-guil- lain-barre&amp;Itemid=235  </li><li>Acute Flaccid Paralysis (AFP) surveillance: the surveillance strategy for poliomyelitis eradication. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: http://www.searo.who.int/india/topics/poliomyelitis/acute_flaccid_paralysis_surveil- lance.pdf </li><li>Parálisis Flácida Aguda, situación epidemiológica Guatemala 2016. Consultado (Junio/18). [Fecha de consulta: 21 de ju- nio de 2018]. Disponible en:  </li><li>http://epidemiologia.mspas.gob.gt/files/Publicaciones%202017/Inmunoprevenibles/Par%C3%A1lisis%20Fl%C3%A-1cida%20Aguda%20semana%2052-2016.pdf   </li><li>Vigilancia de la Parálisis Flácida Aguda. Plan Nacional de erradicación de la Polio. Centro Nacional de epidemiologia. Ins- tituto de salud Carlos III. España 2004. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: http://www.isciii.es/ISCI- II/es/contenidos/fd-servicios-cientifico-tecnicos/fd-vigilancias-alertas/fd-enfermedades/fd-enfermedades-prevenibles- vacunacion/InformePFA2004.pdf  </li><li>Vigilancia de la Parálisis Flácida Aguda. Plan Nacional de erradicación de la Polio. Dirección general de salud pública. Ser- vicio de epidemiologia. Comunidad de Madrid. 2016. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/sanidad/epid/informe_pfa_2016.pdf&nbsp;</li></ol><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
Paola Carolina Correal Tovar1
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los casos de poliomielitis han disminuido en más de un 99 %, de los 350 000 estimados en 1988 a los 37 notificados en 2016. Mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la poliomielitis.<div><br><div></div><div></div><div></div><div>Considerando que la poliomielitis es una enfermedad inmunoprevenible; la OPS promueve que las estrategias para el mantenimiento de la erradicación deben orientarse a alcanzar y mantener coberturas de vacunación superiores a 95 % en la población objeto, así como intensificar la vigilancia epidemiológica por parte de todos los actores del equipo de salud y garantizar la notificación de cualquier caso probable de poliomielitis, recolección y envío oportuno de muestras e investigación inmediata de los casos. </div><div><br></div><div>Es importante que los gobiernos sepan los riesgos asociados con la importación de Poliovirus salvaje o la ocurrencia de un evento de cVDPV (Poliovirus circulantes de origen vacunal); por lo tanto, es necesaria una vigilancia continua en la región para garantizar una alta cobertura vacunal y una mejora continua de la calidad de la vigilancia de las parálisis flácidas agudas (PFA) para una detección y respuesta oportuna a brotes (1).  </div><div><br></div><div>La parálisis se define como la pérdida parcial o total de la capacidad para realizar movimientos voluntarios; lo que incluye no solamente movimientos de los cuatro miembros, sino también aquellos con un componente automático como la respiración, la deglución y los movimientos oculares. En términos clínicos, la parálisis puede resultar de la lesión en uno de los cuatro sitios anatómicos: neurona motora superior, neurona motora inferior (incluidas raíces, plexos, nervios periféricos, unión neuromuscular y músculo), unión neuromuscular y músculo estriado. La denominación de la parálisis aguda indica la instalación abrupta de la debilidad muscular, pero también que la parálisis progresa hasta su acmé en uno a diez días, usualmente en tres a cuatro días (2).  </div><div><br></div><div>La parálisis generalmente es flácida (los músculos no presentan rigidez ni espasmos); suelen tener dificultad para permanecer de pie y caminar, presentan una evolución rápida por lo general en menos de cuatro días. Su inicio regularmente va acompañado de fiebre y escasa o nula perdida sensorial, lo cual puede ser difícil de evaluar en los niños. Las piernas pueden afectarse más que los brazos. Los músculos proximales de las extremidades tienden a sufrir más daño que los distales. Es generalmente asimétrica, aunque puede producirse parálisis de cualquier combinación de extremidades, lo más común es que se vea afectada solo una pierna y con menor frecuencia un brazo únicamente; las secuelas suelen persistir más de 60 días después del inicio (3). </div><div><br></div><div>Se deben tener en cuenta los diagnósticos diferenciales, algunos podrían presentar síntomas similares a la poliomielitis como la neuritis traumática, algunos tumores y con menos frecuencia la meningitis/encefalitis y las enfermedades producidas por toxinas. La diferencia más importante entre la poliomielitis y las demás causas de PFA es que, en la primera, las secuelas paraliticas suelen ser graves y permanentes, mientras que, en las demás causas, la PFA tiene a resolverse o mejorar 60 días después del inicio (4). </div><div><br></div><div>El síndrome de Guillain-Barré (SGB) es una polirradiculoneuropatía inflamatoria aguda de rápida evolución y potencialmente fatal, es una enfermedad autoinmune, autolimitada, desencadenada generalmente por un proceso infeccioso; es considerada una neuropatía periférica aguda relativamente rara (ocurren anualmente entre 1 y 2 casos por cada 100 000 personas), cursa con trastornos somáticos motores y sensitivos, así como con manifestaciones disautonómicas. Los pacientes desarrollan una parálisis motora, clásicamente ascendente, que comienza en los miembros inferiores, progresa en horas o días a los músculos del tronco, de los miembros superiores, cervicales y de inervación craneal (por ejemplo, músculos faciales, de la deglución y de la fonación) (5). </div><div><br></div><div>Por lo cual resulta importante revisar las definiciones clínicas con el fin de capacitar y recapacitar a todo el personal de salud a nivel nacional para la identificación oportuna de los casos probables del evento. </div><div><br></div><div>El propósito de investigar todos los casos probables de PFA incluyen: 1). La Vigilancia de PFA aumenta sustancialmente la sensibilidad del sistema de vigilancia y permite detectar la poliomielitis. 2). La vigilancia de PFA proporciona objetivos para monitorear la calidad de la vigilancia en un país (6). Los objetivos fueron realizar una revisión de literatura científica respecto a las características clínicas de la PFA, identificar las características clínicas de los casos probables, obtener datos relevantes para el análisis de las características clínicas de la PFA e identificar las características clínicas durante los años 2013-2017.&nbsp;</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div></div>
  
1. Instituto Nacional de Salud
Sastoque-Díaz LA, Medina-Rubio AL. Tendencia y epidemiología de la parotiditis viral en Colombia, 2001 a 2018. REN [Internet]. 2019 jun.; 1(1): 4-16. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1
<div style="text-align: justify;"><b style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">Introducción:</b><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;"> la parotiditis es una enfermedad viral aguda, por su magnitud ha sido denominada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “endémica”. El objetivo fue establecer la tendencia y caracterización del evento en Colombia entre 2001 a 2018.</span></div><div><div>
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</div></div><div> </div><div style="text-align: justify;">Materiales y métodos: se realizó un análisis descriptivo retrospectivo en tiempo, lugar y persona a partir de la notificación realizada al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) desde el 2007 al 2018, de los casos de parotiditis considerando las estadísticas de 2001 a 2006 de la OMS. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Resultados:</b> En Colombia, del 2001 al 2018 la parotiditis afectó más de 132 741 personas, en promedio 7 374, 5 casos por año, las tasas más altas se reportaron en el 2018 con 38,8 casos por 100 000 habitantes, seguido de 2017 con 35,6. La enfermedad ha presentado un comportamiento cíclico cada seis a siete años para el país con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Conclusión:</b> Diferentes autores han reportado incremento de casos de parotiditis en la última década en cohortes de jóvenes vacunados, esto puede ser causado por la pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Palabras clave: </b>parotiditis; epidemiología; Colombia; inmunización; paperas; endémico. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><i><b>Correspondencia a:</b> Luz Amparo Sastoque, Instituto Nacional de Salud; lsastoque@ins.gov.co</i></div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
Título
Se realizó un análisis descriptivo retrospectivo de la notificación de casos de parotiditis al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública -Sivigila, entre 2007 y 2018 y los registros estadísticos de la Organización Mundial de la Salud de 2001 a 2006.
Las variables analizadas fueron sexo, ocupación, entidad territorial de procedencia; medidas a nivel de razón y ordinal, número de casos notificados por año, tasa incidencia por año, tasa de incidencia por edad, por sexo, tasa de incidencia en población privada de la libertad y cobertura de vacunación. Se empleó como denominador, para las tasas de incidencia, las proyecciones de población DANE 2001 a 2018, y para población privada de la libertad se empleó el censo de la población carcelaria 2014 a 2018. Se realizó análisis de tendencias Joinpoint entre 2001 a 2018. La información se presenta en tablas y figuras.
Consideraciones éticas: el presente estudio se basa en la recolección y procesamiento de información proveniente de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila, por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo. Se garantiza la confidencialidad de los datos de las personas sujeto de estudio.
En el periodo 2001 a 2018 se notificaron un total de 132 741 casos de parotiditis, con un promedio de 7 375 casos anuales, observando un aumento de las incidencias cada seis a siete años, como se ve para los años 2005, 2011 y 2018. Sin embargo, se estableció un ciclo de 3x3, tres años con incidencias altas (pre año cíclico, año cíclico y post año cíclico), que luego decae en los tres años siguientes y así periódicamente (Figura 1).
El análisis de la tendencia muestra un aumento en la tasa de incidencia por 100 000 habitantes, pasando de una incidencia calculada de 3,1 en 2001 a 13,3 en 2008 y de 35,4 en 2011 donde este incremento fue significativo (t=0,02) (Ver figura 1).

En 2012 la incidencia se redujo a 20,1 / 100 000 y disminuye a 13,6 / 100 000 en 2015 (t=0,03). En 2016 la tasa de incidencia calculada pasó de 21,3 a 38,8 en 2018, teniendo un aumento significativo (t=0,007) (Figura 2).
El grupo de edad que presenta una incidencia elevada los últimos tres años es el de 20 a 29 años con 40,2; 79,6 y 88 casos / 100 000, seguido del grupo de 1 a 4 años (Figura 3).
El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 / 100 000 habitantes. Respecto a la ocupación el grupo de estudiantes aporta el 40 % de casos, seguido de los menores de edad con el 15 %, no obstante, hay un 16 % que no registra ocupación (No aplica) al Sivigila.
Dentro del grupo de estudiantes el 27,5 % de los casos se encontraba entre los 14 y 17 años y en los menores de edad el 70,2 % de los casos tenía entre 1 y 5 años. La parotiditis es una enfermedad benigna, en promedio el 4,0 % de los casos notificados entre 2007 a 2018 requirió hospitalización (Tabla 1).


Las entidades territoriales que registraron incidencias mayores a 16 casos /100 000 habitantes (> al percentil 75) entre 2007 a 2018, fueron Amazonas, Antioquia, Arauca, Barranquilla, Bogotá, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Meta, Norte de Santander, San Andrés, Sucre y Tolima (Tabla 2).
En Colombia 58 cárceles han presentados brotes de parotiditis en los últimos cuatro años, teniendo entre estos, el Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario (EPMSC), el Establecimiento de Reclusión Especial (ERE) Barranquilla, Cárcel del Bosque, EPMSC Cáqueza, Colonia Agrícola de Acacías, EPMSC Santo Domingo, Establecimiento Penitenciario (EP) Puerto Triunfo, El Pesebre, Complejo Penitenciario Medellín Pedregal, EPMSC Manizales, Establecimiento Penitenciario y Carcelario (EPC) Yopal, Colonia Agrícola de Acacías y EPMSC, Reclusión de Mu- jeres (RM) Villavicencio con una incidencia mayor a 266 casos por 10 000 personas privadas de la libertad (Tabla 3).




En cuanto a la vacunación con triple viral desde el 2007 al 2018 para primera y segunda dosis, se observan coberturas no útiles de vacunación, siendo 2011 y 2012, donde se presentan coberturas críticas que aumentarían los casos de susceptibles a sufrir la enfermedad (Figura 4).


<div style="text-align: justify;">La parotiditis es una enfermedad vírica aguda benigna de distribución mundial, los países sufren epidemias con intervalos de dos a cinco años, en los últimos años en Colombia se han detectado picos de mayor incidencia en 2005, 2011 y 2018, con aparición de ondas epidémicas en los periodos de 2005 a 2006, 2010 a 2011 y 2017 a 2018, teniendo un comportamiento cíclico cada seis a siete años. Esto permite predecir la tendencia del evento y orientar de forma oportuna las medidas de prevención y control ante el incremento de casos y la posible presencia de brotes. </div><div style="text-align: justify;">Se evidencian cambios en la presentación etaria de la parotiditis, donde se desplazó la enfermedad de los niños menores de cinco años al de jóvenes, esta situación se presenta en algunos países como España, con el incremento en la carga de la enfermedad, que cuenta desde última dosis administrada, donde los niños menores de un año presentaron el 4 % de los casos, los de 5 -9 años el 13 %, en adolescentes de 10 a 14 años el 26 % y para los jóvenes de 15 a 20 años el 57%. </div><div style="text-align: justify;">Para Colombia existe una posible correlación al encontrar que la población susceptible va incrementando a medida que pasa el tiempo desde la última dosis administrada, es así como los menores de un año presentaron una incidencia de 9,2 casos por 100 000 menores de un año, en el grupo de 1 a 4 años se estimaron 45 casos por 100 000 menores de 1 a 4 años, en el de 10 a 19 años, 38 casos por cada 100 000 y en el grupo de 20 a 29 años, se estimaron 88 casos por 100 000, lo que evidencia una pérdida de inmunidad que se traduce en un aumento de la incidencia en las personas con más de 10 años de ser vacunados (13). </div><div style="text-align: justify;">En la última década, el incremento de casos de parotiditis en cohortes de jóvenes vacunados ha sido demostrado en varios países, dentro de las causas que los autores sugieren se encuentran: pérdida de la inmunidad adquirida por la vacuna, efectividad vacunal inferior a la esperada, cobertura vacunal completa insuficiente, intervalos cortos entre las dos dosis, elevado riesgo de exposición al virus en adultos jóvenes por las características propias de la actividad juvenil o discordancia entre los genotipos circulantes y la cepa vacunal (13). </div><div style="text-align: justify;">El sexo hombre presenta una tasa de incidencia promedio de 30,3 casos en los últimos años Vs sexo mujer con una incidencia promedio de 22,2 por 100 000, lo que evidencia que el sexo hombre es el que más casos de parotiditis reporta, esto puede deberse al tipo de complicación que pueden presentar (orquitis), que de no recibir tratamiento oportuno puede causar esterilidad. </div><div style="text-align: justify;">El control de los brotes de parotiditis es complejo debido a que el periodo de incubación es muy largo y la transmisibilidad va desde siete días antes de enfermar hasta nueve días después, lo que aumenta el riesgo de contagio en contactos cercanos susceptibles como niños no vacunados, escolares, amas de casa, jóvenes y población confinada que tiende a reducir la inmunidad al tener más de doce años de haber sido vacunados; por esto las acciones de control deben ser oportunas. </div><div style="text-align: justify;">En Colombia la parotiditis es una enfermedad de control nacional a diferencia del sarampión y la rubéola que son eventos en eliminación. Estas tres enfermedades virales cuentan con vacuna en el Programa Ampliado de Inmunización, dirigido a niños de uno y cinco años. De acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) el componente de la vacuna contra las paperas, tiene una eficacia del 78 % con una dosis y 88 % para dos dosis, concediendo una inmunidad humoral hasta los 12 años, donde presenta un descenso en esta, haciendo a la población susceptible de enfermar (10, 11). Con respecto a los componentes del sarampión y la rubéola, con una dosis se alcanza el 95 % y con una segunda dosis el 98 %, garantizando una respuesta inmunológica de larga duración. La población es más susceptible a enfermar por parotiditis haciendo que esta enfermedad se considere endemoepidémica, a diferencia del sarampión, donde los casos presentados en su mayoría son importados o relacionados con la importación (12). </div><div style="text-align: justify;">Al respecto de los brotes presentados en población privada de la libertad, se observa que estos son de amplia duración y de difícil control, situación dada por el ocultamiento de las personas enfermas por ellos mismos o por sus compañeros, esto obedece a las medidas de control que afectan la parte socio afectiva en población confinada como lo es la restricción de visitas familiares y conyugales, esto sumado al hacinamiento y condiciones higiénico sanitarias precarias, facilitan la circulación del virus y el control. Llama la atención la baja notificación de brotes de parotiditis en las cárceles de mujeres en los últimos cinco años donde se han notificado 15 casos, teniendo en cuenta que las mujeres por su condición de sexo tienden a informar situaciones que pueden afectar su entorno o familia, esto sugiere un posible subregistro que puede darse por desconocimiento del protocolo de vigilancia en salud pública y lineamientos. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Limitaciones:</b> para la caracterización viral es importante la toma de muestra para la confirmación y genotipificación, siendo una de las limitaciones evidenciadas en la vigilancia del evento en Colombia, ya que en la actualidad solo se toman muestras en casos de brotes y la genotipificación no se realiza, lo que limita la posibilidad de identificar la cepa que está circulando y si existe mutación del virus. </div><div style="text-align: justify;">Al realizar el estudio, se evidenciaron falencias en la calidad del dato en algunas variables como edad y ocupación, por lo tanto, las entidades territoriales deben validar esta información con el nivel local. La notificación del evento se realiza a través de la ficha de notificación de datos básicos, no cuenta con datos complementarios que aporten información de interés específico como tipo de complicación, síntomas predominantes, antecedente vacunal, entre otros.</div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div>
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<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">En Colombia, la parotiditis cuenta con un comportamiento cíclico cada seis a siete años, hecho evidenciado con incidencias mayores en 2005, 2011 y 2018. El grupo etario con mayor incidencia se encuentra en el grupo de 10 a 29 años y en los menores de 1 a 4 años. Las incidencias en el primer grupo se ven incrementadas porque la inmunidad disminuye posterior a 10 a 12 años de haber recibido la vacuna y en el segundo grupo por contar con solo una dosis cuya protección es del 78 %. De igual forma coberturas de vacunación no útiles para la segunda dosis aumenta la población susceptible a enfermar. Los brotes de parotiditis tienen un difícil manejo en la población privada de la libertad dada las condiciones de hacinamiento, periodo de incubación muy largo y periodo de transmisión de siete días antes de enfermar, en donde la persona se encuentra asintomática, lo que permite condiciones óptimas de rápida y fácil circulación del virus.</span></div><div> </div><div> </div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">Se debe continuar con el fortalecimiento de la vigilancia del evento por parte de las entidades territoriales hacia las Unidades Primarias Generadoras de Datos (UPGD) con el fin de mejorar la notificación en cuanto a la identificación de casos y calidad del dato. Dentro de este fortalecimiento, se debe asegurar la toma de las muestras en caso de brote.</span></div><div style="text-align: justify;">Dentro de las estrategias para mejorar la notificación de casos que no fueron detectados oportunamente, las entidades territoriales deben realizar búsquedas institucionales y comunitarias que permitan identificar la presencia de brotes y una adecuada intervención.</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">A las entidades territoriales que vienen realizando la vigilancia epidemiológica del evento, en especial a aquellas que cuentan con notificación en forma ascendente durante el periodo evaluado.&nbsp;</span></div><div style="text-align: justify;"><b style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;"><br></b></div><div style="text-align: justify;"><b style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">Conflicto de intereses</b><br></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;"><br></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">Las autoras declaran que no existe conflicto de intereses en el estudio. El Instituto Nacional de Salud debe continuar apoyando a las entidades territoriales para mejorar el proceso de vigilancia por medio de asistencias técnicas, acompañamiento en la investigación y caracterización de brotes que contribuyen a identificar oportunidades de mejora en el proceso de vigilancia del evento. </span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;"><br></span></div><div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;"> </span></div>
N.A.
1. Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría. COID. El Libro Rojo de Pediatría. Edición: 29ª. 2012. <div>3. Gerald L. Mandell, John E. Bennett, Raphael Dolin, Mandell, Douglas, and Bennett Principles and Practice of Infectious Diseases. Quinta edición, EEUU, 2000. Volumen 2, pg 1776. </div><div>4. Wang Man, Zhao Jin-kou, Wang Tao, Hao Li-xin,Ma Chao, Su Qi-ru and Luo Hui-ming. Mumps-containing vaccine effecti- veness during outbreaks in two schools in Guangdong, China, 2012. </div><div>5. Enrique Laval R. Anotaciones sobre la parotiditis epidémica (“paperas”). </div><div>6. Revista Chil Infect. Santiago de Chile. 2005; 22 (3): 282-284. European Centre for Disease Prevention and Control. Introduction to the Annual epidemiological report for 2016. In: ECDC. Annual epidemiological report for 2016. Stockholm: ECDC; 2017. </div><div>8. Manual para la Vigilancia de Enfermedades Prevenibles por Vacunas [Internet]. Atlanta: Centros para el Control y la Pre- vención de Enfermedades (CDC). Casos y brotes de paperas: [consultado el 30 de julio de 2019]. Disponible: https:// www.cdc.gov/mumps/outbreaks-sp.html  </div><div>9. Gómez R., Gómez M., Cedillo A. Parotiditis endémica. Revista de la Asociación Dental. Mexicana. México. Vol. 60, No. 4, julio – agosto 2003; pp150-154. </div><div>10. Secretaria de Salud de México. Dirección General de Epidemiologia, Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, Sistema Único de Información. Boletín epidemiológico. Vol 36, No 1, del 30 de diciembre del 2018 al 5 de enero del 2019; pg. 13. </div><div>11. Repetto D G. Enfermedades Infecciosas Inmunoprevenibles. Ed. Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile. 2003; p255-6. </div><div>13. Ministerio de Salud y Protección Social. Norma Técnica para la Vacunación Según el Programa Ampliado de Inmunizacio- nes – PAI. 2012. 110 p. </div><div>14. Centros para el Control y Prevención de Enfermedades - CDC. Nakia Clemmons, MPH; Carole Hickman, PhD; Adria Lee, MSPH; Mona Marin, MD; Manisha Patel, MD M. Manual para la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunación: parotiditis [Internet]. Disponible: https://www.cdc.gov/vaccines/pubs/surv-manual/chpt09-mumps.html </div><div>15. ADOLESCERE. Revista de formación continuada de la Sociedad Española de Medicina de la adolescencia. Moraga F.A. Simposio Vacunas en adolescencia. España. 2018; volumen 6, No 2. </div><div>16. Carol M., Torner N., Martínez A., Mosquera M., Costa J., Jané M., Parotiditis: brote en población de jóvenes correctamen- te vacunada. España. Revista Elsevier, 2019, volumen 20, No 1, pg. 12 - 17.</div>
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Luz Amparo Sastoque Díaz1, Adriana Lucía Medina Rubio1
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">La parotiditis es una infección viral aguda infectocontagiosa, el ser humano es el único huésped natural, afecta principalmente a niños y adolescentes en edad escolar, es endémica en todo el mundo. Se presentan brotes cada dos, tres, o siete años, que ocurren a lo largo de todo el año y causan un alto ausentismo laboral y estudiantil, lo que afecta el comportamiento dinámico y productivo de la sociedad (1, 2, 4).</span></div><div><div>
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1. Instituto Nacional de salud, Bogotá — Colombia
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">Aparicio Fuentes SA. Comportamiento de la hepatitis A y la disminución de su incidencia en niños menores de siete años tras la implementación de la vacuna, Colombia 2019. REN [Internet].&nbsp;</span><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">2019 jun.; 1(1): 17-28. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b>Introducción:</b> la hepatitis A es una infección viral de transmisión entérica que se presenta en todo el mundo, ya sea esporádicamente o en epidemias y suele reaparecer periódicamente. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Objetivo: </b>Describir las características demográficas, sociales y epidemiológicas de la población expuesta a hepatitis A en 2019 y establecer el impacto de la introducción de la vacuna para esta enfermedad a partir de 2013. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Materiales y métodos</b>: estudio de tipo descriptivo a partir de la información recolectada a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila); presentando el comportamiento, incidencia y tendencia de los casos de hepatitis A. Para evaluar el comportamiento histórico del evento se empleó la metodología de Joinpoint, teniendo en cuenta los casos ocurridos desde el 2007 hasta el 2019. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Resultados:</b> en 2019 se notificaron 4 175 casos confirmados de hepatitis; siendo las entidades territoriales de Antioquia, Barranquilla, Bogotá, Casanare, Cundinamarca, Norte de Santander, Putumayo y Risaralda las que presentaron mayores incidencias; el grupo de 10 a 29 años contemplo el 64,2 % de los casos (2 679); a excepción de los grupos de edades extremas de menores de un año y más de sesenta años, en los que se observó mayor prevalencia en hombres que en mujeres con un 63,4 % (2 650). Después de la introducción de la vacuna de hepatitis A con una dosis única en niños de un año, se observó la disminución de la incidencia de los casos en niños de 7 años o menos. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Conclusión:</b> con la vacunación contra el virus de la hepatitis A introducida en el país en 2013 se ha logrado la disminución de los casos en la población general; sin embargo, se observa que el grupo de edad de 10 a 29 años es el más afectado. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Palabras clave:</b> hepatitis A; vacunación; incidencia; epidemiología. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><i><b>Correspondencia a:</b> Sandra Milena Aparicio, Instituto Nacional de Salud; saparicio@ins.gov.co</i></div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div>
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Título
Se realizó un análisis descriptivo a partir de la información recolectada a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) del evento hepatitis A y los datos de Laboratorio Nacional de Referencia – Grupo de Virología del Instituto Nacional de Salud. Se presenta el comportamiento, incidencia y tendencia de los casos de hepatitis A en tiempo, lugar y persona (variables demográficas y sociales) y criterios de confirmación diagnóstica. Previo al análisis se realizó una validación de la base de datos para eliminar registros repetidos y verificar la calidad del dato.
En cuanto al tiempo se tomaron las semanas epidemiológicas desde la 01 hasta la 52; en la variable lugar, el análisis se realizó por departamento y municipio de procedencia de los casos notificados. Se identificaron entidades territoriales que no notificaron casos hasta el periodo epidemiológico descrito.
Para el análisis de los datos se utilizó la distribución de probabilidades de Poisson por medio de la estimación de la probabilidad de ocurrencia del evento según su comportamiento medio a semana epidemiológica 52 entre 2012 a 2018 (histórico) y se comparó con los casos observados en 2019. La razón esperada siempre será 1 y la significancia estadística está dada por el valor de p ≤ 0,05 para identificar las entidades territoriales que presentan variaciones estadísticamente significativas. La población utilizada para la construcción de las incidencias es tomada de las proyecciones de población 2005 a 2020 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Para la construcción del canal endémico se aplicó la metodología de Bortman mediante el cálculo de la media geométrica de los años 2012 a 2018 con sus respectivos intervalos de confianza.
Para evaluar el comportamiento histórico del evento y el impacto de la vacunación se empleó un análisis de tendencias mediante la metodología de Joinpoint, teniendo en cuenta los casos ocurridos desde los años 2007 a 2019, en los diferentes grupos de edad y la población en general.
Comportamiento de la notificación: En el 2019 se notificaron 4 227 casos de los cuales 52 fueron descartados (por ajuste tipo 6), quedando un total de 4 175 casos, con un promedio de 80 casos por semana epidemiológica. El 77,4 % (3 220) de los casos fueron confirmados por laboratorio, 21,3 % (889) por clínica y el 1,3 % (56) por nexo epidemiológico.

Magnitud en lugar y persona: En 2019 se identificó un aumento significativo en la razón entre lo observado y lo esperado a partir de la notificación de 2012 a 2018 en las entidades territoriales de Antioquia, Barranquilla, Bogotá, Casanare, Cundinamarca, Norte de Santander, Putumayo y Risaralda; un decremento en la notificación de los casos para el evento en Arauca, Bolívar, Caquetá, Córdoba, La Guajira y Nariño; en las demás entidades territoriales no se observaron cambios estadísticamente significativos. Es importante resaltar que los departamentos de Vaupés y San Andrés y Providencia no notificaron casos en ninguna semana epidemiológica de 2019 (figura 1).

Se notificaron 173 casos procedentes del exterior, de los cuales el 98 % (169 casos) son de Venezuela y el 2 % restante son de Brasil; México, Islas Marinas y Turquía con un caso respectivamente. De los 173 casos ocurridos en el exterior, nueve fueron en niños menores de 5 años.
A en el 2019 con su comportamiento histórico entre 2013 a 2018 por entidad territorial de procedencia, Colombia, Con relación a las edades en las que más se presentaron casos, el grupo de 10 a 29 años aporta el 64,2 % de los casos (2 679). En la mayoría de los grupos de edad se observa mayor prevalencia en hombres que mujeres, con un 63,4 % (2 650) del total de los casos (figura 2), a excepción de los grupos de edades extremas de menores de un año y mayores de sesenta años.
Con relación a las características sociales, el 1,6 % de los casos (67) pertenece a alguna etnia, el 53,2 % (2 223) se encuentra afiliado al régimen contributivo de salud y para el 87,6 % (3 659) el área de residencia es urbana. Respecto a la atención en salud, fue necesaria la hospitalización en el 40,2 % (1 681) de los casos (tabla 1).
A nivel general, en el 2019 en Colombia se presentaron 7,9 casos de hepatitis A por 100 000 habitantes; en hombres la incidencia fue de 10,7 y en mujeres de 6,0 casos por 100 000 habitantes, la mayor incidencia por grupo de edad se presentó de 15 a 19 años con 17,8 casos por 100 000 habitantes.


Tendencia del evento
Teniendo en cuenta el comportamiento de los años anteriores 2012 a 2018, se observa un incremento de los casos notificados para 2019 (4 175); con relación a 2018 (2 341 casos) el porcentaje de aumento es del 78,3 % y con relación a 2017 (1 354 casos) del 208,3 %. En el canal endémico (figura 3) se puede apreciar que en las primeras semanas epidemiológicas del año estuvimos en zona de alarma y desde la semana 09 hasta la 37 se sobrepasó el límite superior histórico, para regresar a zona de alarma hasta finalizar el año.


Otras variables de interés
Brotes: En 2019 se presentaron diversos brotes de hepatitis A en los departamentos de Bolívar, Risaralda, Valle del Cauca, Norte de Santander, Santander, Casanare, Cundinamarca, Cesar y Putumayo; en la mayoría de las situaciones no fue posible establecer la fuente de transmisión (tabla 2). Dentro de las medidas de control implementadas en los brotes, las entidades territoriales realizaron búsqueda activa institucional, búsqueda activa comunitaria, en algunas ocasiones toma de muestras de agua para identificación del virus, reuniones de articulación en especial con los proveedores de agua de los municipios y educación a la población sobre medidas preventivas, modo de transmisión, signos y síntomas.

Muertes: En 2019 se notificaron dos muertes en el evento hepatitis A: un caso de un masculino de 43 años de nacionalidad y país de ocurrencia Venezuela y el otro en una femenina de 39 años en Cali, Valle del Cauca. En ninguna de las dos muertes se logró establecer que la causa de muerte fuese por hepatitis A; sin embargo, las unidades de análisis realizadas tampoco lograron descartarlo.

Comportamiento de los indicadores de la vigilancia del evento
Para 2019 en la población general de todo el país la incidencia de hepatitis A fue de 7,9 casos por 100 000 habitantes; por departamento se observa que Antioquia, Arauca, Caldas, Casanare, Cesar, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Valle del Cauca, presentaron una incidencia mayor a la nacional (tabla 3); siendo estos departamentos los de mayor riesgo para la ocurrencia del evento y de brotes.
Para la población menor de 5 años la incidencia fue de 1 caso por 100 000 menores de 5 años a nivel nacional y para menores de 1 año fue de 0,6 casos por 100 000 menores de 1 año; las incidencias más altas se muestran en los mismos departamentos con aumento en población general (tabla 3).

Impacto de la vacunación de la hepatitis A: Seis años después de la introducción de la vacuna de hepatitis A con una dosis única en niños de un año, se observa la disminución de la incidencia de los casos en niños de 7 años o menos. Es así como en el 2013 la incidencia en niños de 1 a 7 años era de 20 casos por 100 000 niños de estas edades y paso en el 2019 a dos casos por 100 000 habitantes.
De acuerdo al análisis de tendencias en la serie de tiempo 2007 a 2019 mediante la metodología de Joinpoint, se observa una reducción del evento hasta 2016, para menores de 7 años a partir de esta fecha se mantiene constante y en población general se observa un aumento a partir de 2017; sin embargo, los resultados no muestran diferencias significativas en la disminución a partir del 2013; pero el aumento en la población general si resulta significativo a partir del 2016 (figura 4).

Se realizó el ejercicio con niños entre 1 a 4 años para la misma serie de tiempo y allí las diferencias son significativas en la disminución del evento desde el 2013. Así mismo el aumento a partir de 2016 mostró significancia estadística en la población de 10-19 años, más no en el grupo de edad de 20 a 29 años.
<div style="text-align: justify;">Se observó un incremento en el número de casos notificados de hepatitis A para 2019, el cual es atribuido a algunos departamentos en donde es necesario reforzar las acciones de vigilancia y caracterizar el comportamiento del evento para lograr la reducción en las incidencias a un nivel menor o igual al nacional; ante este aumento el Ministerio de Salud y Protección Social en articulación con el Instituto Nacional de Salud emitieron la Circular 006 de 2020 en las que se dan directrices para el fortalecimiento de las medidas de prevención y atención integral de la Hepatitis A y de las acciones de vigilancia y control para este evento (6). </div><div style="text-align: justify;">Los casos ocurridos en Venezuela fueron notificados principalmente por departamentos fronterizos como Norte de Santander y La Guajira, y otros departamentos como Bogotá, Antioquia y Santander; de igual forma también se presentaron casos que ocurrieron en Colombia, pero en personas de nacionalidad venezolana esto podría deberse al hacinamiento y a las condiciones sanitarias inadecuadas que se observan en los asentamientos (7), las cuales favorecen la transmisión de la enfermedad. </div><div style="text-align: justify;">Con la vacunación contra el virus de la hepatitis A introducida en el país en 2013, se ha logrado la disminución de los casos en la población general y concuerda con lo observado en países como Argentina y Brasil en donde también fue adoptada la política de vacunación de única dosis desde 2004 y 2014 respectivamente (8, 9); sin embargo, se observa que el grupo de edad de 10 a 29 años es el más afectado por la enfermedad, corroborando el cambio de comportamiento del evento de la población infantil a la población de adultos jóvenes, quienes permanecen susceptibles por no contraer el virus en su infancia; este patrón es similar al de la mayoría de países que han aumentado los casos de hepatitis A durante los últimos años como Estados Unidos y Europa en donde los brotes se han asociado a factores de riesgo como el consumo de alimentos contaminados, uso de drogas y hombres que tienen sexo con hombres (10, 11). </div><div style="text-align: justify;">De otra parte, es necesario reforzar la investigación epidemiológica de los casos y la generación de los informes en las situaciones de brote, de manera que sean un insumo en la toma de decisiones; así mismo es primordial realizar el diagnóstico por laboratorio ya que es una prueba fácil, rápida, que puede hacerse en cualquier nivel de atención y está incluida en los planes de beneficio del Ministerio de Salud y Protección Social. </div><div style="text-align: justify;">Adicionalmente se recomienda hacer seguimiento a los casos que ocurran en niños que se encuentren en la cohorte de edad de vacunación, para evaluar posibles fallos o dificultades en el programa. </div><div style="text-align: justify;">Es importante continuar con la vigilancia epidemiológica del evento para poder describir el comportamiento de la enfermedad por grupos de edad y sexo, así como por departamento de procedencia, ya que este es un insumo para la generación de políticas públicas tanto a nivel nacional como territorial, en los planes y programas de saneamiento básico como suministro de agua potable y manipulación y venta de alimentos. </div><div style="text-align: justify;">Para el estudio realizado los datos se encontraban disponibles y no se presentaron limitaciones en el análisis de la información.</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div>
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<div style="text-align: justify;">En 2019 la incidencia de Hepatitis A en Colombia fue de 7,9 casos por 100 000 habitantes y en los departamentos de Antioquia, Arauca, Caldas, Casanare, Cesar, Norte Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Valle del Cauca la incidencia fue mayor a la nacional; por grupo de edad la mayor incidencia se presenta en el rango entre 10 a 29 años. </div><div style="text-align: justify;">A partir de 2017 se observa un incremento en la incidencia de Hepatitis A, con una significancia estadística en el grupo de edad de 10 a 14 años y 30 a 39 años, en el grupo en el que menos se observa incremento es en el de 5 a 7 años y hay una disminución no significativa, en los niños de 1 a 4 años.</div><div style="text-align: justify;"> </div>
N.A.
N.A.
N.A.
1. Heymann DL, editor. El control de las enfermedades transmisibles. 18° ed. Washington: Organización Panamericana de la Salud; 2005. <div>2. Organización Mundial de la Salud. Hepatitis A. Notas descriptivas; 2018. Disponible en https://www.who.int/es/news- room/fact-sheets/detail/hepatitis-a </div><div>3. Organización Mundial de la Salud. Hepatitis A vaccines. Weekly epidemiological record. 2000 febr. 4; 75 (5): 37-44. Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/231056/WER7505.PDF?sequence=1&amp;isAllowed=y  </div><div>4. Organización Panamericana de la Salud. Hepatitis en las Américas. 2012. Disponible en https://www.paho.org/par/index. php?option=com_docman&amp;view=download&amp;category_slug=epidemiologia-y-control-de-enfermedades&amp;alias=429- hepatitis-aspectos-clave&amp;Itemid=253 </div><div>5. Instituto Nacional de Salud. Protocolo de Vigilancia Hepatitis A código 330. Bogotá 2019. </div><div>6. Ministerio de Salud y Protección Social, Instituto Nacional de Salud. Directrices para el fortalecimiento de las medidas de prevención y atención integral de la hepatitis A y de las acciones de vigilancia y control para este evento. 2020. Disponible en https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/DIJ/circular-externa-6-de-2020.pdf </div><div>7. Fernández-Niño Julián A., Vásquez-Rodríguez Ana B, Flórez-García Víctor A, Rojas-Botero Maylen L, Luna-Orozco Karen, Navarro-Lechuga Edgar, et. al. Modos de vida y estado de salud de migrantes en un asentamiento de Barranquilla, 2018. Rev. Salud Pública. 2018; 20(4): 530-538. https://doi.org/10.15446/rsap.V20n4.75773  </div><div>8. Dutra Souto FJ, de Britob WI, Fernandes Fontes J. Impact of the single-dose universal mass vaccination strategy against hepatitis A in Brazil. Vaccine. 2019 en. 4; 37(6): 771–775. https://doi.org/10.1016/j.vaccine.2018.12.054  </div><div>9. Gentile A; Ramonet MD y Ciocca M. La introducción de la vacuna contra la hepatitis A en el Calendario Nacional de Vacunación: una nueva realidad. Arch Argent Pediatr. 2013; 111(2): 155-161. http://dx.doi.org/10.5546/aap.2013.155  </div><div>10. Foster MA, Hofmeister MG, Kupronis BA, Lin Y, Xia GL, Yin S, et. al. Increase in Hepatitis A Virus Infections - United States, 2013-2018. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2019 my. 10; 68(18): 413-415. doi: 10.15585/mmwr.mm6818a2 </div><div>11. Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades. Actualización epidemiológica: brote de hepatitis A en la UE / EEE que afecta principalmente a hombres que tienen sexo con hombres. 2018 sept. </div><div>12. Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/en/news-events/epidemiological-update-hepatitis-outbreak-eueea-mostly-affecting-men-who- have-sex-men-2 </div><div><br></div>
11Enero - Junio de 20192805-9611Carga Automática 221
Sandra Milena Aparicio Fuertes1
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">La hepatitis A es una infección viral causada por un virus RNA de transmisión entérica que en niños mayores y adultos provoca síntomas como anorexia, malestar e ictericia. Los niños pequeños pueden ser asintomáticos y en algunas ocasiones llegan a tener consecuencias graves (1).</span></div><div><div>
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</div></div><div> </div><div style="text-align: justify;">El virus de hepatitis A se transmite principalmente por vía fecal-oral; es decir, cuando una persona no infectada ingiere alimentos o agua contaminados por las heces de una persona infectada. Los brotes transmitidos por el agua, aunque infrecuentes, suelen estar relacionados con casos de contaminación por aguas residuales o de abastecimiento de agua insuficientemente tratada. El virus también puede transmitirse por contacto físico estrecho con una persona infectada, pero no se propaga por contactos ocasionales (2). </div><div style="text-align: justify;">De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la incidencia de hepatitis A está estrechamente relacionada con el desarrollo socioeconómico y se estima que cada año ocurren 1,5 millones de casos clínicos de hepatitis A (3). La enfermedad se presenta en todo el mundo, ya sea esporádicamente o en epidemias y suele reaparecer periódicamente. </div><div style="text-align: justify;">En la mayoría de los países de las Américas más del 50 % de la población a los 15 años ha adquirido inmunidad natural al virus de la hepatitis A. Sin embargo, la endemicidad está disminuyendo en la región y la exposición al virus también, lo que incrementa el riesgo de brotes en grupos de edad más avanzada (4). </div><div style="text-align: justify;">Las acciones de vigilancia y seguimiento rutinario del evento tienen como propósito caracterizar su comportamiento a nivel nacional y subnacional, identificar población y áreas de riesgo y definir acciones de prevención y control adecuadas (5). </div><div style="text-align: justify;">Por otra parte, la identificación de brotes de hepatitis A aguda se constituye en un insumo fundamental para el análisis de la vigilancia de la calidad del agua de consumo humano y en un instrumento de monitoreo y evaluación de otros factores de riesgo ambiental (5). </div><div style="text-align: justify;">El objetivo del análisis es presentar las características demográficas, sociales y epidemiológicas de la población expuesta a hepatitis A en 2019 y establecer el impacto de la introducción de la vacuna para esta enfermedad a partir de 2013.</div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div><div> </div>
  
1Instituto Nacional de Salud, Dirección de Vigilancia y Análisis del Riesgo en Salud Pública.
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: var(--bs-font-sans-serif); font-size: 1rem;">Correal Tovar PC. Características clínicas y vigilancia de los casos probables de Parálisis Flácida Aguda, Colombia, 2013-2017. REN [Internet]. 2019 jun.; 1(1): 29-37. https://doi.org/10.33610/01229907.2019v1n1</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b>Introducción</b>: Según la Organización Panamericana de Salud (OPS) los casos de poliomielitis han disminuido en más de un 99 %; de los 350 000 estimados en 1988 a los 37 notificados en 2016. Se han evitado más de 16 millones de casos de poliomielitis como resultado de los esfuerzos mundiales por erradicar la enfermedad. Mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la enfermedad. Si no se erradica la poliomielitis, se podrían producir hasta 200 000 nuevos casos anuales en diez años en todo el mundo. Por lo cual resulta importante revisar las definiciones clínicas con el fin de capacitar y recapacitar a todo el personal de salud a nivel nacional para la identificación oportuna de los casos probables del evento. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Materiales y métodos:</b> Análisis descriptivo retrospectivo de las características clínicas y vigilancia de los casos probables de Parálisis Flácida Aguda durante el año 2013 - 2017. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Resultados:</b> Durante el año 2013 - 2017 se realizó la notificación de casos probables de PFA a nivel Nacional. El síntoma que se presentó con mayor frecuencia fue dolor muscular. La progresión de la parálisis fue ascendente y la instalación de la parálisis fue de 1 a 5 días. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><b>Conclusiones: </b>Se trata de un evento en erradicación por lo cual es necesario fortalecer el conocimiento del personal de salud para la identificación, notificación oportuna de los casos probables de PFA. </div><div style="text-align: justify;"><b><br></b></div><div style="text-align: justify;"><b>Palabras claves: </b>Parálisis flácida aguda, síntomas, signos, vigilancia epidemiológica, epidemiología. </div><div style="text-align: justify;"><br></div><div style="text-align: justify;"><i><b>Correspondencia a:</b> Paola Carolina Correal, Instituto Nacional de Salud; editorial.vigilancia@ins.gov.co</i></div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div><div>
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Título
Población de estudio: Se tomaron los casos registrados a través de las fichas de notificación del Sivigila de Parálisis Flácida aguda de las bases de datos del Instituto Nacional de Salud de los años 2013 a 2017.

Variables en estudio y nivel de medición: Se realizó un análisis de las variables: edad, número de casos registrados para el evento en estudio, características clínicas, sexo, indicadores de vigilancia. Plan de recolección de los datos Con previa autorización del Instituto Nacional de Salud, se obtuvo la base Sivigila de datos de casos notificados como sospechosos de PFA registrados en Colombia durante los años 2013 a 2017 en una hoja de cálculo del programa Microsoft Excel 2007 con las variables anteriormente descritas.

Plan de análisis: Los datos obtenidos fueron organizados por distribución de frecuencias y presentados en tablas y gráficos.

Consideraciones éticas: Se trata de un estudio retrospectivo en donde recolectaron y se procesaron los datos provenientes de las fichas diligenciadas y notificadas al Sivigila; por lo tanto, de acuerdo con la Resolución 08430 de 1993, no se incurre en riesgos para la salud de la población atribuibles al mismo por lo que se considera sin riesgo. Se garantizó la confidencialidad de los datos.
Para el periodo de 2013 a 2017 se analizaron 803 casos probables de PFA con un promedio de notificación de tres casos por semana.

Edad: En el 2013 el 35,5 % de los casos notificados se encontraron en el grupo de edad de 5 a 9 años. Del año 2014 al 2017 predominó el grupo de edad de 10 a 14 años (Ver tabla 1).


Sexo: Existe diferencia en la distribución de casos por sexo, se notificó en mayor porcentaje el sexo masculino con el 61 % en 2013; 53 % en el 2014; 57 % en 2015, 64 % en 2016 y 61 % en 2017 con un promedio de 59, 2 % (Ver tabla 2).

Durante el año 2016 el 52 % de los casos notificados presentaron fiebre, en los demás años los porcentajes fueron menores con 43 % en 2013; 38 % en 2014; 48 % en 2015 y 41 % en 2017.
La presentación de dolor muscular en los casos probables de PFA se reportó en el 65 % de los casos en el 2013; 68 % en el 2014; 75 % en el 2015, 69% en el 2016 y 71 % en el 2017 con un promedio de 69,6% de los casos.
Presentaron progresión de la parálisis ascendente el 61 % en el 2013, el 53 % en el 2014, el 64 % en el 2015, el 61 % en el 2016 y el 66 % en el 2017. Presentaron instalación de la parálisis de 1 a 5 días (rápida) el 76 % en el 2013, el 72 % en el 2014, el 70 % en el 2015, el 68 % en el 2016 y el 73 % en el 2017.
Dentro de los indicadores de porcentaje de casos investigados en menos de 48 horas no se logró cumplir con la meta con un promedio de 56,6 % en el periodo de 2013 a 2017. Se cumplió con el porcentaje de casos con muestra de heces con un promedio de 94,4 %. Se logró cumplir con el porcentaje de casos con muestra de heces obtenida en los 14 días siguientes al inicio de la parálisis durante los años 2014, 2016 y 2017 (Ver tabla 3).

La incidencia de la notificación de los casos probables de PFA desde 2013 hasta el 2017 se presentó con un promedio 1,25 por 100 000 menores de 15 años.

<div style="text-align: justify;">Siendo la Poliomielitis una enfermedad inmunoprevenible que se encuentra erradicada en las Américas desde 1991, las estrategias para el mantenimiento de la erradicación según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) deben orientarse a alcanzar y mantener coberturas de vacunación superiores a 95 % en la población objeto y a asegurar un sistema de vigilancia epidemiológica que garantice la investigación inmediata de los casos y el control oportuno de los brotes. </div><div style="text-align: justify;">La mayoría de los casos durante el 2017 se registró en el sexo masculino, al igual que en la situación epidemiológica de Guatemala de Parálisis Flácida Aguda en 2016, donde se observaron casos probables de PFA de predominio en el sexo masculino (7). A diferencia de España donde se presentó un mayor número de casos notificados en niñas con el 58 % en el año 2004 (8) y con el 54,5 % en niñas en el 2016 en Madrid España (9). </div><div style="text-align: justify;">En cuanto a los grupos de edad, se notificó un mayor número de casos en el grupo de 10 a 14 años, seguido por el grupo de 1 a 4 años en el grupo de 5 a 9 años. En la situación epidemiológica de PFA en Guatemala (2016), se presentó un mayor número de casos en el grupo de 10 a 14 años, seguido por el grupo de 0 a 4 años y de 5 a 9 años, mientras que en España (2004) se presentó un mayor número de casos notificados en el grupo de 10 a 14 % con el 42 % (8). </div><div style="text-align: justify;">Desde el 2013 hasta el año 2017, se analizaron las características clínicas de cada uno de los casos donde se identificó que en el 2016 presentó dolor muscular un promedio 69,6 % y 52 % presentaron fiebre. La progresión de la parálisis se identificó en mayor proporción y en cuanto a la instalación de la parálisis, se presentó con mayor frecuencia entre uno y cinco días (instalación rápida). En España en el 2004, el 37% presentó fiebre y el 36 % presentó dolor muscular (8). </div><div style="text-align: justify;">En 2016 el 60,8 % de los casos presentó fiebre al inicio de la parálisis y la parálisis progreso rápidamente en el 41,2 % de los casos (&lt;4 días) (9). </div><div style="text-align: justify;">La herramienta o instrumento para la notificación de este evento presentó inconveniente en la notificación al evaluar la sensibilidad de miembro inferior derecho. </div><div style="text-align: justify;">Las limitaciones encontradas en la notificación durante estos años corresponden a la falta de diligenciamiento de algunos datos complementarios. </div><div style="text-align: justify;">La información recolectada refleja la necesidad de capacitar y recapacitar en el protocolo de PFA en las entidades territoriales, fortalecer el conocimiento de la parálisis flácida aguda con el fin de fortalecer la vigilancia y notificación de los casos probables de PFA a nivel nacional, departamental y municipal.</div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div>
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• Se notificaron los casos con predominio en niños y en el grupo de edad de 10 a 14 años <div>• El síntoma más frecuentemente encontrado durante este periodo de vigilancia fue el dolor muscular. La progresión de la parálisis se presentó de predominio ascendente </div><div>• Se identificó la instalación rápida de la parálisis en la mayoría de los casos notificados </div><div>• Se realizó la notificación de la mayoría de los datos clínicos de PFA excepto por la sensibilidad en miembro inferior derecho.</div>
• Resulta necesario fortalecer la capacitación de todo el personal de salud en el protocolo, ficha de notificación de los casos probables de PFA, identificación de la sintomatología relacionada con Parálisis Flácida Aguda. <div>• El conocimiento de las características de PFA es imprescindible para el diagnóstico, notificación y para el desarrollo de las medidas en el plan de respuesta frente a un posible brote de poliomielitis. </div><div>• Se recomienda garantizar el seguimiento por parte de las EAPB garantizando las valoraciones neurológicas de 30, 60 y 90 días de cada uno de los casos.</div>
N.A.
N.A.
1. Grupo técnico Asesor sobre enfermedades prevenibles por vacunación (GTA) XXIV, Ciudad de Panamá, Panamá. [Fecha de consulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&amp;task=doc_ download&amp;gid=42499&amp;Itemid=270&amp;lang=en. <div>2. Protocolo de vigilancia en salud pública. Parálisis Flácida Aguda. Instituto Nacional de salud. [Citado 21 noviembre 2018]. Disponible en: http://www.ins.gov.co/buscador-eventos/ZIKA%20Lineamientos/PRO%20Paralisis%20flacida%20agu- da_.pdf </div><div>3. Guía para la vigilancia por laboratorio de la Parálisis Flácida Aguda en menores de 15 años dentro del programa mundial de erradicación del Polio Virus Salvaje. Dirección de Redes en Salud Publica. Grupo de virología. Instituto Nacional de salud. [Fecha de consulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/Informa- cin%20de%20laboratorio/Gu%C3%ADa%20para%20la%20vigilancia%20por%20laboratorio%20de%20Par%C3%A- 1lisis%20Fl%C3%A1cida%20Aguda.pdf </div><div>4. Guía práctica Erradicación de la poliomielitis. Organización Panamericana de Salud (OPS) Tercera edición. [Fecha de con- sulta: 21 de mayo de 2018]. Disponible en: http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/735/9275316074. pdf </div><div>&nbsp;5. Boletín informativo Síndrome de Guillain Barre. Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS). [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: https://www.paho.org/nic/index.php?option=- com_docman&amp;view=download&amp;category_slug=vigilancia-de-la-salud-publica&amp;alias=724-boletin-informativo-de-guil- lain-barre&amp;Itemid=235 </div><div>6. Acute Flaccid Paralysis (AFP) surveillance: the surveillance strategy for poliomyelitis eradication. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: http://www.searo.who.int/india/topics/poliomyelitis/acute_flaccid_paralysis_surveil- lance.pdf </div><div>7. Parálisis Flácida Aguda, situación epidemiológica Guatemala 2016. Consultado (Junio/18). [Fecha de consulta: 21 de ju- nio de 2018]. Disponible en: </div><div>8.http://epidemiologia.mspas.gob.gt/files/Publicaciones%202017/Inmunoprevenibles/Par%C3%A1lisis%20Fl%C3%A-1cida%20Aguda%20semana%2052-2016.pdf  </div><div>9. Vigilancia de la Parálisis Flácida Aguda. Plan Nacional de erradicación de la Polio. Centro Nacional de epidemiologia. Ins- tituto de salud Carlos III. España 2004. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: http://www.isciii.es/ISCI- II/es/contenidos/fd-servicios-cientifico-tecnicos/fd-vigilancias-alertas/fd-enfermedades/fd-enfermedades-prevenibles- vacunacion/InformePFA2004.pdf </div><div>10. Vigilancia de la Parálisis Flácida Aguda. Plan Nacional de erradicación de la Polio. Dirección general de salud pública. Ser- vicio de epidemiologia. Comunidad de Madrid. 2016. [Fecha de consulta: 21 de junio de 2018]. Disponible en: www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/sanidad/epid/informe_pfa_2016.pdf </div><div><br></div>
11Enero - Junio de 20192805-9611Carga Automática 221
Paola Carolina Correal Tovar1
<div style="text-align: justify;">Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los casos de poliomielitis han disminuido en más de un 99 %, de los 350 000 estimados en 1988 a los 37 notificados en 2016. Mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la poliomielitis. </div><div style="text-align: justify;">Considerando que la poliomielitis es una enfermedad inmunoprevenible; la OPS promueve que las estrategias para el mantenimiento de la erradicación deben orientarse a alcanzar y mantener coberturas de vacunación superiores a 95 % en la población objeto, así como intensificar la vigilancia epidemiológica por parte de todos los actores del equipo de salud y garantizar la notificación de cualquier caso probable de poliomielitis, recolección y envío oportuno de muestras e investigación inmediata de los casos. </div><div style="text-align: justify;">Es importante que los gobiernos sepan los riesgos asociados con la importación de Poliovirus salvaje o la ocurrencia de un evento de cVDPV (Poliovirus circulantes de origen vacunal); por lo tanto, es necesaria una vigilancia continua en la región para garantizar una alta cobertura vacunal y una mejora continua de la calidad de la vigilancia de las parálisis flácidas agudas (PFA) para una detección y respuesta oportuna a brotes (1). </div><div style="text-align: justify;">La parálisis se define como la pérdida parcial o total de la capacidad para realizar movimientos voluntarios; lo que incluye no solamente movimientos de los cuatro miembros, sino también aquellos con un componente automático como la respiración, la deglución y los movimientos oculares. En términos clínicos, la parálisis puede resultar de la lesión en uno de los cuatro sitios anatómicos: neurona motora superior, neurona motora inferior (incluidas raíces, plexos, nervios periféricos, unión neuromuscular y músculo), unión neuromuscular y músculo estriado. La denominación de la parálisis aguda indica la instalación abrupta de la debilidad muscular, pero también que la parálisis progresa hasta su acmé en uno a diez días, usualmente en tres a cuatro días (2). </div><div style="text-align: justify;">La parálisis generalmente es flácida (los músculos no presentan rigidez ni espasmos); suelen tener dificultad para permanecer de pie y caminar, presentan una evolución rápida por lo general en menos de cuatro días. Su inicio regularmente va acompañado de fiebre y escasa o nula perdida sensorial, lo cual puede ser difícil de evaluar en los niños. Las piernas pueden afectarse más que los brazos. Los músculos proximales de las extremidades tienden a sufrir más daño que los distales. Es generalmente asimétrica, aunque puede producirse parálisis de cualquier combinación de extremidades, lo más común es que se vea afectada solo una pierna y con menor frecuencia un brazo únicamente; las secuelas suelen persistir más de 60 días después del inicio (3). </div><div style="text-align: justify;">Se deben tener en cuenta los diagnósticos diferenciales, algunos podrían presentar síntomas similares a la poliomielitis como la neuritis traumática, algunos tumores y con menos frecuencia la meningitis/encefalitis y las enfermedades producidas por toxinas. La diferencia más importante entre la poliomielitis y las demás causas de PFA es que, en la primera, las secuelas paraliticas suelen ser graves y permanentes, mientras que, en las demás causas, la PFA tiene a resolverse o mejorar 60 días después del inicio (4). </div><div style="text-align: justify;">El síndrome de Guillain-Barré (SGB) es una polirradiculoneuropatía inflamatoria aguda de rápida evolución y potencialmente fatal, es una enfermedad autoinmune, autolimitada, desencadenada generalmente por un proceso infeccioso; es considerada una neuropatía periférica aguda relativamente rara (ocurren anualmente entre 1 y 2 casos por cada 100 000 personas), cursa con trastornos somáticos motores y sensitivos, así como con manifestaciones disautonómicas. Los pacientes desarrollan una parálisis motora, clásicamente ascendente, que comienza en los miembros inferiores, progresa en horas o días a los músculos del tronco, de los miembros superiores, cervicales y de inervación craneal (por ejemplo, músculos faciales, de la deglución y de la fonación) (5). </div><div style="text-align: justify;">Por lo cual resulta importante revisar las definiciones clínicas con el fin de capacitar y recapacitar a todo el personal de salud a nivel nacional para la identificación oportuna de los casos probables del evento. </div><div style="text-align: justify;">El propósito de investigar todos los casos probables de PFA incluyen: 1). La Vigilancia de PFA aumenta sustancialmente la sensibilidad del sistema de vigilancia y permite detectar la poliomielitis. 2). La vigilancia de PFA proporciona objetivos para monitorear la calidad de la vigilancia en un país (6). Los objetivos fueron realizar una revisión de literatura científica respecto a las características clínicas de la PFA, identificar las características clínicas de los casos probables, obtener datos relevantes para el análisis de las características clínicas de la PFA e identificar las características clínicas durante los años 2013-2017.</div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div style="text-align: justify;"> </div><div><div>
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